4T sin políticas contra sismos, pandemia y migración

¿Cómo pretende crear un plan de inversión cuando dichos programas, desde sus cimientos, están pobremente planteados?

Francis Martínez

2021-09-09
Ciudad de México

Un día después de que se cumplieran cuatro años de que México viviera uno de los sismos más intensos en toda su historia, un terremoto magnitud 8.2 y que tuvo como epicentro el golfo de Tehuantepec, uno más de 7.1 de la noche del 7 de septiembre. Las imágenes de los edificios moviéndose, el sentimiento de la fragilidad, todo lo que se ha aprendido sobre protección civil como ciudadano se eclipsan frente a las escenas dramáticas que nos deja este nuevo movimiento telúrico: pasajeros quedaron atrapados en cabinas del Cablebús, luego del corte de la energía eléctrica, calles desbordadas, los apagones con una larga marcha para restablecer el servicio.

Sí, paradójicamente, cuatro años después, cuando a las 23:49 horas, los sismógrafos detectaran el fuerte movimiento telúrico a 133 km al suroeste de Pijijiapan, Chiapas. Los efectos del sismo se percibieron en toda la zona sur, sureste y centro del país y dejó al menos 369 muertos y más de 7 mil heridos en todo México, además de considerables daños materiales. Solo hay que recordar que los daños de estos movimientos telúricos siguen ahí porque no se ha hecho gran cosa para resarcir esos daños, ni vivienda popular, ni nuevas vialidades, nada.

Los damnificados se contaron por miles y aún hoy, cuatro años más tarde, cientos de personas siguen a la espera de la reconstrucción de sus hogares. De acuerdo con información proporcionada por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) desde 1900 a la fecha en México han ocurrido más de 180 sismos de gran magnitud, tres de ellos con intensidades mayores a 8 en la escala de Richter. El de mayor intensidad en casi un siglo fue el que ocurrió un siete de septiembre, pero de hace cuatro años en Oaxaca, pero a México le esperan más movimientos y sin un plan de Protección Civil claro y un mecanismo de atención a las afectaciones, la pobreza también se agudizará. 

Tula exhibe un sistema de salud público en los huesos.  En el estado de Hidalgo, tras las fuertes inundaciones registradas en Tula, autoridades municipales confirmaron el fallecimiento de 17 pacientes, la mayoría de ellos eran pacientes con COVID-19, de un hospital del IMSS, que resultó afectado por el desbordamiento del río Tula. Según los informes, el agua alcanzó más de un metro de altura, por lo que afectó la instalación eléctrica del inmueble y el oxígeno no pudo ser administrado. Los médicos del nosocomio solicitaron ayuda en redes sociales. Los muertos de Tula deben indignar a México entero, ni siquiera los trabajadores que tienen seguridad social pueden aspirar a que se salven de la pandemia.

Las fallidas promesas de AMLO detonaron la migración. Luego del reciente controversial informe de gobierno, donde fue duramente criticado y señalado por diversas instancias, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador promete que seguirá ‘insistiendo’ al país vecino por un plan de ayuda con la intención de otorgar visas de trabajo a todos los migrantes. En su falta de visión sobre lo que ocurre con el problema migratorio, pretende extender parte de los apoyos tales como: Sembrando Vida y Jóvenes Escribiendo el Futuro. Tiene proyectado que en esos programas se creen más de 330 mil empleos. Sin embargo, ¿qué puede esperarse de este plan de acción cuando se ha demostrado que dichos programas no llegan a las personas que más lo necesitan? ¿Cómo pretende crear un plan de inversión cuando dichos programas, desde sus cimientos, están pobremente planteados? Desde 2018, las políticas demagógicas de AMLO hoy tienen como resultados de este mal manejo a miles de migrantes, tanto centroamericanos como nacionales, en situación irregular, varados en territorio mexicano. Y la situación continúa agudizando.

Sumado a esta situación, el gobierno no está considerando la opinión popular. De acuerdo con pasadas encuestas, de las últimas que se tiene registro por el Instituto Nacional de Migración, se revela que el 55 por ciento de los mexicanos prefiere que los migrantes indocumentados sean deportados a sus países de origen y sólo el 7 por ciento quisiera que se les ofrezca residencia en el País. El 64 por ciento de la población entrevistada considera que los inmigrantes son una carga para el País y el 51 por ciento está a favor de utilizar a la Guardia Nacional para combatir la migración de centroamericanos. Es decir, la polarización con los propios mexicanos es peligrosa, pero no existe forma de decirle al presidente que su política de contención y ahora caza de migrantes es resultado de sus propias promesas electorales y erráticas políticas gubernamentales. Solo que cuando la polarización crezca, no lo olvidemos quién es el verdadero responsable. Al tiempo.