Peor que el Covid-19

600 mil fallecidos por la pandemia; más de 100 homicidios dolosos diarios; más de 12 millones de desempleados y un panorama económico que tiende a llevarnos a todos hasta lo más profundo del “despeñadero”.

Capitán Nemo

2021-07-25
Ciudad de México

El mundo ya no será el mismo. Sus grandes contradicciones se han profundizado. Los trabajadores en los diversos rincones fueron abandonados a su suerte, es decir, al desempleo, al hambre y a la muerte. Si en los países desarrollados el capitalismo aumentó la brecha entre poseedores y desposeídos, en los países de la periferia, la desigualdad es ya insostenible. Los conflictos sociales se encuentran a la vuelta de la esquina y, ante ello, se implementan los controles ya sean propagandísticos o coercitivos para imponer un orden que ya no parece posible, al menos si se pretende mantenerlo con las mismas reglas del juego. En este escenario sombrío es a México al que, como se expresa coloquialmente, le ha “tocado bailar con la más fea”, ya que para nadie es desconocido que la peste más mortífera para los mexicanos no es el Covid-19, sino el gobierno de la autollamada “Cuarta Transformación” (4T).

Aunque parezca un ejercicio inútil dar cuenta de los graves yerros del gobierno actual, es necesario denunciarlos en las tres áreas de la vida nacional con mayor situación crítica: la sanitaria, la económica y la de seguridad. Los datos duros sobre la terrible realidad de las familias mexicanas finalmente se sobreponen a la maquinaria mediática de las conferencias mañaneras, en la que se exaltan hasta el cansancio cada frase, cada mentira o cada ocurrencia del personaje, que más que un hombre de Estado parece un paciente de enfermedad mental.

La retahíla de mentiras, que diversos medios exhibieron se han convertido en una colección de curiosas “verdades absolutas” que nada tienen que ver con la realidad actual del país: 600 mil fallecidos por la pandemia; más de 100 homicidios dolosos diarios; más de 12 millones de desempleados y un panorama económico que tiende a llevarnos a todos hasta lo más profundo del “despeñadero”.

Pero eso poco importa porque escucharemos que “a la transformación ya nada la detiene”; que el pueblo se encuentra feliz, como lo probó el apoyo del pueblo a muchos candidatos triunfadores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el pasado proceso electoral, aunque ahora haya confusión sobre si estos señores compartirán el poder con los narcos o éstos con Morena, cosa que el tiempo dirá.

Pero como solo algunos se tragan el cuento de que estamos mejor que nunca, el gobierno no puede prescindir de las mentiras y de magnificar, a través de los medios, todas las ocurrencias de su jefe y, claro, algunos medios le hacen “el caldo gordo”, como Televisa, que en días recientes salió con la cursilería de la campaña “ponte la capa” para que los mexicanos le “echen más ganas” ante los grandes males y distraigan su atención en los verdaderos responsables de la tragedia mexicana.

Son pocas las voces que advierten este peligro; y sus significativos esfuerzos para alertar a la gente se diluyen ante la fuerte maquinaria propagandística. Por ello, el Presidente está imparable, y cada vez incurre en mayores desatinos. Si en algún momento ordenó que el regreso a clases presenciales fuera el siete de junio, y el gusto poco le duró porque comenzaron los contagios dentro de las escuelas hoy, confiado en los resultados de las elecciones y sin la presión de éstas, sin más, decretó para agosto el retorno a las aulas a lo largo y ancho del país, pese a la diferencia cuantitativa y cualitativa de que el próximo regreso a la “normalidad” se hará frente a la variante Delta del Covid-19, mucho más contagiosa y letal que su predecesora y la predominante en la tercera ola de la pandemia, que ya arroja más de 12 mil contagios por día, mientras la vacunación sigue a cuentagotas.

La única solución ante las medidas criminales de la 4T se encuentra en el mismo pueblo; aunque para ello se requieran voceros en cada comunidad, ya que el Presidente tiene razón cuando se jacta de que las noticias adversas a su gobierno, sean nacionales o internacionales, no llegan al pueblo mayoritario de México. Una explicación paciente y clara de lo que sucede en México es tarea de todos y una necesidad vital para que el pueblo pueda actuar en consecuencia y detenga el genocidio que la 4T ha puesto en marcha