Sicario 2: el día del soldado

Dirigida por Stefano Sollima en 2018, nos hace reflexionar en estos momentos en que el crimen organizado ha intervenido en el proceso electoral de junio de 2021 en nuestro país.

Cousteau .

2021-07-18
Ciudad de México

En el año 2015 se estrenó la primera cinta de la serie (ya se prepara la tercera parte, que probablemente se estrene en 2022) Sicario. Aquella primera cinta la dirigió Denis Villeneuve y en ella se aborda el problema del narcotráfico y del crimen organizado que opera en México y afecta a Estados Unidos. La segunda cinta de esta secuela es Sicario: el día del soldado. En esta segunda película, dirigida por Stefano Sollima en 2018, vuelve a abordarse desde la óptica de los intereses de la superpotencia el problema del crimen organizado que opera en México y las repercusiones que tiene en Estados Unidos.

La cinta inicia con las imágenes de un atentado terrorista suicida que se comete en un supermercado de la ciudad de Kansas, perpetrado por terroristas de religión musulmana y que mata a quince personas. Según las investigaciones del gobierno yanqui, los terroristas pudieron ingresar a Estados Unidos con la ayuda de los cárteles de la droga mexicanos. Por tanto, a través de la CIA (Central de Inteligencia Americana) el gobierno gringo ordena a su agente Matt Graver (Josh Brolin) que realice todo tipo de actividades para lograr que los cárteles mexicanos se enfrenten en una guerra sin cuartel (la aplicación de la “teoría del caos” a escala para minar el poder de las organizaciones más poderosas del crimen en México).

Graver, quien opera bajo las órdenes del Departamento de Defensa, para poder cumplir su cometido solicita el poder utilizar cualquier método, con cualesquiera instrumentos de espionaje y de uso militar y con los recursos económicos necesarios. Para ejecutar su misión, se ve obligado a reclutar a Alejandro Gillick (Benicio del Toro). Para iniciar la guerra entre cárteles, Gillick asesina a un abogado del “cártel de Matamoros” en la Ciudad de México. Al mismo tiempo, Graver secuestra a la adolescente Isabela Reyes, hija de Carlos Reyes, el capo del rival cártel de Matamoros. Isabela es llevada a una casa de seguridad ubicada en Texas. Fingen rescatarla haciéndole creer a la adolescente que ella había sido secuestrada por la mafia de Matamoros. Organizan su regreso a México. El plan es dejarla en una sede de la Policía federal que se encuentra en territorio que domina el cártel de Matamoros. Sin embargo, los agentes del gobierno yanqui, después de cruzar la frontera, ya en México, sufren un atentado cuando la escolta de la policía mexicana los ataca. De la refriega quedan algunos heridos del equipo de Graver y mueren todos los policías mexicanos. Isabela, aprovechando el caos de la refriega, huye en el desierto. Gillick le propone a Graver ir tras ella y luego llevarla de nuevo a Estados Unidos. El Departamento de defensa ordena la muerte de Isabela, dado que ella es testigo de la muerte de los policías.

Por su parte, Gillick se niega a cumplir la orden y decide llevar a Isabela hacia territorio estadounidense. En su intento por llegar al otro lado de la frontera, Gillick es descubierto por miembros del cártel enemigo de Carlos Reyes, por lo que es vendado y amarrado para ser ejecutado. Un aprendiz de sicario recibe órdenes y dispara a Gillick, pero la bala le entra en la mejilla y no muere. Los que creyeron matar a Gillick tienen a Isabela en su poder, pero son atacados por dos helicópteros del ejército gringo, mueren e Isabella es “rescatada”. Graver desobedece a sus jefes y no la asesina. Un año después, el aprendiz de sicario que trabaja en un centro comercial de Texas es visitado por Gillick y éste le dice: “¿Entonces quieres ser un sicario? Hablemos de tu futuro”.

Una cinta trepidante, llena de lugares comunes del género cinematográfico y, sin embargo, que nos hace reflexionar en estos momentos en que el crimen organizado ha intervenido en el proceso electoral de junio de 2021 en nuestro país. Las preguntas saltan inevitablemente: ¿El crimen organizado es instrumento de los grandes intereses económicos y políticos que dominan a México? O ¿Son acaso esos intereses los que son ya dominados por el crimen organizado? ¿Hay una estrategia del poderoso vecino del norte para que operen las organizaciones criminales en apoyo al gobierno actual? ¿Ya hay un narco-Estado en México con el aval del gobierno gringo? ¿Los “abrazos, no balazos” es una política diseñada para que las mafias delincuenciales se apoderen del control político y económico del país? Juzgue usted, amable lector.