Nuevo capítulo de la guerra sucia contra Cuba

La crisis humanitaria existente en La Isla es un factor que ha impulsado al imperialismo yanqui y a sus secuaces a asestar un duro golpe a este país, cuya independencia y soberanía han representado siempre su dolor de cabeza.

Redacción

2021-07-18
Ciudad de México

Al abordar el tema de las protestas contra el gobierno de la República de Cuba por parte de grupos opositores, el Reporte Especial de buzos destaca, entre otros importantes aspectos, en primer lugar las condiciones socioeconómicas que asfixian a la población cubana como consecuencia del criminal bloqueo imperialista y las fuertes sanciones comerciales impuestas desde hace seis décadas y sostenidas por la administración de Biden, cuyo “plan maestro” consiste en “mantener intactas las supersanciones que Donald Trump agregó al genocida bloqueo y dirigir su aceitada campaña de falacias para sublevar a los afligidos cubanos para que, así, repudien a su gobierno”.

La crisis humanitaria existente en La Isla es un factor que ha impulsado al imperialismo yanqui y a sus secuaces a asestar un duro golpe a este país, cuya independencia y soberanía han representado siempre su dolor de cabeza por ser ejemplo para los pueblos del mundo.

En segundo lugar, se caracteriza a la protesta de pequeños grupos, magnificada por una intensa campaña a través de los medios de comunicación al servicio del imperialismo, como parte de una estrategia política general “de golpe blando” que ha venido aplicando Estados Unidos contra países de todo el mundo que se han negado a someterse a su hegemonía.

Estas manifestaciones de protesta en Cuba no han surgido “espontáneamente” ni es casual que coincidan con otras semejantes, casi simultáneas, en otros países que también se han sacudido el yugo imperialista: Nicaragua, Venezuela y Bolivia. Nada de casual tiene que la consigna contra los gobiernos de estas naciones sea la misma; es la fórmula que los estrategas imperialistas consideran más efectiva: acusarlos de dictadores, autoritarios, de violar los derechos humanos, de atentar contra las libertades y la democracia, etc.; cargos que se han convertido en la bandera de movimientos golpistas auspiciados desde Washington y que tienen por misión provocar el caos, generar disturbios e ingobernabilidad.

En tercer lugar, buzos repasa la historia de 60 años de bloqueo y de mentiras contra el socialismo cubano, pero también de la resistencia heroica del pueblo y un gobierno que ahora mismo responde a la agresión y llama a los cubanos a escribir un capítulo más de su lucha contra la injerencia yanqui.