Olas de irresponsabilidad y negligencia

Olas de contagio y defunción, no puede darse una mejor denominación al resultado de una política inhumana que descuidó un problema que debió ser la prioridad número uno desde el principio, pero que fue desatendido por el gobierno de la 4T.

Redacción

2021-07-03
Ciudad de México

Los mexicanos que han fallecido durante la pandemia de Covid-19 se cuentan por cientos de miles y su muerte no solo se debe a la llegada del coronavirus; tiene también como causas la ignorancia, la incapacidad y la irresponsabilidad del Gobierno Federal, comenzando por los funcionarios que éste puso al frente para combatir la terrible plaga y proteger la vida de la población mexicana; para decirlo en pocas palabras: también se debe a la negligencia de las autoridades que, como hemos sostenido en ocasiones anteriores, hicieron caso omiso de las advertencias, de las voces de alerta y de los consejos provenientes de todo el mundo.

Nunca olvidaremos la arrogancia, la soberbia, la ignorancia que translucían las palabras de gobernantes que menospreciaron el peligro, asegurando supersticiosamente que México no sería víctima de la pandemia porque estaba protegido por fuerzas sobrenaturales, emanadas de amuletos, estampas milagrosas, etc.

Tampoco olvidaremos que al frente de la lucha contra la pandemia se designó a un individuo de la calidad moral de López-Gatell, incondicional del Poder Ejecutivo, que de negar la importancia del uso del cubrebocas y de las pruebas para detectar la presencia del virus, pasó al extremo de menospreciar el sufrimiento de la población y en días recientes agredió públicamente a los padres de familia que reclamaban medicamentos para sus hijos, víctimas del cáncer, acusándolos de “golpistas”; esto último ha indignado a amplias capas de la sociedad mexicana.

Las consecuencias de tan negligente actitud de las autoridades encargadas de la protección contra el Covid-19 son la cifra de mexicanos muertos y de contagiados que luchan por salvar su vida. Olas de contagio y defunción, no puede darse una mejor denominación al resultado de una política inhumana que descuidó un problema que debió ser la prioridad número uno desde el principio, pero que fue desatendido por el gobierno de la 4T.

Existen pruebas de todo esto: nunca fue prioridad del Gobierno morenista improvisar hospitales e incrementar el número disponible de camas con respirador; ni la adquisición de vacunas o la investigación y producción nacional de las mismas; no fue su prioridad destinar el presupuesto suficiente para la protección sanitaria del pueblo, hoy privado de ella. El número de personas vacunadas no llega a la tercera parte de la población, aunque los funcionarios se desgañiten difundiendo lo contrario. No ha quedado atrás la pandemia ni nos encaminamos hacia una fase postCovid-19, sino que se ha iniciado la llamada tercera ola de contagios. ¿Cuántos cientos de miles de mexicanos costará esta “nueva” ola? ¿Cuánto más nos costará la ignorancia, la incapacidad y la negligencia de un genocida?