Leonard Euler: el más prolífico de los matemáticos

Leonard Euler aún de avanzada edad y ciego, continuó su producción a un ritmo acelerado; en 1770 publica otra de sus obras más sobresalientes Introducción al álgebra, pedagógicamente impecable.

Dr. Esptiben Rojas Bernilla

2021-06-07
Ciudad de México

En el Siglo XVIII, nace el más prolífico de los matemáticos; a lo largo de su vida logró publicar 760 trabajos de investigación y dejó tres mil páginas sin publicar; se trata de un gran maestro y formador de matemáticos, dejando una inspiradora huella pedagógica para escribir textos. Podemos decir que los actuales cursos universitarios de Cálculo Diferencial e Integral y de Ecuaciones Diferenciales son copia fiel de las obras que dejó en vida. Este brillante matemático es el suizo Leonard Euler (1707 – 1783), quien tuvo como profesor a Johannes Bernoulli y cultivó amistad con Daniel y Nicolás Bernoulli, quienes introdujeron al joven Leonard en el mundo matemático europeo. Leonard se casó con Catherine Gsell, hija del pintor sueco George Gsell y tuvo trece hijos, de los cuales cinco fallecieron siendo niños.

En 1730, Leonard Euler ingresa a la Academia de San Petersburgo, destacándose por sus brillantes aportes, introduciendo la función gamma y la función beta, y en la solución del famoso problema de los siete puentes en la ciudad de Konigsberg comunicados entre sí, ¿será posible trazar un recorrido que pase por cada puente una y solo una vez? En 1737, Leonard Euler probó que esto no es posible introduciendo técnicas innovadoras y fundando lo que hoy se llama Topología Combinatoria. Ese año demostró que e es irracional, utilizando fracciones continuas; y también en este año perdió el ojo derecho a causa del gran esfuerzo que realizó para obtener datos astronómicos y así ganar un concurso de la Academia. En 1739 demuestra que e2 es irracional, introduciendo técnicas analíticas siendo precursor de la actual Teoría Analítica de Números.

Luego de una prolífera producción, Leonard Euler acepta una cátedra en la Sociedad Científica de Berlín, en donde escribe lo que se considera la primera enciclopedia de física, Cartas a una Princesa Alemana; la obra fue producto de las clases que impartía a la nieta del rey de Prusia, haciendo notar sus capacidades pedagógicas. Leonard Euler también estudia Teoría de Números, y resuelve una variedad de problemas; en 1747, establece eπi+1=0, considerada una de las fórmulas más bellas de la matemática, desarrollando los logaritmos de los números negativos e imaginarios. En 1748, publica una de sus grandes obras Introducción al análisis infinitesimal, en la que dio una de las primeras definiciones de función, estudió series de potencias, productos infinitos, y la ecuación general de segundo grado en tres variables, obteniendo la clasificación de superficies. Una característica esencial de la obra es su desarrollo pedagógico y la introducción de notaciones adecuadas, muchos de ellas usadas en la actualidad, por ejemplo: f(x), cosθ, senθ, ∆,i, etc.

En 1766, Leonard Euler regresa a San Petersburgo, en donde le suceden hechos desafortunados, se incendia su casa, perdiendo parte de sus trabajos (casi muere calcinado) y pierde el único ojo que le quedaba, por catarata. En 1776 muere su esposa y al año siguiente se casa con su cuñada Salomé Abigail Gsell, a los 70 años.

Leonard Euler aún de avanzada edad y ciego, continuó su producción a un ritmo acelerado; en 1770 publica otra de sus obras más sobresalientes Introducción al álgebra, pedagógicamente impecable; aborda las ecuaciones diofánticas y desarrolla la trigonometría esférica. La ayuda que obtuvo para desarrollar su investigación fue la de su asistente Peter Grimm, pero muy especialmente la de su hijo Juan Alberto Euler (1734 -1800), quien como su padre era un destacado matemático, ganador de varios premios de la Académica.

Leonard Euler, cuyo padre fue pastor calvinista, era profundamente religioso; se hizo famoso por defender la existencia de Dios mediante una prueba matemática. Dotado de una alta capacidad de concentración para el trabajo matemático, era poco dado a la poesía, filosofía y otros menesteres sociales, que le causaron algunas críticas de los monarcas que lo protegían económicamente.

En 1782, después de cenar con un amigo, se puso a calcular la órbita de Urano (planeta recientemente descubierto), súbitamente le vino un ataque al corazón; así moría el más prolífico de los matemáticos, a quien debemos casi todo de nuestros cursos universitarios.