El regreso a clases y su uso político-electoral

Padres de familia, estudiantes y docentes –entre ellos los afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)– rechazan el retorno a las aulas, no sin antes exigirle que culmine la vacunación de al menos el 70 por ciento.

Trinidad González/Javier Martínez

2021-05-30
Ciudad de México

Sobre la espalda de padres de familia recaerá la responsabilidad del regreso a clases presenciales mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se lava las manos y lo utiliza como una estrategia político-electoral para sembrar la idea de que se ha superado la pandemia de Covid-19, y con la vista puesta en los comicios del seis de junio.

Pero la “normalidad” prevista por el Gobierno Federal es falsa, porque el país aún se encuentra en riesgo frente a una tercera ola de Covid-19 y padres de familia, estudiantes y docentes –entre ellos los afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)– rechazan el retorno a las aulas, no sin antes exigirle que culmine la vacunación de al menos el 70 por ciento de la población para no poner en peligro su salud y la de muchos mexicanos.

Pero además, estos sectores y académicos e investigadores de diferentes disciplinas han advertido que el Presidente improvisó el regreso a clases con el argumento de que los niños ya quieren retornar a las aulas, que se completó la vacunación de docentes y que los contagios han bajado, lo cual carece de sustento en la realidad.

“Estamos convencidos de que, el tiempo que sea, se tiene que regresar antes de que concluya el ciclo escolar por el efecto que tiene para niños el que vuelva a ver a sus compañeritos de manera presencial y no a través del Internet o de la televisión”, declaró en su conferencia matutina el pasado 18 de mayo, y pidió a cada escuela que “se organice, que no sea vertical, que no sea una instrucción ni orden, sino parte del acuerdo de padres de familia, maestros, directivos, pero que a partir de la vacunación (de docentes), ya se puede regresar a clases”, informó el Presidente en una de sus mañaneras de Palacio, cuando se anunció que Campeche y Coahuila iniciarían la reapertura de aulas con las medidas de higiene y que en breve lo harían también otras entidades, entre ellas Veracruz.

Pero Campeche, el laboratorio del Gobierno Federal y la Secretaría de Educación Pública (SEP) en la reapertura de clases presenciales, debió retroceder por un aumento significativo de contagios de Covid-19. Fue así como, después de que el 19 de abril, 137 planteles de la entidad reabrieran durante la “Primera etapa del Plan piloto de reactivación escalonada mixta de los servicios educativos”, debieron cerrar nuevamente.

En este choque con la realidad, como varios de los estados que pasaron a semáforo verde, debieron posponer también su retorno a clases presenciales.

Es una “irresponsabilidad”

Tras el anuncio de AMLO sobre el retorno a clases presenciales a partir del próximo lunes siete de junio, que se haría sin las medidas sanitarias indispensables, significa una “gran irresponsabilidad”, afirmó David Calderón, presidente de la asociación civil Mexicanos Primero, quien, desde hace años, analiza la política educativa en México y ahora recomienda a la SEP y a los gobiernos estatales que brinden la seguridad sanitaria básica antes de reabrir las escuelas.

La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), dependiente de la SEP, en su informe de 2020, detectó, en el ciclo escolar 2018-2019, que había 41 mil 283 centros escolares de primaria, secundaria y educación media superior sin agua potable; que otras 16 mil 41 operaban sin sanitarios y que 18 mil 680 carecían de servicio de electricidad.

El mismo informe reportó que solo cuatro de cada 10 escuelas primarias de educación en comunidades indígenas del país disponían del servicio de lavado de manos y que éste era del 73.8 por ciento en los centros educativos de las áreas urbanas en general; y que en tres de cada 10 telesecundarias no había servicio de agua. Pero esta situación se agravó a partir de 2020, cuando fueron cancelados los fondos con los que se financiaban las necesidades escolares, entre ellos los Ramos 33 y 11.

“Hemos peleado para que se haga la apertura, pero no así, tan poco cuidada, tan poco estudiada. Y sobre todo a espaldas de la sociedad, haciendo anuncios. No se les informó ni a los padres de familia, ni a los propios maestros para su preparación”, comentó Calderón en entrevista con la televisión.

Desde su perspectiva, el Gobierno Federal tuvo 14 meses para preparar el regreso a clases de manera segura, pero no lo hizo, y el Presidente lo anunció a 14 días de su entrada en vigor. Además la SEP, encabezada por Delfina Gómez, fue desmentida porque inicialmente señaló que el retorno a clases presenciales sería cuando las entidades se encontraran en semáforo verde –es decir, a mediados de agosto– para sincronizarlo con el inicio del siguiente ciclo escolar. Pero como AMLO adelantó la fecha e hizo su anuncio cuando la mayoría de entidades se encuentran en semáforo amarillo, la titular de la SEP tuvo que someterse a las instrucciones de su jefe. Mexicanos Primero insiste en que este anuncio se dio sin “haber asegurado que los planteles tengan agua, que dispongan de los suficientes cubre-bocas para todos. En cada una de las escuelas ¿cuántos niños se pueden atender en cada jornada? Me parece una gran irresponsabilidad”.

Pero el principal problema de esta decisión apresurada –enfatizó Calderón– está en que “nos estaríamos enfrentando a un posible pico de contagios. Este regreso debiera ser escalonado, debieran empezar los Cendis, las guarderías, los kínderes, con mucho cuidado, y por lo menos llevaría unas seis semanas”. Los niños más pequeños serían los primeros en regresar a clases presenciales, porque, de acuerdo con los médicos, son los menos propensos al contagio de Covid-19, aunque sí pueden ser portadores del virus.

En el “plan” sin estrategia adecuada de las autoridades federales, no se consideró el transporte público, pues aun cuando los maestros estuvieran vacunados, en éste podrían contagiarse y trasmitir el virus a sus alumnos, la mayoría de los cuales carecen de protección sanitaria al coincidir en las aulas. En la Ciudad de México (CDMX), gran parte de los alumnos usan el transporte público para movilizarse.

La CNTE alza la voz

Los maestros de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán agrupados en la CNTE han contrariado la decisión de AMLO con el argumento de que las escuelas no reúnen las condiciones sanitarias mínimas, además de que el retorno a clases presenciales no obedece a un plan congruente con la realidad y muchas de las instalaciones educativas rurales no han sido rehabilitadas.

José Pavel Escobar, integrante del Comité Ejecutivo de la sección 7ª de la CNTE en Chiapas, advirtió, en entrevista, que las instituciones se encuentran en deplorables condiciones de sanidad, pues, en más de un año de pandemia, se han quedado en el olvido y no se ve la mínima intención de las autoridades de los tres niveles de gobierno para reacondicionarlas y proveerlas con seguridad sanitaria.

Explicó a buzos que si, a estas alturas, las escuelas no disponen de gel antibacterial, jabón, cubrebocas, termómetros –¡y menos de lavamanos, sanitarios, butacas y otros enseres necesarios!– “Decimos categóricamente que no regresaremos a clases sin que se haya vacunado a la comunidad estudiantil. Es decir, no basta que sean únicamente los maestros, exigimos que se vacune a los padres de familia, a los alumnos, una vez que estén las condiciones dadas, por supuesto que no tendremos ninguna objeción para el regreso a clases presenciales”.

Sobre al abandono físico de las escuelas durante más de un año y que no hay ninguna acción concreta para rehabilitarlas coincide Fernando Ruiz, director de investigación de Mexicanos Primero, quien aseguró a MVS Noticias que cinco mil 493 escuelas públicas fueron robadas y que su rehabilitación costará más de 550 millones de pesos (mdp).

Por ello, el plan presidencial de regreso a las aulas tiene un claro trasfondo político, afirmó el integrante de la CNTE. “Hemos denunciado que el manejo de la pandemia por este gobierno es desde una óptica política y electorera. Hoy quieren hacer creer que la pandemia ha quedado ya en el olvido, que las condiciones están dadas para una movilidad; dan a entender que la pandemia ya pasó. Pero la pandemia existe y puede presentarse un nuevo rebrote”, advirtió.

En los más de 420 días que las escuelas se han mantenido cerradas, algunas de ellas han sido objeto de saqueo. “Desde el año pasado tuvimos reporte de robos y se acentuó a lo largo del tiempo por una razón sencilla: estaban en el abandono y fue en la mayor parte del país. Supusimos que las escuelas tenían por lo menos a una persona en el servicio de monitoreo, pero no fue así”, aclaró Fernando Ruiz.

El investigador revela que los datos fueron obtenidos de los reportes hechos ante las fiscalías de justicia locales, pues la información de que disponen la SEP y el Gobierno Federal reporta menos robos de los reales. Los objetos más sustraídos son equipos de cómputo, material eléctrico, bombas de agua, cableado de cobre y focos.

El monto puede ser mayor, pero no hay un informe completo porque las escuelas no llevan contabilidad de sus recursos, a diferencia de las fiscalías, y porque los robos en las escuelas urbanas son mayores. Aun así, precisó Ruiz, el monto que deberá sufragar la SEP fue estimado en tres mil mdp.

El gobierno de AMLO ha omitido este problema pese a su anuncio de que en breve se reanudarán las clases presenciales, aunque “muchas escuelas no podrán abrir porque el robo se centró en el material de cómputo, el cual es esencial en la enseñanza de los estudiantes”, sostuvo.

Campeche: el fracaso anunciado

Cuando el Presidente difundió la idea de que se podría regresar a clases presenciales y utilizó al estado de Campeche como el laboratorio –para apoyar la candidatura de la morenista Layda Sansores– no imaginó que casi un mes después se cancelaría el retorno a las aulas. Esto ocurrió porque la realidad es terca y obligó a cerrar, el 24 de mayo, las 135 escuelas reabiertas debido a que se presentaron casos positivos de Covid-19, según anuncio el titular de la SEP de Campeche, Ricardo Koh Cambranis.

Una escuela de la localidad 20 de Noviembre, del municipio de Calakmul, tuvo que aislar a una maestra que dio positivo al virus SARS-COV2; al igual que a otros dos docentes y a 54 estudiantes, que fueron sometidos a observación. A los niños no se les hicieron pruebas de detección, como se hubiera esperado, para evitar una posible cadenas de contagio y solo se les regresó a casa.

La escuela primaria Vicente Guerrero, ubicada a 165 kilómetros en el noreste de Campeche, en la comunidad maya de Kancabchén, municipio de Hopelchén, fue cerrada porque un adulto dio positivo a Covid-19 y sus 74 alumnos fueron regresados a casa. Tampoco se realizaron pruebas de detección, pese a que casi todos los niños presentaron cuadros de fiebre alta, y no se ha informado más sobre su estado de salud.

Los planteles que integraron el Plan para la Reactivación Escalonada Mixta de las actividades educativas de Campeche permanecerán cerrados hasta que el semáforo epidemiológico del Covid-19 regrese a verde en la entidad, informó el secretario Koh Cambranis, quien, a través de un mensaje vía WhatsApp, declaró que los niños de esas escuelas rurales permanecerán en sus hogares y tomarán clases mediante los cuadernillos que ya les fueron entregados.

La reapertura de las escuelas que el Gobierno Federal pretendía extender a todo el sistema educativo nacional a partir del lunes siete de junio –un día después del proceso electoral y a solo 31 días del fin del ciclo escolar oficial– no parece responder a una verdadera preocupación por la educación de los niños y jóvenes estudiantes sino a factores políticos.

Por ello, el sentimiento de la comunidad estudiantil, magisterial y de los padres de familia es que el semestre está por terminar y que el retorno a las clases presenciales será para el beneficio de los alumnos, docentes y a todos los mexicanos contra nuevos brotes de Covid-19. Lo más conveniente es esperar a que avance la vacunación y a que se remocen las instalaciones educativas.

La Confederación Nacional de Escuelas Particulares, al igual que los docentes y los padres de familia de los centros escolares públicos, se pronunció contra el regreso a clases presenciales, que en voz de María de Jesús Zamarripa advirtió que tal decisión no beneficiará a nadie y sugirió que se postergue hasta agosto próximo “para vislumbrar los efectos y las adecuaciones del plan para implementarlas en septiembre”.

Universitarios rechazan plan de AMLO

“Si se regresa a clases con menos del 70 por ciento de la población vacunada, surgirán rebrotes y mas complicaciones para los mexicanos, sobre todo para las familias más humildesˮ, afirmó Isaías Chanona Hernández, dirigente de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírezˮ (FNERRR) cuando previó la marcha de estudiantes realizada el pasado 24 de mayo en rechazo a la medida anunciada por el Presidente para el retorno a clases presenciales sin condiciones óptimas.

Los jóvenes que protestaron en la capital y en las principales ciudades del país consideran que el Gobierno Federal no garantiza la salud de los estudiantes porque las escuelas no están sanitizadas. El regreso a las aulas sin estas medidas equivale a cometer homicidio no solo contra estudiantes y docentes, sino contra la población mexicana en general, pues los alumnos podrían contagiar a sus familiares.