¿Quién debe investigar las causas de la tragedia?

Los datos exhiben la negligencia de Claudia Sheinbaum y de los gobiernos anteriores, todos afines a AMLO. Ésta es la razón por la que los incondicionales del Presidente no culparon inmediatamente, como en tantas ocasiones, a los gobiernos anteriores.

Redacción

2021-05-08
Ciudad de México

La investigación de las causas del colapso de la Línea 12 es indispensable, los responsables deben ser castigados; pero el proceso no debe estar a cargo del gobierno morenista, sino en manos distintas del acusado; porque nunca se ha visto que el reo se investigue a sí mismo de los cargos presentados en su contra. En México existen técnicos, ingenieros, científicos, juristas y criminalistas capaces de realizar esta investigación; y si no existiesen, sería necesario acudir a expertos de otros países. El proceso debe comenzar por los encargados de la construcción, supervisión y mantenimiento de este servicio público, que para muchos son culpables de la catástrofe por no responder oportunamente a las múltiples y reiteradas denuncias de irregularidades; en una palabra, por su negligencia. Y la negligencia, se sabe, es un delito.

Pocos días después del trágico desplome de la Línea 12 del Metro, se ha acumulado información sobre el origen de las fallas técnicas y se han conocido serias advertencias ante las autoridades correspondientes, como la jefa de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), sobre el peligro precisamente en el tramo donde ocurrió el colapso. A cada momento surgen voces que repasan los antecedentes del caso y dan testimonios que ponen en entredicho al gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) en general y al de la CDMX, en particular. Los datos exhiben la negligencia de Claudia Sheinbaum y de los gobiernos anteriores, todos afines a López Obrador (AMLO). Ésta es, sin duda, la razón por la que los incondicionales del Presidente no culparon inmediatamente, como en tantas ocasiones, a los gobiernos anteriores, pues eso sería darse un tiro en el pie.

Desde el primer momento, la 4T se vio envuelta en las denuncias de quienes la acusaban de omisión y negligencia; y también de inmediato, AMLO trató de silenciar a los denunciantes con los calificativos de siempre. Sus seguidores incondicionales, incluso, se atrevieron a pedir, desde las redes sociales, que la opinión pública “apoyara” a la 4T, evitando sacar conclusiones y esperara pacientemente a que los canales oficiales informaran a la población; estaban seguros de que las opiniones independientes jamás les serían favorables. Quienes han acusado invariablemente a sus adversarios sin tener pruebas en su contra, ahora pedían silencio a las “benditas redes sociales”.

Afortunadamente, la censura de la 4T sirvió de acicate para que más voces aportaran razonamientos serios que en general responsabilizan al Gobierno de tan lamentable acontecimiento, haciendo memoria de todas las omisiones de la actual administración y de las anteriores.

Durante todo el tiempo en que AMLO y sus partidarios criticaron al gobierno en turno, aprovechando cada coyuntura, jamás aguardaron a que las investigaciones oficiales arrojaran datos concluyentes antes de linchar mediáticamente a quien de antemano habían declarado culpable; siempre condenaron en automático a sus adversarios en el poder y los cubrieron de calificativos, utilizando todos los medios a su alcance. Hoy que la historia ha dado un giro en su contra y les toca ser juzgados, intentan silenciar a quienes piden se investiguen los hechos. Desde la más alta tribuna, el Presidente vocifera insultos contra la prensa crítica, adoptando un tono tan autoritario como no se había visto en varias décadas; actitud imitada por sus correligionarios en el Congreso, quienes se negaron a integrar una comisión investigadora de las causas del desastre; viniendo de Morena, era previsible, ¿cómo iban a investigarse ellos mismos, si miembros destacados de su propio partido son quienes ahora deben sentarse en el banquillo de los acusados?

Una característica del morenismo o lopezobradorismo es aprovechar siempre cualquier momento para estigmatizar a sus oponentes, enarbolando su conocida lista de acusaciones: corrupción, conservadurismo, neoliberalismo, etc.; pero ante el colapso de la Línea 12, esa lista de calificativos le viene a ellos mismos “como anillo al dedo”; baste señalar que en esta lamentable tragedia juega un papel decisivo una característica que se ha hecho transparente: la negligencia.

Aunque el gobierno de la 4T intentara ocultar todas las huellas en su contra y distorsionar la historia a su favor, solo una investigación objetiva e independiente arrojaría luz sobre las causas y esto es urgente, porque el desplome de la Línea 12 puede ser solamente el primero de una serie de accidentes fatales que no sufrirán los dirigentes de Morena, sino el pueblo trabajador de la capital del país y sus zonas conurbadas.