EMILIA PARDO BAZÁN

La cuestión palpitante, una de sus obras, tuvo un gran impacto social y el escándalo originado llevó a su marido a pedirle que cesara de escribir, lo que provoco la ruptura del matrimonio en 1884. En Francia, conoció la moderna novela rusa.

Redacción

2021-05-02
Ciudad de México

Porvenir de la poesía

                   La nature est la grande lyre,

                   le poete l’archet divin.

                                                               V. Hugo

                   I

¿Por qué profeta triste,

me dices que este siglo

mató la poesía

con desterrar el mito?

Aunque ceguéis la fuente

no falta el ancho río;

él buscará otro cauce

para su curso límpido.

Si exhausto el viajero

se tiende en el camino

porque llegó la noche

y están sus pies heridos,

al despuntar la aurora,

con redoblados bríos,

emprenderá la ruta

que le marcó el destino.

Jamás de los poetas

se extinguirán los himnos;

si hoy enmudece el pájaro

es que prepara trinos.

Y cuando algunas veces

su corazón marchito

en vez de dulces cantos

desbórdase en gemidos,

allá en el horizonte

la sombra de Virgilio

le dice, como a Dante:

“¡Prosigue, amado hijo!”.

 

                   II

¡Oh bella poesía!

Mientras exista el hombre

tus frescos manantiales

no temas que se agoten.

Porque el poeta estudia

los mundos interiores;

traduce al luminoso

lenguaje de los dioses

del corazón los gritos,

los ecos de dolores,

los sueños y esperanzas,

las dulces ilusiones,

las dudas, las creencias

la vida y los amores.

En esta eterna lucha

que traban las pasiones

con la razón serena

que al fin las vence noble,

como Jacob al ángel

irán los triunfadores

pidiendo a la poesía

sus santas bendiciones.

 

 

El carro de Jaggernaut

Imitación de Heine

 

El sol irradia espléndido

en límpido horizonte

y la azulada sábana

del Gánges duerme inmóvil.

En la apartada orilla

insectos, yerbas, flores

se inclinan oprimidos

por un calor de bronce.

 

Y en tanto, allá en el atrio

de colosal pagoda,

espera al Dios terrible

la multitud ansiosa.

Surca las mejillas

sudor en gruesas gotas

a parias, a brahmines

y a bayaderas locas.

 

Con un fragor horrísono

el reluciente carro

del ídolo aparece

de sangre y muertes ávido.

 

Le arrastran elefantes

según el rito, blancos,

y están los áureos ejes

de entrañas salpicados.

 

Aquella muchedumbre

que espera palpitante

dispútase a empellones

quien ha de morir antes.

Que es cosa averiguada

que Jaggernaut amable

recibe en el Nirvana

al que primero aplaste.

 

Y caen a porfía

debajo de las ruedas

los parias, los brahmines,

las locas bayaderas.

Y el carro formidable

siguiendo en su carrera

revienta aquellos pechos,

tritura las cabezas.

Las víctimas son héroes,

o mártires o santos.

 

Yo también que miro

con desdeñosa frente

la hecatombe humana

que se renueva siempre,

ante esas mismas ruedas

en sacrificio estéril

me he de arrojar un día

en busca de la muerte!

 

SONETO

Considera que en humo se convierte

el dulce bien de tu mayor contento,

y apenas vive un rápido momento

la gloria humana y el placer más fuerte.

 

Tal es del hombre la inmutable suerte:

nunca saciar su ansioso pensamiento,

y al precio de su afán y su tormento

adquirir el descanso de la muerte.

 

La muerte, triste, pálida y divina,

al fin de nuestros años nos espera

como al esposo infiel la fiel esposa;

y al rayo de la fe que la ilumina,

cuanto al malvado se parece austera,

al varón justo se presenta hermosa.

 

Almas gemelas

Mitades de una gota de rocío

con que el mar, al beberla,

en lo profundo de su seno frío

cuaja una sola perla;

 

átomos del perfume de la rosa

que el viento mece unido;

notas que vibra el arpa melodiosa

iguales en sonido;

 

estrellas dobles que en el alto cielo

una órbita describen;

almas gemelas que en el triste suelo

de un pensamiento viven;

 

esto sin duda son los que se quieren

su fe guardando entera,

y acaso pasarán cuando aquí mueran

a amarse en otra esfera.

 

Emilia Pardo Bazán

Nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, España. A los nueve años comenzó a demostrar interés en la escritura; durante los inviernos asistía a un colegio francés protegido por la Real Casa, donde fue introducida a la obra literaria de La Fontaine y Racine y ya de adolescente publicó algunos versos en el Almanaque de Soto Freire.

Se casó a los 17 años con Don José Quiroga y, poco después, viajaron a Francia, donde aprendió inglés y alemán y descubrió la literatura francesa que dejó un gran impacto en ella.

A los 25 años escribió su primer y único libro de poemas dedicado a su primogénito; escribió su primera novela, Pascual López, el año en que nació su segundo hijo. Una dolencia hepática, en 1880, obligó a la escritora a pasar algún tiempo en Vichy. Durante este periodo descubrió el naturalismo de Émile Zola y se interesó por esta nueva tendencia literaria. En el periódico madrileño La época publicó Un viaje de novios, relato novelesco de sus propias memorias del viaje a Vichy. Su última hija, Carmen, nació en 1881.

Sus artículos publicados con anterioridad, que fueron compilados en La cuestión palpitante, tenían como fin tratar el movimiento del naturalismo de forma directa, pero profunda; esta publicación tuvo un gran impacto social y el escándalo originado llevó a su marido a pedirle que cesara de escribir, lo que provoco la ruptura del matrimonio en 1884. En 1886 conoció personalmente a Zola y, en ese viaje a Francia, descubrió la moderna novela rusa. Esas lecturas la impulsaron a presentar, en el Ateneo de Madrid, su trabajo La revolución y la novela en Rusia, en 1887. Asistió al Congreso Pedagógico, en donde denunció la desigualdad educativa entre el hombre y la mujer. Propuso a Concepción Arenal a la Academia Real de la Lengua, pero fue rechazada. La Academia tampoco aceptó a Gertrudis Gómez Avellaneda, ni a ella, a pesar de que actualmente se le considera la máxima exponente del realismo, junto con Clarín y Galdós. Con este último, mantuvo la escritora una conocida relación.

Emilia Pardo Bazán fue una gran escritora, pero además fue una intelectual y luchadora infatigable no solo por el acceso a la cultura de las mujeres, sino por su reconocimiento social, sin victimismo, con el orgullo de quien reclama lo que es suyo por derecho propio; para ello se convirtió en la primera periodista española, labor que ejerció ininterrumpidamente desde 1876 hasta su muerte, ocurrida el 29 de septiembre de 1902.