Blaise Pascal: un matemático apologista del cristianismo

Criticó al racionalismo al afirmar que la razón humana debe seguir las razones del corazón por medio de la gracia divina en la fe cristiana, convirtiéndose en un apologista del cristianismo, dando inicio a la corriente filosófica del existencialismo.

Dr. Esptiben Rojas Bernilla

2021-05-02
Ciudad de México

La característica esencial de la matemática es su racionalismo dentro de una estructuración lógica; sin embargo, esta disciplina no da respuestas a las grandes preguntas existenciales del ser humano.

Para un matemático, conjugar una disciplinsa estrictamente racional con las ideas filosóficas que preocupan al ser humano significa transitar entre dos planos distintos, uno referido a la creación matemática racional y formal y el otro mucho más complejo, en el que se entrelazan ideas filosóficas y religiosas basadas en la fe. Uno de los matemáticos más importantes de la historia, considerado apologista del cristianismo, fue el francés Blaise Pascal (1623 – 1662); proveniente de una familia de nobles e hijo de un importante jurista, tuvo una educación aristocrática con una fuerte formación religiosa. Las capacidades intelectuales de Pascal eran brillantes, sus aportes a las matemática, física, filosofía y teología, dan cuenta de su talento.

Blaise Pascal no consideraba a los irracionales como números (influenciado por Aristóteles), sino como magnitudes geométricas, sustentaba su idea al afirmar que las raíces inexactas no tenían existencia independiente de las magnitudes geométricas continuas. Este problema filosófico de los irracionales se aclaró a fines del de Siglo XIX. Sin embargo, Blaise Pascal adquiere importancia dentro de la matemática por su aporte al desarrollo de los coeficientes del binomio de Newton, en una disposición triangular (ver la figura), este trabajo fue escrito en 1654 en su obra Tratado del triángulo aritmético, en donde establece distintos resultados de combinatoria y formula, por primera vez, el principio de inducción matemática como un método para demostrar afirmaciones que dependen de los números naturales. Otro aporte valioso a la matemática fue establecer el método de cuadraturas para calcular áreas usando el llamado triángulo característico, formado por diferenciales; estos aportes los escribió en 1659 en su obra Tratado de los senos de los cuadrantes circulares. Estas ideas permitieron a G. Leibniz desarrollar su cálculo infinitesimal.

Los aportes de Blaise Pascal no se limitaron a la matemática, también fue un inventor; en 1642 construyó la primera máquina calculadora de sumas, llamada la rueda de pascal o Pascalina, que intentó comercializar sin éxito por su alto costo. Además, estableció la ley de vasos comunicantes, dando inicio a la Hidrostática; también hizo aportes a la teoría de probabilidades, iniciando el estudio de los juegos de azar a los que fue muy aficionado en algún momento de su vida.

En 1664, el talentoso matemático cayó en una profunda depresión a raíz de una extraña experiencia que tuvo cuando sufrió un accidente con su carruaje. Desde ese instante optó por una vida profundamente religiosa que ocasionó fuertes debates con René Descartes y Pierre de Fermat, quienes defendían la concepción racionalista. Blaise Pascal criticó al racionalismo al afirmar que la razón humana debe seguir las razones del corazón por medio de la gracia divina en la fe cristiana, convirtiéndose en un apologista del cristianismo, dando inicio a la corriente filosófica del existencialismo, muy importante dentro de la filosofía moderna.

Blaise Pascal escribió sobre la naturaleza humana y la debilidad del hombre, la inmortalidad del alma, el sentido de la vida, afirmaba que el hombre no está hecho, tiene que hacerse.

En su obra La naturaleza de Dios y del infinito, afirmaba que ante la disyuntiva de creer o no en la existencia de Dios, es mejor creer, porque creyendo tendríamos la opción de tener vida eterna; y si no fuera cierto, no pasaría nada; en cambio, si negamos la existencia de Dios, perderíamos esta posibilidad.

Sus profundas ideas filosóficas en defensa de la ética cristiana no fueron un obstáculo para seguir con sus investigaciones científicas; Blaise Pascal era un hombre excepcional que tuvo la agudeza mental de poner la razón y la fe en dos planos distintos.

Pascal siempre tuvo una precaria salud. En agosto de 1662, a los 39 años, dejó de existir, no sin antes vender todos sus enseres domésticos y donarlos con fines caritativos.