El silencio de los indecentes

¿Por qué no se dice nada con respecto a la crisis sanitaria sin precedentes que coloca a México como el país con el peor control de la pandemia, y uno de los tres con más muertos? ¿Ahora callan porque las muertes superan el medio millón?

Capitán Nemo

2021-05-02
Puebla, Puebla

¿Qué es la verdad? De acuerdo con una definición, es la correspondencia entre la realidad y lo que pensamos o sabemos; es el juez inapelable que da la razón o pone en su lugar al mentiroso más compulsivo. A lo largo de la historia han existido personajes siniestros que han intentado, con todos los medios a su alcance, convertir una verdad en mentira; como Nerón, cuando intentó convencer a los ciudadanos que los cristianos incendiaron Roma; o el propagandista nazi Joseph Goebbels, quien postuló que una mentira repetida constantemente se convierte en verdad. La mentira es criminal y los mentirosos caminan por la vida con las manos manchadas de sangre. De ahí que la lucha por “hacer luz en la oscuridad” no debe interrumpirse.

En los convulsos tiempos que vivimos, las mentiras que se emiten desde el púlpito presidencial mañanero están dañando gravemente al país (diversos medios han documentado por lo menos 80 mentiras diarias). Y el problema no es solo del mentiroso, sino también de los que guardan un silencio cómplice; ya que los que callan, cargan también con una buena parte de la responsabilidad. Veamos algunos ejemplos más que claros sobre estas mentiras que las voces críticas de antaño hoy guardan con silencio sepulcral sin inmutarse ante la debacle que vive el país.

Una de esas mentiras fue expresada para justificar la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), cuya construcción generaría más de 450 mil empleos, para construir en su lugar un triste aeropuerto artesanal en Santa Lucía, que los expertos han declarado inviable. Acerca del NAICM, la Auditoría General de la Nación (AGN) demostró que terminarlo resultaría más barato que cancelarlo. Otra de las mentiras está relacionada con la construcción del Tren Maya, cuyo impacto económico está en entredicho, y uno de cuyos tramos pasará justamente por terrenos de los López Obrador, que elevarán su plusvalía a costa del daño ecológico a selvas y comunidades.

También destaca la insistencia mentirosa en optar por las refinerías y la electricidad generada con carbón, proyectos con los que solo se beneficiarán una burocracia apoltronada y las empresas de los amigos, ya que el petróleo se halla en crisis y los gobiernos en el mundo optan por energías limpias, las cuales fueron eliminadas de manera arbitraria. La desaparición de diversos subsidios y fideicomisos, con el pretexto de que los recursos fiscales de éstos serían utilizados en el Sector Salud, cuando a todas luces éste se encuentra abandonado.

¿Por qué no se dice nada respecto a la crisis sanitaria sin precedentes que coloca a México como el país con el peor control de la pandemia, y uno de los tres con más muertos? Con relación al número de contagiados y fallecidos no se escuchan las voces que, en otros tiempos y a través de las “benditas redes socialesˮ, exigían que el gobierno revelara las cifras exactas de las variables más sensibles a la población. ¿Ahora callan porque las muertes superan el medio millón? Tampoco hacen tanta alharaca contra la militarización del país, mientras el crimen organizado y la inseguridad pública aumentan.

Sobre el poder que se ha conferido al Ejército, solamente los organismos internacionales han puesto la voz de alerta, en tanto que los otrora denunciantes callan e insisten en que el pueblo se encuentra “feliz, feliz”, cuando éste se ha quedado sin trabajo, las empresas cierran, la inflación se incrementa y la pobreza se acelera como nunca. Los que se proclamaban defensores de los pobres ahora entierran la cabeza como el avestruz; y es grave que los grupos intelectuales, antes tan radicales, hayan enmudecido ante la embestida contra los organismos autónomos y la violación flagrante a la Constitución, cuyo objetivo es matar a la débil democracia mexicana.

Aquí nadie se salva; hoy, el Instituto Nacional Electoral (INE), árbitro en los procesos políticos, se encuentra en la picota; y no importa si hay que adecuar, torcer o cambiar las leyes, siempre habrá lacayos que no solo traicionen su profesión, sino a la Constitución que juraron defender. Por lo que la pregunta es, una y otra vez, ¿dónde están los acérrimos críticos del régimen y los anarquistas que se desgañitaban hasta quedar roncos y rasgaban sus vestiduras ante el atropello gubernamental? Ah, perdón. Se encuentran en el gobierno, éste les ha llegado al precio y ahora son “flamantes” funcionarios de la “Cuarta Transformación”.

Y ante tantas pruebas, el único que puede y debe poner un alto al gobierno de la destrucción, es el pueblo organizado; su voz debe dejarse oír el seis de junio.