Superliga Europea

El proyecto nació con la idea de buscar “mayores y mejores beneficios económicos y competitivos” para sus integrantes. Según el comunicado oficial, la Superliga contará con la participación de los clubes más poderosos del mundo.

Armando Archundia Téllez

2021-04-26
Ciudad de México

El proyecto de la Superliga Europea nació con la idea de buscar “mayores y mejores beneficios económicos y competitivos” para sus integrantes. Según el comunicado oficial, la Superliga contará con la participación de los clubes más poderosos del mundo, empezando por el máximo ganador en la historia de la Champions, el Real Madrid.

Los participantes serán 20 equipos, entre ellos los 15 clubes fundadores, aunque solo se emitieron 12, los otros cinco serán invitados de otras regiones del orbe y serán elegidos de acuerdo a su posición en el ranking internacional y su rendimiento deportivo. Los partidos serán ida y vuelta entre todos los integrantes de cada grupo. Clasificarán los cuatro mejores de cada grupo, que también jugarán a visita recíproca. La final se definirá con un partido único.

Los juegos serán entre semana para no interferir con los calendarios de las competencias locales. Los equipos confirmados de la Superliga serán Real Madrid, Barcelona, Chelsea, Atlético de Madrid, Manchester United, Liverpool, Tottenham, Manchester City, Arsenal, Juventus, Milán e Inter de Milán.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas, porque el presidente del futbol europeo llamó a los líderes de los superequipos “víboras y mentirosos”; y los fanáticos no quieren ni enterarse de la Superliga. La batalla campal contra esta competencia separatista, en la que participan los clubes más adinerados y populares de Europa, empezó a tomar forma el lunes anterior, apenas horas después del sorprendente anuncio sobre su creación.

El proyecto de formar otra liga europea amenaza con demarcar límites entre los clubes ricos de las principales ligas europeas y los equipos pequeños de los rincones del continente, para que un puñado de la élite del balompié capture los miles de millones de dólares que genera este deporte. Esto, naturalmente, pondría en peligro la existencia de las ligas nacionales y de los clubes más pequeños.

En una carta escrita por los clubes separatistas, se advirtió a las autoridades del futbol que ya habían tomado medidas legales para impedir que su proyecto fuera bloqueado. Horas después, Aleksander Ceferin, presidente del cuerpo regulador de la Unión de Federaciones de Futbol Europeo (UEFA) ofreció desarrollar medidas estrictas, si no dan marcha atrás. Barajó la posibilidad de excluir a los jugadores de los equipos participantes de eventos como el Mundial y otros torneos, y con expulsar a los clubes rebeldes de sus ligas nacionales. Advirtió que la concreción del proyecto sería como “escupirle en la cara a los hinchas”.

En Alemania, el Bayern Múnich y el Borussia Dortmund, que se percibían como posibles integrantes de la nueva liga, se deslindaron del proyecto. En Francia, el mediocampista del París-Saint-Germain, Ander Herrera, lamentó que “los ricos roben lo que el pueblo creó”. En España, la liga convocó a una reunión de sus clubes sin la participación de los tres equipos que han accedido a unirse a la Superliga: el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético de Madrid.

En Inglaterra, grupos de aficionados se unieron para oponerse a la iniciativa. Los seguidores del Liverpool exigieron que el club retire sus banderolas del estadio del equipo antes de su próximo juego como local. Esperemos que dicho proyecto no sea una mancha en la historia del futbol.