Irán lleva a EE.UU. a la mesa de negociaciones

México y Teherán coinciden en la necesidad de diversificar mercados para –como lección de la pandemia– tener mayor certidumbre en tiempos de crisis.

Nydia Egremy

2021-04-25
Ciudad de México

El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Joseph Robinette Biden, reinició conversaciones con la República Islámica de Irán, lo que confirmaría el uso pacífico del programa nuclear iraní, y con ello la superpotencia militar retornaría al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) del que Donald Trump se retiró. Esta instancia diplomática está respaldada por las potencias occidentales que, en 2015, avalaron el Pacto Nuclear con el que cesarían las hostilidades que arriesgan la paz y seguridad mundiales.

El martes seis de abril trascendió, sorpresivamente, que representantes de EE. UU. y la República Islámica de Irán sostenían conversaciones indirectas hacia la reincorporación de Washington al Pacto Nuclear que abandonó en 2018. Entonces, para sabotear la bienvenida que Occidente dio al Estado persa, el entonces presidente Donald John Trump retiró a su país del acuerdo firmado por Rusia, China, Alemania, Francia, Irán y Reino Unido, grupo conocido como G5+1.

 Tres años después y en una primera etapa, EE. UU. e Irán desplegaron dos grupos de trabajo de alto nivel para abordar asuntos clave del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC, en inglés). Irán aún mantiene su compromiso de usar la energía nuclear para fines pacíficos (principalmente médicos, energéticos y agrícolas), aunque tras la escalada agresiva de EE. UU., aumentó su producción de materiales nucleares como medida de disuasión.

Cuando Trump retiró a su país del Pacto Nuclear, ordenó que distintas instituciones estadounidenses impusieran casi mil 600 medidas coercitivas (sanciones) contra Irán, con el objetivo de dificultar al pueblo iraní la adquisición de alimentos y medicinas importadas en medio de la agresiva expansión de la pandemia de Covid-19.

 Esa estrategia genocida, que además se propuso alentar a la disidencia política en Irán, está vigente en la administración de Biden, pese al reinicio de las negociaciones. De ahí que los esfuerzos diplomáticos de Irán y EE. UU., acompañados por enviados de China, Rusia, Alemania, Reino Unido y Francia para salvar el llamado Pacto Nuclear, merezcan la atención mundial.

En Viena, reunidos a puertas cerradas en el exclusivo Gran Hotel Wien, todos saben que el principal escollo es el retorno de EE. UU. al pacto, sin pretextos y la decisión inmediata del Ejecutivo por levantar las devastadoras sanciones contra Irán. Sin embargo, Washington insiste en eliminarlas paulatinamente para profundizar el dolor del pueblo iraní.

Este abuso de poder extraterritorial corresponde al primer mensaje de Joseph R. Biden como presidente de EE. UU. cuando exclamó: “Estados Unidos está de regreso”, lo que, en términos de liderazgo, significaría que se comprometió a luchar por la paz y seguridad mundiales, mientras el tablero internacional es cada día más multipolar.

Trump

No obstante, algunos países muy dependientes de su relación económico-comercial con EE. UU. como México, temen eventuales represalias si los actores productivos deciden ampliar su cooperación en distintos ámbitos con Irán. Recuerdan la amenaza vía Twitter de Trump: “Quien haga negocios con Irán NO los hará con EE.UU.”

Este amago tal vez desalentó a algunos empresarios mexicanos; sin embargo, la dinámica global de cooperación multiestatal reduce el riesgo de represalias. Los dos países son prometedoras economías emergentes que, pese a la pandemia de Covid-19, están en óptimas condiciones de incrementar sus intercambios no solo comerciales sino energéticos y científico-técnicos.

México y Teherán coinciden en la necesidad de diversificar mercados para –como lección de la pandemia– tener mayor certidumbre en tiempos de crisis. Fortalecer la relación entre ciudades industriales –por ejemplo, Tabriz y Monterrey o de universidades y centros de investigación– esquivará cualquier amago político.

Entrevista

“La inigualable resistencia del pueblo iraní y la derrota de la política de máxima presión de la administración Trumpˮ están detrás del eventual retorno de EE.UU. al Pacto Nuclear, expresa a Buzos el Embajador de Irán en México, Alireza Ghezili.*

El 6 de abril hubo contactos indirectos para analizar el posible retorno de EE.UU. al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o Pacto Nuclear de 2015) firmado con Irán. ¿Por qué ahora Washington recurre a la diplomacia?

Agradezco por esta oportunidad. En un acto ilegal, Trump se retiró de un acuerdo internacional reconocido por una Resolución del Consejo de Seguridad (CS). Con esa acción, EE. UU. violó no solo el derecho internacional, sino también la Resolución 2231 del CS.

Creo que hubo tres razones principales detrás de esa diplomacia de EE.UU.:

A) La inigualable resistencia del pueblo iraní y la derrota de la política de máxima presión de la administración Trump. En una entrevista el seis de abril, el representante de EE. UU. sobre asuntos de Irán, Robert Mali, reconoció que había fracasado esa política de máxima presión. Estadísticas del Fondo Monetario Internacional también lo confirman; el informe de otoño de 2020 de ese organismo estimó que la economía de Irán se contraería al menos cinco por ciento, pero su informe de la primera semana de abril reconoce que nuestra economía creció un 1.5 por ciento y estima que, en 2021, crecerá un 2.5 por ciento.

B) La otra razón es la derrota del unilateralismo. Las políticas unilaterales de la administración Trump encontraron gran oposición de la comunidad internacional; incluso fueron muy criticadas por sus aliados estratégicos europeos. Por ejemplo, la Resolución del 14 de agosto de 2020, sobre el embargo de armas de EE. UU. a Irán, solo recibió un voto a favor, de República Dominicana y, curiosamente, el Departamento de Estado criticó al CS por no apoyar la resolución. Con ello ignora la independencia del voto y soberanía de los miembros de la comunidad internacional.

C) La tercera razón es la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre pasado. Ese Partido anunció que adoptaría un enfoque diferente al de la administración de Trump, y en su campaña electoral, Biden anunció que tenía intención de retornar al acuerdo nuclear.

Embajador

A 10 años del inicio de las llamadas Revoluciones Árabes y del inicio de la ofensiva contra el presidente de Siria, Bashar al-Assad, donde Irán ha defendido la autodeterminación del pueblo sirio. ¿Cuál es su balance de estos conflictos organizados y financiados por EE. UU. y sus aliados?

Desde el inicio de la tensión y el conflicto en Siria, en 2012, Irán presentó un plan para resolver la crisis que incluía el cese inmediato de las hostilidades, ayuda humanitaria a víctimas e inicio de un diálogo nacional integral. Algunos países intentaron derrocar al gobierno de Bashar al-Assad armando a grupos opositores y a terroristas del EI. Intentaban resolver esta crisis con soluciones militares, lo que prolongó el conflicto; esa mala política ocasionó el asesinato de 300 mil sirios.

Irán insiste en que esa crisis debe resolverse mediante el diálogo entre el gobierno y la oposición; y utilizó su capacidad política para contribuir en la solución. En 2017 Irán, con Rusia y Turquía, lanzó el “Proceso de Astaná” una iniciativa de paz sobre Siria.

En febrero de 2021 se celebró la 15ª ronda de esas conversaciones; los puntos prioritarios de la agenda fueron un alto al fuego completo e integral y una reforma constitucional. Además de los promotores (Irán, Turquía y Rusia), hay representantes del gobierno de Bashar al-Assad y la oposición, así como de observadores de Líbano, Irak, Jordania, Kazajstán y enviados especiales de la ONU.

La estrategia de seguridad de Irán ha tenido éxito en el Golfo Pérsico, aunque Israel provoca y acusa de supuestos ataques a barcos. ¿Israel aumentará la agresión contra Irán para desestabilizar la región y obtener ventajas políticas de algunos Estados árabes? ¿Israel mantendrá los asesinatos selectivos contra cuadros estratégicos iraníes?

Los ataques militares, agresiones, bombardeos, misiles y actos terroristas son parte de la estrategia del régimen israelí para dominar la región. Comandantes del ejército israelí admiten que entre 2017 y 2018 realizaron más de 200 operaciones militares en suelo sirio; en agosto de 2019, Israel realizó dos ataques aéreos contra Irak. El pasado 13 de enero, en solo una hora, un avión israelí F-35 perpetró 18 ataques aéreos contra Siria.

El régimen israelí usa todos los medios para invadir la soberanía de sus vecinos y desestabilizar la región, lo que incluye ayudar a terroristas. Así lo confirmó el informe que publicó en 2018, The Jerusalem Post, que ilustraba cómo desde 2016 el régimen israelí dotó a terroristas sirios con más de mil 524 toneladas de alimentos, 250 toneladas de ropa, 947 litros de combustible, 21 motores eléctricos y 24 mil 900 artículos de equipos médicos y medicinas.

El régimen sionista participó en el asesinato del general Qasem Soleimani y el Dr. Mohsen Fakhrizadeh, en 2020. Y el pasado 11 de abril, según evidencia disponible, ese régimen estuvo detrás del sabotaje a la red eléctrica de la planta de combustible nuclear de Irán. Por ello, lo calificamos de “terrorismo nuclear”.

En particular, el objetivo de esos sabotajes es evitar la reactivación del PAIC. El silencio y falta de una respuesta contundente de organizaciones internacionales y miembros de la comunidad internacional, en particular EE.UU., permite a Israel continuar con sus actos de agresión que, claramente, son una amenaza para la paz y la seguridad.

Vacunacion

La pandemia por Covid-19 acentuó los efectos negativos de las injustas sanciones que EEUU y sus aliados han impuesto contra Irán. Sin embargo, su capacidad científica se comprueba con el desarrollo de dos vacunas y la cooperación con otros países, ¿puede comentar esa proeza?

En plena pandemia de Covid-19, la administración Trump obstruyó la compra de equipos médicos aplicando sanciones ilegales y tomó como rehén la salud del pueblo iraní para imponernos su voluntad presionando al pueblo y al gobierno iraníes. EE. UU., incluso, ha presionado al FMI para bloquear préstamos de emergencia y evitar que Irán compre equipos médicos y medicamentos que neutralicen la pandemia.

Al principio, ni siquiera teníamos suficientes cubrebocas, pero el gobierno –gracias a su capacidad interna y con la cooperación del pueblo– logró contener esta crisis, y ahora, Irán no solo es autosuficiente en esos insumos, sino también exportador.

En cuanto a la producción de vacunas, ahora trabajamos en dos proyectos. La vacuna nacional con capacidad científica y tecnológica de las universidades del país. El Dr. Fakhrizadeh, asesinado por Israel el 27 de noviembre de 2020, jugó un papel importante en esta vacuna, que ya está en su tercera fase de prueba en voluntarios sanos de entre 18 y 55 años, y esperamos que pronto comience la producción masiva.

Es de subrayar que, a solo 48 horas del llamado del gobierno para el registro de voluntarios, más de 45 mil compatriotas anunciaron su disposición a recibir una prueba de vacuna hecha en Irán. Y el segundo proyecto es la producción de vacunas en cooperación con Cuba, que también se encuentra en las etapas finales de prueba.

México e Irán mantienen relaciones hace más de un siglo (1895) y se formalizaron hará 70 años. Hoy, cuando la cooperación sobre salud, energía, educación y economía entre países es más necesaria, Occidente critica la creciente presencia de Irán en América Latina. ¿Qué acciones necesitan emprender Irán y México para fortalecer ese vínculo entre dos pueblos que luchan por la soberanía de sus recursos energéticos y su autodeterminación?

Tenemos relaciones amistosas con muchos países de la región Centro y Sudamérica, incluido México; éstas se basan en principios de “respeto mutuo, no injerencia en los asuntos internos, relaciones amistosas y los de la Carta de las Naciones Unidas”. Irán y México tienen un buen potencial económico y comercial para la cooperación.

A pesar de las sanciones ilegales y la presión política de EE. UU. , Irán se apoyó en el potencial científico y tecnológico de sus universidades y centros industriales, pues confía en sus jóvenes ingenieros y expertos en múltiples campos científicos e industriales, como nanotecnología, aeroespacial, petroquímica y energía, en los que ha alcanzado la autosuficiencia.

El mundo actual demuestra que tener un número limitado de socios comerciales aumenta la vulnerabilidad de cualquier país. Por ello, y con base en cuatro décadas de experiencia, buscamos la diversificación de socios comerciales y económicos. A las empresas privadas iraníes les interesa hacer negocios con empresas mexicanas. Las relaciones comerciales y económicas de Irán con México no lastimarían a terceros, sino que también servirían a los intereses y el bienestar de la gente de ambos países. Un viejo refrán dice que “querer es poder”.

El mundo exige a EE.UU. levantar sanciones contra irán:

28 de junio de 2019. Signatarios del Pacto Nuclear buscan salvar el tratado nuclear en Suiza.

9 de abril de 2020.  El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y varias asociaciones religiosas urgieron, en una misiva, a Donald Trump a retirar las sanciones contra Irán, para que sobreviva a la pandemia de Covid-19.

20 de septiembre de 2020.  La Unión Europea se desmarca de EE. UU. y anuncia que buscará preservar el acuerdo nuclear. El jefe de la diplomacia unitaria, Joseph Borrel, reclama a Washington que no puede reimponer sanciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por su retiro en 2018.

13 de abril de 2021.  En Teherán, el Ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió a EE. UU. y la Unión Europea que no permitirá nuevas sanciones contra Irán que minen el diálogo para restaurar el pacto nuclear.

19 de abril de 2021. El enviado especial de China a Viena, Wang Qun, urgió al gobierno de EE. UU. a levantar todas sus ilegales sanciones contra entidades, funcionarios e individuos iraníes y calificó esas medidas de “largo brazo extraterritorialˮ.

 

 *El Embajador Alireza Ghezili, tiene Maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Teherán y, entre otros cargos, se desempeñó como Director del Segundo Departamento de Europa Occidental en la cancillería iraní, donde también fue Director del Segundo Departamento de América del Sur. Fue Embajador en Bolivia, Jefe Interino de la Embajada de su país en Noruega, Secretario de Asuntos Políticos de su Embajada en Suiza y Consejero de Asuntos Políticos de su Embajada en París.