Entrevista: Baja California necesita un Congreso que vele por los intereses populares: Ignacio Acosta

"Sí se pueden hacer las cosas de diferente manera. Necesitamos un cambio y éste no se ha dado todavía con la famosa 4T. Por eso queremos buscar ese puesto de elección”, comentó.

Manuel Ayala

2021-04-11
Tijuana, Baja California.-

Desde que Ignacio Acosta Montes, coordinador estatal y regional de Movimiento Antonchista en Baja California, se involucró con los movimientos estudiantiles y el activismo social, supo que su interés era coadyuvar para que las personas con más necesidades pudieran tener mejor calidad de vida.

Lo hizo en su natal San Luis Potosí, en Guanajuato, y ahora en Tijuana. En esta loable actividad social, ha participado en la creación de universidades, escuelas básicas y de bachillerato, casas del estudiante y llevado apoyos a las comunidades más desprotegidas de estas entidades.

Acosta Montes es originario de Matehuala, en la región desértica de San Luis Potosí, azuzada por la pobreza; pero desde los cinco años radicó en la capital, debido a que su padre era ferrocarrilero. Fue ahí donde descubrió que su vocación era la enseñanza; porque le gustaba ayudar a hacer la tarea a sus compañeros y tenía buena relación con los maestros.

Cuando cursaba el bachillerato y trabajaba en la educación para adultos, participó en un movimiento estudiantil, formó parte del comité de lucha de la Preparatoria No. 1 de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), donde conoció el ala estudiantil del Movimiento Antorchista. En ese periodo participó en la fundación de la Casa del Estudiante José Martí, donde se han albergado jóvenes de escasos recursos que hoy son profesionistas, institución que brinda sus servicios hasta la fecha.

Nacho Acosta, como lo conocen sus compañeros y la gente, fue también secretario de organización de la Federación Universitaria Potosina (FUP) y así contactó a las comunidades rurales de la zona del Altiplano Potosino, región muy seca, árida y pobre, donde trabajó con ejidatarios de los municipios Armadillo y Villa Hidalgo.

En esos años alternó sus labores sociales con el estudio de la licenciatura en ciencias de la comunicación, de cuya primera generación formó parte, con su vocación por la docencia especializada en la enseñanza de las matemáticas en educación media, en la que, asimismo, obtuvo la licenciatura.

Labor social en Guanajuato

Su primer trabajo como docente fue en Guanajuato, en la Sierra de Xichú, también de escasos recursos, que colinda con Querétaro. En esta región tuvo una de las experiencias más enriquecedoras de su vida, pues caminó cuatro horas a pie para impartir clases en la comunidad Calabazas, donde no había electricidad ni agua potable.

Estas circunstancias lo llevaron a combinar la docencia con la gestión social para mejorar las condiciones de vida a los lugareños. En esta tarea tuvo éxito porque, con éstos, se logró la creación de sistemas rudimentarios para distribuir el líquido vital de los ojos de agua y con la instalación de la red eléctrica en la comunidad, además de conseguir la entrada de la señal de televisión para los pobladores, pudo leer mucho y enriquecer sus conocimientos.

Congreso

En Guanajuato llegó a ser dirigente estatal del Movimiento Antorchista; fundó un albergue para estudiantes y escuelas en los municipios de Salvatierra, Yuriria, además de la Casa del estudiante Miguel de Cervantes en la capital.

Una de las muchas cosas que lo llevaron al activismo, recuerda el líder Antorchista, fue ver cómo su padre trabajaba demasiado, lo que le pareció injusto porque a este hecho se debió que no conviviera suficiente ni tuviera una relación más cercana con él.

Algunas de sus lecturas despertaron inquietudes intelectuales y políticas en su juventud, como fue el caso de la efervescencia cultural de los años 60 y el impacto ideológico de la Revolución Cubana, aún perceptible en ese periodo. Todo esto, su contacto con los campesinos pobres y las cosas terribles por las que pasaba lo influyeron.

Su aventura en Baja California

Cuando el Movimiento Antorchista se expandió a todo el territorio nacional y se le presentó la oportunidad de viajar a Baja California, no lo pensó. Llegó en 2005 y lo impactó la falta de vivienda. Había muchas casas de madera con puertas de raca que, según los gobernantes, formaban parte de las costumbres y la cultura regional.

Esto le pareció absurdo, porque sabía que cualquier persona en el mundo desea tener una casa firme y segura donde no se filtren el viento ni el frío o el calor. También sabía que mucha gente se resigna a vivir en situaciones adversas porque no tiene otra opción.

Le impactó también la irregularidad en la escrituración de la tierra, ya que “aquí sucede que se compran y venden terrenos y resulta que luego salen otros dueños; lo mismo ha sucedido con terrenos donados por el Estado y ésta es una gran problemática en la ciudad, producto del gran dinamismo de la ciudad”.

Ignacio Acosta recordó que fue muy difícil iniciar en Tijuana; “éramos pocos, pero muy constantes; y así fuimos obteniendo pequeños logros” y con base en la presión constante a las autoridades, lograron la solución de varios problemas sociales.

 “Lo que pasaba y aún sigue pasando, es que todos los políticos, cuando están en el poder, pareciera que adquieren una patente de corso, un derecho incuestionable para tomar las decisiones a su arbitrio y ello los lleva a pensar que no tienen por qué escuchar a las personas que protestan, y creen que nadie puede poner en tela de juicio sus decisiones. Creen que los votos les dan ese derecho absurdo”, denunció a buzos.

Ahora cree firmemente que la lucha social debe perseverar hasta que los políticos entiendan y cumplan con su deber público, porque todos “necesitamos que haya gobernantes que aprendan a cuestionarse y a permitir que se les cuestione”.

Cuando se le preguntó sobre el marbete de “invasores de lotes” que suele aplicarse a los antorchistas, Acosta Montes advirtió que ésa es una falsedad inventada por los gobernantes para desprestigiar a Antorcha y ocultar su falta de responsabilidad con los ciudadanos pobres.

Lo hacen, explicó, “porque no crean y no generan opciones para que la gente adquiera legalmente un predio, lo cual no es una dádiva para la gente, sino su obligación, y porque no hacen cumplir el derecho a la vivienda como lo demanda la Constitución”.

Afirmó que el Instituto para el Desarrollo Inmobiliario y de la Vivienda (Indivi) y el Fideicomiso Promotora Municipal de Tijuana (Promun) se fundaron para resolver precisamente el problema de la vivienda, pero “no están funcionando en nada, de ahí que en el trienio de Hank se consiguieran los primeros 100 lotes en lo que ahora es la colonia Girasoles, en la zona este”.

Acosta explicó que, con Antorcha, cada persona hace su contrato de forma individual en la adquisición de un terreno y, por ende, cada quien está obligado a pagarlo.

El Movimiento Antorchista ha fundado varias colonias, y actualmente hay más de tres mil familias en Tijuana que cuentan con una vivienda gracias a la lucha social que encabeza Antorcha en favor de los pobres; entre dichas colonias destacan Antorcha Campesina I y II, La Joya, Margarita Morán, Humberto Gutiérrez, Unión Antorchista secciones I, II y III, y Lomas del Pedregal.

Acosta

“Por lo menos son 10 mil personas con un techo gracias a su lucha; la mayoría ya están urbanizadas. En ningún caso Antorcha promovió una invasión como se ha mencionado, sino que asignaron los terrenos y las áreas y la gente se fue acomodando”, explicó.

Acosta sostuvo que también ha resultado muy exitoso el programa de Mejoramiento de Vivienda que el movimiento impulsó en el Valle de Mexicali, donde se arreglaron mil casas y en San Quintín, donde el apoyo consistía en la entrega de 20 mil pesos para adquirir material de construcción. Lamentablemente, este programa terminó con la política de austeridad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

“Mucha gente se benefició con este tipo de programas. Hay colonias muy viejas en Tijuana que pasan 20 o 30 años y no les llega la urbanización; hemos contribuido con ellos en la mejora, ya sea con los servicios de agua o de luz; tantas que hasta uno ha perdido la noción de tantas mejoras que se han dado”, agregó Nacho Acosta.

Antorcha, en Tijuana, fundó un kínder, dos secundarias, dos prepas, tres primarias e inició un programa de estudio de licenciaturas en artes en la zona este de la ciudad. Para este proyecto, se construye un edificio y se platica con el gobernador Jaime Bonilla en la elaboración del avalúo.

Acosta Montes fue titular de la delegación de La Presa Este, donde los regidores del municipio no querían que hubiera un antorchista en esa posición, y nunca firmaron su designación. Sin embargo, estuvo como encargado de despacho algún tiempo, ya que no había “argumento lógico” para oponerse a su nombramiento oficial.

Ésta fue la razón por la que decidió abandonar ese cargo por designación para buscar un puesto de elección popular y ahora aspira a la diputación del Distrito VI, que abarca una zona humilde y marginada de Tijuana y todo Tecate, donde predomina el abandono social.

Para Acosta, es importante esta delegación porque es donde “más podemos hacer y ser útiles a la población”, ya que cuando se desempeñó como delegado se observó que no existía un programa de atención social y una de sus labores prioritarias consistió en capacitar al personal en el cumplimiento cabal de éste y su continuidad.

El dirigente antorchista está convencido de que, aún con el presupuesto más exiguo, pueden hacerse algunas cosas. Esto, detalló a buzos, “la gente me lo reconoce y eso hace que me dé cuenta de que sí se pueden hacer las cosas de diferente manera. Necesitamos un cambio y éste no se ha dado todavía con la famosa 4T. Por eso queremos buscar ese puesto de elección”.

Un congreso a favor del pueblo

El líder social indicó que el actual Congreso local de Baja California mostró sus ambiciones políticas. Sus integrantes “se comportan como unos enanos políticos, porque están más preocupados por quedar bien con el mandamás, con el jefe Bonilla, que realmente responderle a sus distritos y sus electores.

“Tijuana tiene ese vigor que hace que la gente vaya despertando de las adversidades. Sin embargo, se requiere más trabajo en beneficio del pueblo, cosa que no ha sucedido desde el Congreso a partir del golpe que ha generado la pandemia entre la población, ya que pudieron haber tenido acuerdos para ayudar, pero se limitaron a pregonar la entrega de despensas por parte de Bonilla.

“No coadyuvaron con medidas efectivas para ayudar a la gente. Ahí el Congreso se vio mal. En todo este periodo en el que la gente más necesitaba a las autoridades, los del Congreso estaban más preocupados en otras cosas, cobro de impuestos, leyes y demás”, apuntó.

Para el líder, el papel de un legislador es, como dice la Constitución, el de un servidor, un representante del pueblo, pues eso es. “Debe ser un contrapeso para el Ejecutivo y la voz de los ciudadanos para que las políticas se orienten en el sentido que a todos les convenga y no en lo que se le antoje al Ejecutivo, tiene que ser garante de que los presupuestos que se destinen cada año vayan enfocados a lo que les toca.

“La preocupación más grande de tu servidor es que haya mejores ciudadanos, que podamos ayudar y coadyuvar a que existan esos mejores ciudadanos, así el destino del estado y país sería muy diferente. Y cuando me refiero a mejores ciudadanos no lo digo con demagogia, sino en el sentido de que haya ciudadanos más preparados, más conscientes y educados.

“Hay que promover la educación, la cultura y la información, así como el debate, y que no estemos solamente asintiendo todo lo que dicen desde una tribuna federal o estatal. Tiene que haber un espíritu contestatario de la gente, pero no como sistema, sino como producto de una reflexión seria y argumentada. Eso es complicado pero se puede lograr desde muchos aspectos. En Antorcha nuestra tarea fundamental es educar y organizar a la gente y en ello se basa mi pensamiento y preocupación personal”, concluyó Nacho Acosta.