Las consecuencias de simular una campaña de vacunación

La exasperante lentitud de la Campaña Nacional de Vacunación, que evidentemente no podrá cumplir con la meta fijada por el Gobierno Federal, en diciembre de 2020, de vacunar a 80 millones de mexicanos antes de mayo de 2021.

Redacción

2021-04-11
Ciudad de México

Nunca será ocioso recordar a nuestros lectores y repetir públicamente, que desde el principio el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) no hizo caso de las advertencias de peligro y la urgencia de implementar medidas de protección para la salud del pueblo mexicano: evitar las aglomeraciones, uso de mascarillas, confinamiento domiciliario, suspensión de labores en las empresas industriales, negocios, oficinas públicas y centros educativos y realización de pruebas masivas para detectar el virus SARS-COV2. Todas estas medidas comenzaron tardíamente, cuando el número de contagios y muertes por la pandemia aumentaban en forma acelerada y la enfermedad se propagaba por todo el territorio nacional.

En noviembre de 2020, antes de cumplir un año de haber iniciado la pandemia, los decesos por Covid-19 alcanzaron la cifra de 100 mil; cuatro meses después, ésta se había duplicado: 200 mil mexicanos habían fallecido, muchos de ellos por falta de atención hospitalaria, protección y principalmente por falta de vacunas. Éstos fueron los resultados de toda esa negligencia ante las advertencias y consejos de organismos internacionales.

Nuestro Reporte Especial habla esta semana del contraste entre la rapidez con que la pandemia causó estragos en México y la exasperante lentitud de la Campaña Nacional de Vacunación, que evidentemente no podrá cumplir con la meta fijada por el Gobierno Federal, en diciembre de 2020, de vacunar a 80 millones de mexicanos antes de mayo de 2021, pues hasta la fecha se ha aplicado la primera dosis solamente al cinco por ciento de la población (algo así como cuatro millones de vacunas) y faltarían varios años para alcanzar la meta oficial.

Se destaca, en segundo lugar, otra contradicción: mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) celebra el avance exitoso de la vacunación y elogia los acuerdos de su gobierno con otros países para adquirir millones de vacunas, crece la inconformidad de la población mexicana, indignada por los desastrosos resultados de la política sanitaria para combatir la pandemia; las protestas masivas se extienden ya por varias entidades del país.

En tercer lugar, buzos aborda los más graves defectos del Plan Nacional de Vacunación, que exhiben la falta de una verdadera y bien pensada estrategia para proteger del Covid-19 al pueblo mexicano; denuncia varios casos de simulación, arbitrariedad y prepotencia en dicha campaña, hasta llegar a la sorprendente “declaración de improcedencia” –realizada por AMLO– del amparo concedido a una mujer que solicitó ser vacunada en el primer periodo, por presentar comorbilidades; incidente que nos lleva a pensar que si no es por falta de conocimiento de la relación entre los tres Poderes de la Unión y el límite de cada uno frente a los otros, solo se puede explicar como un acto de prepotencia o abuso de autoridad por parte del jefe del Ejecutivo Federal.

Desde el principio fue evidente que el plan de la 4T era defectuoso; se propuso vacunar a 80 millones y no a toda la población mexicana; no destinó, en el Presupuesto de Egresos de la Federación, los recursos necesarios para adquirir las vacunas; procedió en forma anárquica con el reparto de las mismas; el número de dosis no corresponde al de los adultos mayores que tenían que ser vacunados en cada entidad federativa; y, para colmo, la priorización por edad (adultos mayores) dejó fuera de la primera etapa, tal vez la más urgente, al personal sanitario del sector privado, que se encuentra en la primera fila de combate a la pandemia ante la insuficiencia del sistema de salud pública para enfrentar esta emergencia nacional.