¡Cinismo! Hacer campaña sin remordimientos

Después de esta importante contienda, al pueblo le toca la ardua tarea de exigir mejores resultados y buscar su propio camino, ateniéndose a sus propias fuerzas.

Capitán Nemo

2021-04-04
Ciudad de México

La sociedad en general tiene la virtud de ser trabajadora y no necesita vociferarlo. Pero cuando alguien no tiene nada qué presumir, recurre a todo tipo de embustes para ocultar sus fallas y mostrar lo que no son. Los medios de comunicación que sirven como voceros al Presidente dan una enorme cobertura a su lenguaje lleno de frases vacías y simplicidades que ni siquiera alcanzan el doble sentido de lo que Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis festinaban como dichos o albures. Pero en verdad que, en este ambiente lleno de oscuridad, más temprano que tarde saldrá a la luz la verdad.

Hoy es innegable que la economía ha colapsado; que la pobreza y el desempleo han aumentado en al menos 10 millones de personas y que el descontrol de la pandemia del Covid-19 ha provocado la muerte de medio millón de mexicanos. De igual manera, la inseguridad ha rebasado los límites bajo el cobijo gubernamental, que lejos de combatir al crimen presume su cercanía con los principales capos, ante la impotencia de las dolientes familias heridas por la delincuencia. Y en este escenario terrible que vivimos los mexicanos, las huestes morenistas, con cinismo y sin escrúpulos, buscan con desesperación ganar el voto de un pueblo devastado y en luto creyendo que, al igual que en 2018, puede ser manipulado y engañado fácilmente.

Y es que los morenistas optaron por la memoria de corto plazo en el pueblo mexicano. Así creen que a muchos se les olvida que el actual partido en el poder es solo el reciclaje de lo peor de los otros partidos políticos y que su principal dirigente fue presidente del PRI en su estado (Tabasco); y que si escaló varios peldaños en su vida política fue gracias a este partido. Los programas asistencialistas son su plato fuerte, pero éstos vienen de gobiernos neoliberales con pobres resultados y con el agravante de que su anterior uso discreto en campañas electorales hoy se ha convertido en toda una maquinaria oficial, con los Siervos de la Nación a la cabeza, para condicionar al voto popular el seis de junio; los apoyos monetarios y la vacuna contra el Covid-19, han convertido la salud de la población en moneda de cambio para beneficiar al gobierno de la “Cuarta Transformaciónˮ (4T).

Ya encarrilado en su sarta de manipulaciones, la más reciente sobre las promociones electoreras del Presidente de la República consistió en anunciar, a dos meses de las elecciones de junio, que disminuiría a 65 años la edad máxima para recibir el apoyo monetario para las personas de la tercera edad, cuando fueron ellos mismos quienes la aumentaron a los 68 años. Lo mismo sucede con el aumento del precio de los energéticos –gasolinas, diésel y gas– que afecta la producción de bienes y servicios; y el uso doméstico de las familias, a quienes el Presidente había ofrecido reducir durante un acto de campaña realizado en una gasolinera.

Pero el gobierno de la 4T únicamente nos trajo una insoportable inflación del 4.2 por ciento, que pesa directamente sobre las clases populares. Además, al saberse poco favorecidos por los resultados de sus errores garrafales en el gobierno, éste utiliza a la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y al poder judicial para emprender una guerra contra el Instituto Nacional Electoral (INE) y torcer los resultados de las elecciones del seis de junio.

Los morenistas no han comprendido todavía que si el voto les favoreció en las pasadas elecciones, no fue porque el pueblo estaba perdidamente enamorado de sus propuestas; que votó por Morena harto de los gobiernos anteriores y de la atroz desigualdad social que afecta a la mayor parte de los mexicanos, propiciando finalmente su triunfo en 2018. Si en esta ocasión, lo más prudente es votar por la Alianza Va por México, no lo es porque se quiera volver al pasado, sino porque lo más importante es detener la debacle que Morena y su Presidente están provocando. Después de esta importante contienda, al pueblo le toca la ardua tarea de exigir mejores resultados y buscar su propio camino, ateniéndose a sus propias fuerzas.