Países ricos acaparan vacunas contra el SARS-COV2

Es un hecho: los países más ricos aseguraron el acceso a las vacunas para sus ciudadanos y vaciaron los estantes para el resto de los habitantes del planeta.

Nydia Egremy

2021-04-04
Ciudad de México

Frente a la era Covid-19, el rostro más inmoral del capitalismo se muestra en la concentración del acceso a vacunas de los países más prósperos y en el despojo del derecho a la salud ante los miles de millones de personas que viven en las naciones pobres. Esta inequidad surge en el peor escenario imaginable de la pandemia, cuyo fin será en 2024, con la proeza científica de China, Rusia y Cuba que han desarrollado exitosos antígenos para combatir el SARS-COV2 y el genocida bloqueo impuesto por la soberbia imperialista de Estados Unidos (EE. UU.).

Es un hecho: los países más ricos aseguraron el acceso a las vacunas para sus ciudadanos y vaciaron los estantes para el resto de los habitantes del planeta. Este acaparamiento se evidenció a finales de 2020, cuando los laboratorios farmacéuticos que sometían a proceso de aprobación sus fórmulas, decidieron privilegiar las solicitudes de compra de las naciones prósperas.

Esta concentración del producto que previene el contagio del Covid-19 condenó a una cuarta parte de la población mundial –distribuida en naciones sin solvencia económica– a esperar hasta tres años para recibir el antígeno. Por ello, mujeres y hombres ven cómo el virus se fortalece en cepas más agresivas, alertan los expertos.

Este 2021, cerca de 70 países pobres solo vacunarán a uno de cada 10 ciudadanos, mientras que las naciones ricas disponen de dosis suficientes para inyectar a toda su población casi tres veces más de lo necesario, denunció la organización Oxfam.

Al contrastar estadísticas, analistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Universidad Johns Hopkins y la Universidad Duke, entre otras instituciones, observaron que los países de altos ingresos, que en conjunto albergan el 14 por ciento de la población mundial, aseguraron desde entonces el acceso a 7.48 mil millones de dosis de 13 empresas farmacéuticas.

Una vez concluidos los ensayos y con sus fármacos en el mercado, las multinacionales farmacéuticas los entregaron a los gobiernos y las organizaciones más solventes. Por ello avanzó la vacunación masiva en EE. UU., la Unión Europea (UE), Canadá, Reino Unido, Japón, Australia, entre otros.

Disparidad

La prensa corporativa oculta ese monopolio de vacunas, que exhibe el doble discurso de EE. UU. sobre el respeto a los derechos humanos. Pese a ser productor mundial de vacunas, la superpotencia no exporta ninguna a sus aliados europeos, que hoy pugnan entre sí por acceder a ellas.

Vacunas

También es evidente que, para las corporaciones farmacéuticas y los gobiernos, la única contención frente al Covid-19 radica en la capacidad económica. Países que solo destinan entre tres y cuatro dólares por persona a la protección social, recibirán vacunas a cuenta-gotas pese a concentrar el 85 por ciento de la población mundial, donde el virus es más letal.

 En cambio, ya disponen de ellas países de altos ingresos que invierten hasta 700 dólares por persona. Así, en el otoño de 2020, EE. UU. había reservado 800 millones de dosis de vacunas, pese a que su población suma apenas 333.1 millones de personas.

Lo mismo hicieron Japón (126.4 millones de habitantes), Australia (25 millones) y Canadá (30 millones) al comprar, en conjunto, más de mil millones de dosis. Es injustificable esa colosal disposición de fármacos, si vemos que el impacto del Covid-19 en esos países apenas fue del uno por ciento.

Canadá representa el caso más emblemático del monopolio innecesario de vacunas. Contrató por adelantado la compra de 358 millones de dosis; de acuerdo a la población, eso significaría que cada canadiense recibiría hasta 9.5 dosis, denuncian los analistas.

Solo en el inicio de 2021, ya había en el mercado seis mil 800 millones de vacunas, de las cuales los países ricos anticiparon la compra de tres mil 700 millones de dosis. Es obvio que, con esa demanda, los beneficios de las corporaciones farmacéuticas crecieran entre el 15 y el 25 por ciento más que en 2020.

Riña entre ricos

Sin embargo, la disparidad en la disposición de vacunas causó roces en la UE, que acaparó mil 425 millones de dosis para sus 507 millones de habitantes; pero que no llegan equitativamente a sus 27 miembros, en particular a los del este, señaló Euronews.

Cuando AstraZeneca incumplió con las entregas –solo dio 30 millones de los 120 millones de vacunas ofrecidas al primer trimestre del 2021– los europeos amagaron con impedirle exportar si no los provee antes. La UE incluso se planteó sustituirla con el argumento de que esta vacuna causa defunciones.

Hazañas silenciadas

25 de diciembre de 2020.  Vacunas chinas salen al mercado para combatir el Covid-19.

Ene. 2021.  Cuba prueba con éxito Soberana 02 en 150 mil personas y realiza ensayos en la República Islámica de Irán, pues la exitosa gestión del brote en La Isla no hay altas tasas de contagios, como sí ocurre en el Estado persa. Esa alianza es una vía para transferir tecnología.

21 de enero de 2021.  La OMS denuncia que 49 países ricos ya inyectaron 40 millones de dosis, contra sólo 25 dosis que apenas logró administrar un país de ingresos más bajos.

Es un problema de suministro catastrófico, alertó Anna Marriott gerente de políticas de salud en Oxfam GB.

Febrero de 2021.  El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, denuncia que 75 por cien to de las vacunas contra el Covid-19 han sido acaparadas por 10 países.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que la inmunización masiva en países más pobres se retrasaría al año 2024 “y hasta más allá”

23 de febrero de 2021.  Cuba anuncia que, a mitad de año, 70 por ciento de su población estará inmunizada contra el SARS-COV2 con vacunación de grupos poblacionales.

27 de marzo de 2021.  China anuncia que administró 110 millones de dosis en el país y el extranjero

CanSino Biologics Inc. negocia pedidos con países europeos, lo que marcaría un avance significativo en la entrega global de vacunas chinas.

Curiosamente, durante esos días se publicó, en EE. UU., un nuevo estudio que avalaba la eficacia y seguridad de ese antígeno. No obstante, a finales de marzo y preocupado por el riesgo de que aumentasen los contagios atribuidos a variantes de Covid-19 más virulentas, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reveló el drama de millones de personas en otras regiones del mundo, sin la esperanza de ser inoculados en el corto plazo.

Criticó la política “grotesca” de acaparamiento de vacunas en las regiones más poderosas, mientras que los Estados pobres preguntan a qué se refieren los países ricos realmente cuando hablan de “solidaridad”.

A esa denuncia respondió la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen: “Para ser claros, queremos asegurar que Europa recibe su parte justa de vacunas, porque debemos explicar a nuestros ciudadanos que si las empresas exportan sus vacunas al mundo es porque cumplen a plenitud sus compromisos sin poner en riesgo el suministro en la UE”.

Esta avidez por el antiviral dividió la cumbre virtual de la UE el 26 de marzo. Francia y España pidieron vetar la exportación de vacunas hasta que los laboratorios entreguen los suministros convenidos, aunque Alemania, Países Bajos y Bélgica rechazaron la medida por temor a interrumpir las cadenas de suministros.

Vacuna

Otra variante de esa disputa está en la falta de reciprocidad que la UE reclama al Reino Unido, pues ha exportado 77 millones de vacunas a sus distintos socios, 20 millones a los británicos desde la filial holandesa de la farmacéutica AstraZeneca, mientras que Londres no ha enviado ninguna vacuna al exterior, pese a ser productor de esos fármacos.

El temor a una tercera ola de contagios más virulenta activó las alertas en la UE. Alemania y Ucrania registran alzas, y Polonia inició un cuarto confinamiento; la insuficiencia de vacunas para combatirla alentó el conflicto con Reino Unido. Entretanto, la Comisión Europea prohibió exportar vacunas de Italia a Australia, aludiendo el relativo índice de contagios en el país mediterráneo.

Victoria geopolítica

En ese complejo escenario, la esperanza de países con bajos presupuestos es la efectiva capacidad biomédica de China, Rusia y Cuba, que producen sus propios fármacos antiCovid-19.

Paradójicamente, esos Estados sancionados ilegalmente por EE. UU. y sus aliados, han tejido innovadoras alianzas y sincretismos que rompen ese cerco económico y biotecnológico.

En solo unas décadas China desarrolló vacunas contra sarampión y hepatitis que puso a disposición de países en desarrollo. El Instituto Pekinés de Productos Biológicos y centros de investigación de ese país como SinoPharm y CanSino, desarrollaron con éxito varios fármacos que previenen los contagios y, generosamente, los puso a disposición de Estados sin acceso a esa inmunización por el monopolio de gobiernos ricos.

Hoy, las vacunas chinas inmunizan a ciudadanos de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, que fueron los primeros en aprobar la adquisición de esos fármacos. Les siguieron Marruecos, Indonesia, Turquía, Egipto y México, al incluir esos productos en sus planes de inmunización.

Sin embargo, esa victoria geopolítica pretende borrarse con la persistente descalificación de las corporaciones mediáticas. Denigrar con falacias la proeza de científicos chinos, rusos y cubanos fue el objetivo de una campaña mundial que se dispersó al mismo tiempo y velocidad que el nuevo coronavirus e impactó en EE. UU., Turquía, Brasil, Uruguay y otros.

Mecanismo Covax

Es una iniciativa de la OMS para desarrollar y distribuir vacunas contra el Covid-19 destinada a los países más pobres de América Latina y el Caribe. Diez países no pagarán porque están bajo el formato de la Alianza Gavi (Bolivia, Dominica, El Salvador, Granada, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas).

Pero COVAX no reunió el fondo previsto al primer trimestre del año y las farmacéuticas informarán de qué ca

ntidades disponen para entregar en ese formato. Según el monitoreo de ACT Accelerator, dispone de tres mil 952 mdd de los cinco mil mdd necesarios para esa transacción, el capital procede de donadores gubernamentales (incluido México) y privados. Esa cantidad es insuficiente para garantizar dos dosis al menor precio y apenas alcanza al 6.4 por ciento de habitantes del planeta.

 The New York Times señaló –sin confirmar– supuestos retrasos de entregas y lo que llamó “falta de coherencia de datos” en la información de esas vacunas. Es obvio que ese ataque al rival asiático de Pfizer o AstraZeneca pretenda rehuir el escándalo que enfrentan por su incumplimiento y cuestionable eficacia.

La campaña de sabotaje contra la vacuna china de las trasnacionales farmacéuticas, muchas con sede en EE. UU. y Reino Unido, impactó en Brasil, donde en noviembre pasado, y sin mostrar evidencia médico-científica, se interrumpieron las pruebas de Sinovac-Biotech alegando un “incidente grave”.

Sin embargo, pese a falacias de la emisora británica BBC que relativizaban el éxito en Brasil de la vacuna china CoronaVac, el 17 de enero de 2021, una enfermera de Sao Paulo recibía la primera vacuna contra el Covid-19 procedente de laboratorios chinos. Y contra esa campaña sucia, el seis de febrero, la agencia France 24 informó que el país sudamericano inició la producción de nueve millones de dosis de esa vacuna.

Sabotear los fármacos de países no gratos al imperialismo también incluye el silencio; y omite informar de la ejemplar alianza sino-cubana para desarrollar un antígeno capaz de combatir las varias cepas emergentes de SARS-COV2, bautizado como Pan-Corona. De igual forma se silencian los avances en estudios del único candidato vacunal cubano para convalecientes de Covid-19.

La mezquindad imperial priva a los latinoamericanos y al mundo del orgullo y esperanza que representa la labor de científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, con sus homólogos del Centro de Innovación Biotecnológica de la ciudad china de Yongzhou en favor de la prevención de millones.

Esa arremetida ideológico-mediática occidental se extiende contra la exitosa vacuna rusa Sputnik V de los laboratorios Gamaleya y EpiVacCorona del instituto Vector de la Federación de Rusia.

Aunque la crisis de existencias de vacunas en la UE apuntó a la posibilidad de adquirirlas con su vecino ruso; se impuso el interés de las multinacionales. Sin embargo, Hungría y Eslovaquia sí usan ese antígeno ruso, que goza de amplia aceptación en más de 40 países.

Cuáles y de dónde

EE. UU, es el país con más contratos pactados que le garantizan mayor cantidad de fármacos que todo el mecanismo COVAX, afirma el Fondo de ONU para la Infancia.

Es sede de Pfizer, que produce Comirnaty y Moderna, que fabrica mRNA-1273.

Alemania es sede de BioNTech.

Reino Unido es sede de la Universidad de Oxford que produce AZD1222.

Cuba exhibe su capacidad biomédica al desarrollar en BioCubaFarma, al menos cuatro antígenos contra el Covid-19. En enero anunció que producirá 100 millones de dosis de Soberana 02 para satisfacer su propia demanda y exportarla a otros países. Además, ya ensaya la vacuna Abdala con efectividad y precios muy competitivos.

Así, el comisario de Comercio Interior europeo, Thierry Breton, afirmó: “No la necesitaremos en absoluto” pues aseguró que la región estaría inmunizada a mitad de julio. En su réplica, los científicos eslavos argumentaron que el funcionario “Ignora que la rusa tiene mayor eficacia y mejor historial de seguridad que otras vacunas aprobadas por la UE”.

Y cuestionaron si toda la UE y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) comparte la opinión de Breton, pues a principios de marzo esa institución comenzó a estudiar en tiempo real la seguridad y eficacia de la Sputnik V.

Hoy se confirma que la Casa Blanca presionó al gobierno de Brasil para impedir la adquisición de la vacuna Sputnik V. Así lo confirma el informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. que señala cómo la Oficina de Asuntos Globales (OGA) del Departamento de Salud, se coordinó con otras agencias de EE. UU. para disuadir a gobiernos interesados en adquirir los fármacos rusos, describe el estudio citado por CubaDebate.

Diplomacia multipolar entre México, China y Rusia

A pesar de que el gobierno de México asumió el compromiso de contribuir al acceso universal de la vacuna contra el Covid-19, el incumplimiento de las empresas en el suministro retrasó la vacunación de su propia población.

Por tanto, desplegó una estrategia multipolar y hoy es el primer país de América Latina y único fuera de China, que envasa el antiviral CanSinoBIO, en la planta de Drugmex, Querétaro con la ventaja de ser unidosis, lo que acelerará el proceso de vacunación en este país. El 17 de marzo salieron 940 mil dosis listas para ser aplicadas, de un contrato por 35 millones de vacunas con efectividad del 65.7 por ciento en casos sintomáticos y 95 por ciento en casos graves.

También, negoció con Rusia la dotación de 24 millones de vacunas Sputnik V que han sido aplicadas en gran parte de adultos mayores. Y aunque EE. UU. sólo ha enviado una pequeña fracción de los fármacos acordados, el director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan S. González, se atrevió a criticar el exitoso canje de antivirales con Rusia y China como “política de intimidaciónˮ de esos países.