Cuando las cuentas fallan

Las matemáticas dieron orden al caos. Dan certeza en el momento que se vive y ayudan a comprender y medir los fenómenos que rodean a las personas.

Daría Hernández

2021-03-28
Ciudad de México

Las matemáticas dieron orden al caos. Dan certeza en el momento que se vive y ayudan a comprender y medir los fenómenos que rodean a las personas. El hombre realiza cálculos cada vez más complejos, incluso viaja fuera de la Tierra y creó los sistemas de telecomunicación. Muchos años se han invertido en los cálculos precisos que ahora son de gran utilidad en todas las ciencias; sin embargo, de un momento a otro surgen los nigromantes de la política que, con un acto de magia, “barren” a escobazos estos datos, con los que permitirían decidir mejor; pero se sacan de la manga “otros datos”.

El poco ingenio en los funcionarios del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) los lleva, con frecuencia a errar, a ser desmentidos, criticados y ridiculizados, sobre todo cuando se trata de números. Pero el mayor problema de estos yerros se halla en que los errores de cálculo se traducen en grandes pérdidas económicas y humanas para México. El más claro ejemplo de este tipo de fallas se dio en 2019, cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) canceló el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) sin prever sus consecuencias financieras. La administración estimaba dichas pérdidas en 100 mil millones de pesos (mdp), pero la Auditoría Superior de la Federación (ASF) las contabilizó en 331 mil 996 millones 517.6  mil pesos, monto 232 por ciento mayor a lo previsto y que aún podría incrementarse. Es decir, la diferencia fue de 231 mil 996 millones 517.6 mil pesos, cifra con la que el gobierno podría haberlo terminado y no cancelado, de acuerdo con un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, a dos años de esa pésima decisión, el gobierno de la 4T ha tirado a la basura millonarios recursos del erario sin ocuparse en atender prioridades sociales de mayor urgencia y lo único que se le ocurrió con relación a ese señalamiento fue obligar al auditor superior a reconocer que se equivocó en el 75 por ciento en esa cuenta. Pero volvamos a las matemáticas: es inverosímil que una institución que cuenta con un equipo de profesionales y que usa metodologías contables muy eficientes tenga un margen de error tan grande.

Otro ejemplo de malas cuentas o malos “datos” en el gobierno de la 4T es el que se produce con respecto a la pandemia del Covid-19, que está hiriendo cotidianamente a miles de familias mexicanas. Sus errores de cálculo se han suscitado desde los primeros tres meses de 2020. Primero fue la “curva” que jamás se “aplanó” ni “domó”; luego han venido las cifras de contagios y decesos, cuyos números oficiales son cuestionados, debido a su inconsistencia, por instituciones científicas, que incluso han dicho que la cifra real de los primeros debe multiplicarse por ocho o 32 y la de muertos por tres. Antes, la contundencia de las críticas el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell ha tenido que reconocer que, efectivamente, la contabilidad de las víctimas por Covid-19 en México es mayor a la estimada por el gobierno. La ineficiencia médica de la administración federal en el control de esta enfermedad ha situado al país como el peor con respecto a la sobrevivencia  durante la pandemia.

Estos dos ejemplos son suficientes para demostrar que el gobierno de la 4T es ineficiente y que, además, recurre a triquiñuelas para ocultar sus mentiras. A más de un tercio de su mandato, los resultados de su desempeño, aun si se les evalúa con respecto a los compromisos de campaña en 2018,  no lo dejan bien librado. Por ello hace malas cuentas y recurre a puros cuentos.