La hermana de Freud, de Goce Smilevski

“La locura es una huida que a veces conduce a un callejón sin salida; a veces huir del dolor conduce a un dolor más intenso”, una de las expresiones de la novela.

Ángel Trejo Raygadas

2021-03-02
Ciudad de México

Goce Smilevski, nacido en 1975 en Skopje, Macedonia, propone en este libro un ajuste de cuentas contra el célebre creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, al describirlo no solo como un revolucionario de la psicología, sino también como una persona afectada por las pasiones del hombre más comunes e indolentes: egoísmo, envidia, nula solidaridad humana e incluso un incestuoso potencial hacia su madre y una hermana. Las mayores de sus faltas, sin embargo, habrían sido su negativa a gestionar salvoconductos a cuatro de sus cinco hermanas que finalmente fueron asesinadas en campos de concentración nazis; su traición al judaísmo con la escritura del ensayo Moisés y la religión monoteísta, en el que niega a éste el origen israelí y le atribuye nacionalidad egipcia; y, por si todo lo anterior hubiera sido poco, haberse considerado austriaco-alemán.

Estas imputaciones son hechas por Adolphine, la menor de las cinco hermanas de Freud, y la mayoría son obra de las grandes licencias que Smilevski se tomó para repasar las propuestas psicológicas más innovadoras del sabio austriaco desde una perspectiva supuestamente autocrítica. Es decir, a partir del supuesto de que el propio Freud advirtió, en sí mismo, las reacciones instintivas o conductuales perversas que después describió en el complejo de Edipo y la tesis de la sexualidad infantil. Con base en este contexto de denuncia, Adolphine habla también sobre varias de las más conocidas manías de su hermano: su pánico al número 69; su afición a los perros; su amor adúltero a Minna, la esposa de su hermano Alexander; sus prácticas de abortero cuando fue médico general; su vicio por los puros, que le provocó el cáncer de mandíbula y laringe, que lo hizo adicto a la cocaína en la etapa final de su vida.

La revisión novelada de la vida de Simón Salomón Freud nacido en 1856, en Privor, Moravia –entonces región austriaca, hoy República Checa– y fallecido en Londres en 1939, incluye el recuento de medio centenar de diferentes expresiones de locura en voz del doctor Goethe –director de El Nido, hospital siquiátrico de Viena– de la propia Adolphine y Klara Klimt, hermana del pintor Gustav Klimt, quienes estuvieron confinadas varios años. Dolphi vivió efectivamente en ese manicomio después de haber sido obligada a practicarse un aborto, así como también fue real su muerte y la de sus hermanas Rosa, Marie y Pauline en campos de exterminio nazis. En la novela de Smilevski se recuerda que Freud huyó de Viena, en 1938, en compañía de 16 personas, entre ellas su esposa, su cuñada, su hermano Alexander, su ama de llaves, una criada y un perro; que leyó latín y griego clásicos, inglés, francés, italiano y español, el cual aprendió solo para leer en su lengua original El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.

“La locura es una huida que a veces conduce a un callejón sin salida; a veces huir del dolor conduce a un dolor más intenso”, es una de las expresiones felices de la novela, cuyo mayor mérito consiste en afirmar que buena parte de las personas consideradas como genios, cojean de la misma pata que cualquier hijo de vecino.