Dependencia y crisis del sector eléctrico

El gas del que depende la producción de electricidad en México viene de capital privado y extranjero; de no subsanarse esta dependencia, se repetirán sus efectos, como los apagones de diciembre de 2020 y febrero de este año.

Redacción

2021-02-28
Ciudad de México

Los apagones son un síntoma de la crítica situación por la que atraviesa la producción de energía eléctrica en México, tema que ya ha tratado buzos en dos ediciones recientes (929 y 961). No cabe duda que para los grandes males que aquejan al país, el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) siempre podrá encontrar remedios peores. Los intensos fríos que asuelan el sur de Estados Unidos y el norte de México provocaron la suspensión de los envíos de gas natural por parte de empresas texanas, energético del que depende la producción de electricidad en nuestro país. Una contingencia lleva a otra; de inmediato, el gobierno de la 4T ordenó la reactivación de las viejas plantas que operan a base de carbón y combustóleo, altamente contaminantes. Es la población quien está sufriendo ya las consecuencias de tal medida, primero con el deterioro de su salud y después con el aumento en el precio del recibo de luz.

El Reporte Especial de esta semana aborda una vez más la crítica situación del sector energético nacional, producto de una incorrecta política que se empeña en rechazar la producción de energías limpias (eólica y solar) y prefiere la quema de los caros y contaminantes combustibles fósiles. También se demuestra cómo, para los legisladores morenistas, es más importante obedecer las órdenes presidenciales que velar por los intereses de la población a la que, se supone, representan; así se explica que el martes 23 de febrero hayan aprobado en bloque, y sin modificar un ápice, la iniciativa de reforma constitucional enviada por el Presidente, altamente lesiva para los intereses populares.

No generar energías limpias y comprar energéticos baratos en Texas agudizaron la dependencia de México con respecto a empresas trasnacionales para producir electricidad; la suspensión del envío de gas texano hizo evidente la fragilidad del sistema eléctrico, la falta de un plan energético serio que, desde el principio de su mandato, el actual Gobierno Federal debió implementar; el pueblo mexicano está pagando ahora la falta de visión de la 4T.

Ante las críticas, el argumento presidencial es que se busca salvaguardar la soberanía nacional; sin embargo, esta “patriótica defensa” cierra los ojos ante un hecho incuestionable: el gas del que depende la producción de electricidad en México viene de capital privado y extranjero; de no subsanarse esta dependencia, se repetirán sus efectos, como los apagones de diciembre de 2020 y febrero de este año, afectando a millones de usuarios en todo el país.

En realidad, esta retrógrada apuesta por el carbón y el combustóleo obedece a intereses de poderosos empresarios enquistados en el gobierno actual y hace caso omiso de las numerosas recomendaciones para cuidar la salud de la población afectada por emisiones contaminantes y viola todos los protocolos internacionales de protección al medio ambiente.