¿Qué es la bioseñalización celular?

La comunicación no es la única ni es exclusiva de los seres humanos. Acá te contamos por qué.

Daniel Mendoza

2021-02-22
Ciudad de México

¿Los humanos somos los únicos que podemos comunicarnos? Con el paso del tiempo, las ciencias naturales se han adentrado en terrenos inimaginables, ahora podemos explicarnos diversos fenómenos que ocurren en los niveles macroscópico y microscópico, como los procesos biológicos que ocurren en el nivel celular. Las células interactúan entre ellas para coordinar diversas reacciones químicas, mediante una comunicación constante. A este proceso se le conoce como bioseñalización celular.

Las células tienen la capacidad de recibir y responder a señales que provienen de fuera de sus membranas (cubierta que envuelve a la célula, delimitándola del ambiente exterior): de factores bióticos (plantas, animales, microorganismos) y abióticos (luz, temperatura, humedad, aire, nutrientes), sustancias nocivas, organismos depredadores, competidores de nutrientes, eventos que ocurren a diario. ¿Cómo es esto posible? La comunicación ocurre mediante moléculas mensajeras extracelulares como la adrenalina, acetilcolina, glutamato, glicina, dopamina, entre otros. Estas sustancias transportan el mensaje a la célula receptora para amplificar la señal y generar una respuesta como mecanismo de defensa o sobrevivencia.

En una situación de peligro, la hormona adrenalina promueve el aumento de glucosa en la sangre de los músculos, para que el cuerpo produzca suficiente energía y responda a la amenaza. Esta acción inicia cuando se une a una proteína de membrana con una alta sensibilidad a la hormona. Otro ejemplo es la bacteria más presente en nuestro cuerpo, Escherichia coli; cuando hay escases de nutrientes (azucares y aminoácidos), esta bacteria responde moviéndose hacia ellos mediante sus flagelos (un tipo de vello que permite el movimiento de algunas células).

Las plantas vasculares obedecen constantemente a estímulos ambientales, empleando hormonas y factores de crecimiento para coordinar las actividades metabólicas en los tejidos, por la presencia de compuestos químicos nocivos, depredadores o patógenos dañinos. Por ejemplo, cuando hay escasez de agua, el tomate, Solanum lycopersium, que presenta una alta sensibilidad al estrés hídrico desde su germinación hasta su maduración frutal, activa mecanismos en el nivel molecular produciendo enzimas con función protectora que facilitan la absorción de agua.

En los animales también ocurre la señalización/comunicación celular: los osos pardos que habitan en bosques y montañas árticos entran a su guarida e inician la hibernación cuando la temperatura desciende a 0˚C. Esta condición le permite sobrevivir en la temporada invernal en que disminuye la presencia de presas (alimento) que le proporcionan energía a los osos mediante la ingesta. De este modo, los osos reducen su actividad, entran en estado de reposo y conservan su energía.

En todos estos casos, las señales ambientales (ya sea en pro o en contra) representan información que es percibida por la célula, mediante receptores específicos, para convertirlos en una respuesta celular a través de un proceso químico. Con esto queda demostrado que la comunicación no es única, ni exclusiva en los seres humanos.