Elecciones 2021, la decadencia de la clase política mexicana

La postulación de candidatos provenientes del mundo del espectáculo y el deporte tiene, como objetivo común, aprovechar su popularidad para garantizar el triunfo electoral en junio.

Martín Morales

2021-02-21
Ciudad de México

El sistema político mexicano enfrenta una crisis de credibilidad sin precedentes, afirma la socióloga y defensora de derechos laborales Flora Aco González, quien está por registrarse como candidata independiente a la diputación federal por el distrito 23 de Coyoacán, Ciudad de México (CDMX), apoyada por la agrupación Frente de Izquierda Anticapitalista (FIA).

En coincidencia con otros analistas de la política, la socióloga reveló a buzos que esta crisis se observa en la oferta de los partidos tradicionales, que promueven a personalidades del espectáculo y del deporte como candidatos a diputados locales o federales, alcaldes o gobernadores el próximo seis de junio.

 

El respaldo de AMLO a Salgado Macedonio

Félix Salgado Macedonio se registró como candidato del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al gobierno del estado de Guerrero con el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pese a las acusaciones de violación presentadas al menos por cinco mujeres.

El apoyo de AMLO al presunto violador se expresó en su conferencia mañanera del pasado 17 de febrero, cuando trató de justificar la candidatura de Salgado Macedonio con el argumento de que los ciudadanos deciden quién debe representarlos; y cuando evadió hablar sobre el tema con el pretexto de que en tiempos electorales hay acusaciones de todo tipo.

“No opino, ya di mi punto de vista en una ocasión y ya dije, eso sí lo puedo repetir, que son tiempos de elecciones y hay acusaciones de todo tipo. (…) Yo no tengo por qué opinar en este caso, ya mencioné y porque tú me estás preguntando, de que primero hay que tenerle confianza al pueblo; la gente es quien decide, si se hacen encuestas y la gente dice: estoy de acuerdo con esta compañera, con este compañero. Pienso que se debe de respetar, porque la política es asunto de todos, no de las élites. Yo establecí, desde que fui dirigente en partidos, que lo mejor era la realización de encuestas para preguntarle a la gente”, así se excusó el mandatario al ser cuestionado con respecto a la nominación del morenista guerrerense.

Sin embargo, el caso de Salgado Macedonio ha desatado una lluvia de críticas y reproches hacia el partido del Presidente, que ignoró el reclamo de un grupo de diputadas federales que, mediante una carta, exigieron a la dirección nacional de Morena que se pusiera “del lado de las víctimas” y evitara la candidatura. Este documento se sumó a un desplegado publicado en enero pasado, donde al menos 100 legisladoras y militantes morenistas se opusieron a la candidatura de Salgado.

Durante su registro como candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero, el político y presunto delincuente afirmó: “Quiero hacer reconocimiento público a la mujer guerrerense, porque las mujeres y los jóvenes son el motor de la Cuarta Transformación”. Cuando la prensa lo cuestionó sobre su presunta responsabilidad en la violación de cinco mujeres, desestimó los cargos e indicó que las acusaciones en su contra se debían a que iba como “puntero” en las encuestas de su partido, que se sabe es la forma de respaldar las decisiones personales de AMLO.

“Los partidos políticos tradicionales han perdido credibilidad de una manera acelerada y por eso están buscando formas para recomponerse, como se puede ver en las alianzas que han formado. De 2014 a la fecha, hemos observado cómo ha crecido el rechazo social a la llamada clase o casta política tradicional.

“Lo que estamos viendo es muestra de que los nueve partidos representan la defensa de los sectores que concentran los capitales más importantes del país y en ese nivel podemos hablar de una degradación de la política; aunque debemos decir que eso es parte de su estructura misma”, explicó Flora Aco González, quien sostiene que, debido a ese rechazo social, los partidos proyectan a precandidatos que no tienen una trayectoria política, más allá de ser figuras públicas en otros ámbitos. “Esto responde a una lucha de ganar por ganar, de disputarse una curul por el simple hecho de disputarla y no por una política fundamentada”.

El legislador federal y analista político, José Luis Espinosa Piña, asegura que se observa “el colapso del sistema de partidos, porque éstos no responden a las expectativas de los ciudadanos, de sus propios militantes, ni de la opinión pública”.

En un marco democrático, es válido que cualquier ciudadano acceda a un puesto público y que no sea cuestionable la participación electoral como candidatos de personas del espectáculo y los deportes. Pero lo que sí es cuestionable es que los partidos políticos, que son formadores de militancia y cuadros relevantes, carezcan de postulantes propios.

“No digo que esté mal que un actor o una persona de a pie quiera participar en política. De una manera general en la democracia, eso se vale; pero primero esa persona tiene que formarse, y los partidos políticos han dejado de lado esa tarea que antes era tan importante, como es la formación de cuadros políticos”, explicó Espinosa.

El constitucionalista y analista político Ramiro Bautista Rosas comentó a buzos que “los partidos políticos están errando el camino, buscando personajes conocidos por la opinión pública, como estas personas que cantan, actúan o se han hecho notar en algún deporte, en fin; pero no por sus cualidades cívicas, por su formación política, por el conocimiento del país, con proyectos en mente, por una doctrina ideológica”.

Las candidaturas de aspirantes provenientes de áreas distintas a la política no son nuevas, pero hoy se han multiplicado. “Ahora lo estamos viendo en todos los partidos; esta idea de meter a gente conocida, que atraiga votos por su imagen popular”. Este hecho, agregó, desvirtúa la cuestión de la vocación política, porque, en su desempeño, estas personas “solamente se encargarían de seguir la línea que les dicten”.

El doctor Bautista destacó además que “en los partidos políticos, en los movimientos sociales, hay nuevas generaciones, gente que también representa una imagen fresca, pero con una trayectoria, experiencia, una formación política y no son tomados en cuenta”.

 

Candidatos de la farándula
y el deporte

Al cierre de la presente edición, seguían las negociaciones partidistas para definir y registrar oficialmente a los aspirantes a puestos de elección popular; se manejaban varios nombres de figuras de la farándula y los deportes, quienes, pese a su derecho constitucional a ser votados, carecen de la experiencia y la trayectoria política mínima indispensable para desempeñar los cargos a los que serán postulados.

 Francisca Viveros Barradas, más conocida por su nombre artístico de Paquita la del Barrio, figuraba como posible candidata del partido Movimiento Ciudadano (MC) a una diputación local en el municipio de Misantla, Veracruz. En su presentación como aspirante, el 25 de enero, interpretó Rata de dos patas, su canción de mayor éxito. Viveros reconoció que carece de experiencia en el ámbito político, pero declaró que tendría personas para guiarla.

Entre los nominados por el Partido Acción Nacional (PAN) –aunque la postulación podría contar con el apoyo de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) dentro de la alianza Va por México– se hallaba Miss Universo 1991, María Guadalupe Jonesse Garay, conocida como Lupita Jones, empresaria y directora nacional del concurso Mexicana Universal (antes Señorita México y Nuestra Belleza México), quien buscaría la gubernatura de Baja California.

En esa misma entidad, el controvertido empresario Jorge Hank Rhon figuraba como posible candidato a gobernador por el Partido Encuentro Social (PES), con el apoyo de su membrete local, Partido de Baja California (PBC).

En Querétaro, Carlos Villagrán, ampliamente conocido por su personaje de Kiko, de la serie televisiva El Chavo del Ocho, fue nominado a comienzos de este año como candidato a gobernador por el partido local Querétaro Independiente (QI); sin embargo, el 10 de febrero, Villagrán renunció a la contienda, porque el QI cambió su estrategia y ahora se aliaría con el PAN, postulando al panista Mauricio Kuri.

No obstante, Kiko mantendrá su vinculación con el QI porque su hijo, Esteban Villagrán Rivera, fue confirmado como aspirante a la diputación local por el distrito 13 queretano.

El Partido de las Redes Sociales Progresistas (PRSP), recién registrado como partido político nacional, tenía en sus listas, como aspirantes a alcaldes de la Ciudad de México (CDMX), a los luchadores profesionales Blue Demon Jr., en la Gustavo A. Madero; a Tinieblas, en la Venustiano Carranza; y en la Cuauhtémoc, a Carístico, cuyo anterior personaje fue Místico.

Lo singular en el caso de estos luchadores es que pretendían mantener su anonimato y, por esa razón, tendrían que hacer sus campañas de propaganda con sus máscaras; en caso de ganar las respectivas contiendas, proponían seguir ocultando su identidad durante sus mandatos en las tres delegaciones.

En la CDMX, las actrices Sugey Ábrego y Malillany Marín eran aspirantes a alcaldesas; la primera a la alcaldía Benito Juárez, por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM); y la segunda, a la alcaldía Miguel Hidalgo, por el PRSP. El excantante de Los Ángeles Azules, Héctor Hernández, era precandidato de este partido a la alcaldía de Iztapalapa.

El actor y conductor de televisión Alfredo Adame también figuraba en las listas del PRSP, como precandidato a diputado federal por un distrito del Estado de México (Edomex). El actor y cantante, y actual diputado federal, Ernesto D’Alessio, hijo de la cantante Lupita D’Alessio, se perfilaba como posible candidato a gobernador de Nuevo León, postulado por el PES.

En Nuevo León parecía firme la candidatura de Patricio Zambrano, conocido como Pato Zambrano, quien sería candidato del PRI a una diputación local; de manera similar, el actor y conductor de televisión local Fernando Lozano. En Veracruz, el conductor de televisión y actor Francisco de la O, mejor identificado como Paco de la O, era mencionado como posible candidato a diputado local por un distrito de Xalapa.

El dos de febrero, el partido Morena presentó al comentarista deportivo de televisión Enrique Garay como su precandidato a la alcaldía de Huixquilucan, Edomex. En la misma situación se hallaba la actriz Gabriela Goldsmith como precandidata de Morena a diputada federal por el distrito 24, con sede en el municipio de Naucalpan, Edomex.

El mundo del deporte se sumaría al de la política, entre otros, al exdirector técnico del equipo Puebla, José Luis Sánchez Sola, Chelis, quien figuraba como precandidato a una diputación local; y el exfutbolista Adolfo Bautista, El Bofo, se postularía como candidato a diputado federal por Jalisco promovido por el PES.

Arturo Carmona, exfutbolista del equipo Tigres de Nuevo León, se perfilaba como candidato a diputado federal postulado por el PRI; Jorge Campos, exportero del equipo Pumas y de la selección nacional, hoy comentarista deportivo, fue postulado por el PES a una diputación local en Guerrero.

Esta organización partidista promovió, en Nuevo León, como candidato a diputado local, al exfutbolista Francisco Javier Abuelo Cruz. El exportero Adolfo Ríos era nominado por el PVEM a la alcaldía de Querétaro, Querétaro; y el clavadista olímpico Rommel Pacheco figuraba, en la lista de aspirantes del PAN, a una diputación federal por un distrito de Yucatán.

El mundo musical contribuirá con Vicente Fernández hijo, mencionado como candidato del PES para contender por el municipio de Tonalá, Jalisco; igual que Marco Antonio Flores, cantante de la Banda Jerez, quien sería candidato de Morena a diputado local en Zacatecas.

 

El papel de los candidatos outsiders

Los analistas consultados explicaron a buzos que la postulación de candidatos provenientes del mundo del espectáculo y el deporte tiene, como objetivo común, aprovechar su popularidad para garantizar el triunfo electoral en junio; pero que los 10 partidos políticos tienen motivaciones y prácticas diferentes para acceder a esa finalidad.

En el caso de los tres nuevos partidos nacionales –PRSP, PES y Partido Fuerza Social por México (PFSM)– que apenas, en octubre de 2020, obtuvieron su registro, el objetivo principal es alcanzar un mínimo del tres por ciento en la votación federal para cada uno y conservar su reconocimiento.

El PRSP está encabezado por Fernando González Sánchez, yerno de la líder magisterial vitalicia, Elba Esther Gordillo; el PES es dirigido por Erick Flores Cervantes y sostenido por diversas iglesias evangélicas o protestantes; y el PFSM es dirigido por Pedro Haces Barba, líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), senador morenista electo en 2018, quien pidió licencia en 2019.

En el caso del PRI, PAN y PRD, que integran la alianza Va por México, cada uno de estos partidos tratarán de obtener, en junio, el mayor número posible de diputaciones federales entre las 120 curules que disputarán con candidato propio, ya que en las otras 180 de las 300 diputaciones de mayoría relativa compartirán candidaturas únicas con las otras dos organizaciones aliancistas.

Es decir, adicional a su objetivo común de quitar a Morena la mayoría en la Cámara de Diputados para “ejercer un contrapeso” al poder acumulado por AMLO, los tres partidos de la coalición Va por México aspiran a mantener su propia identidad política e ideológica en el futuro. Están asumiendo la misma actitud en las negociaciones para definir algunas de las 15 candidaturas comunes a gobernador en junio próximo.

En el caso del partido gobernante, Morena, cuyo objetivo es retener la mayoría en la Cámara de Diputados y “arrebatar” el mayor número posible de gubernaturas, presidencias municipales y diputaciones locales al PRI, PAN y PRD, la necesidad de obtener muchos votos es igual de urgente.

Además de postular aspirantes del medio artístico y deportivo, Morena está utilizando dos mecanismos por separado para seleccionar candidatos y evitar fracturas internas: la organización de encuestas de popularidad y el uso de tómbolas, tal como hizo en 2018, para sortear algunas candidaturas exitosas de ese año.

Acerca de este fenómeno hay estudios especializados, como el de Roberto Rodríguez Andrés, de la Universidad Francisco de Vitoria, de Pozuelo de Alarcón, España, en el que se define como outsiders a los candidatos de partidos políticos provenientes de actividades ajenas a la denominada política profesional (cantantes, actores, deportistas, artistas) quienes, por su popularidad, pueden alcanzar los puestos públicos que les proponen.

 

Desconfianza en los partidos políticos tradicionales

Esta práctica se ha manifestado muy claramente en países como Estados Unidos, donde incluso ha fortalecido liderazgos populistas gracias al uso de las “nuevas formas de comunicación política” y, sobre todo, a la “desafección ciudadana”, explica Rodríguez Andrés.

El experto describe  la “desafección política” como el desencanto social que afecta a los partidos políticos, que conscientes de la existencia del desafecto que provocan, postulan figuras “de fuera” que, siendo muy populares, están “menos contaminados” a la vista pública o ciudadana.

“(…) Los candidatos outsiders han venido a corroborar que, en la política actual, ya no es una ventaja el contar con un extenso currículum de servicio público en distintos cargos de responsabilidad en administraciones o partidos, alterando así las nociones tradicionales de liderazgo en la política”, advierte Rodríguez Andrés.

Y añade: “(…) de las carencias de los políticos se benefician los diversos populismos que presentan, para solucionar los problemas políticos, a quienes han acreditado estar en condiciones de solucionar otro tipo de problemas, de tipo empresarial, judicial o son líderes en el mundo de la comunicación (…)”.

En el informe Predomina desafección política en México, concluido el nueve de septiembre de 2018, analistas del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado, explican que la desafección política “se refiere al sentimiento subjetivo de impotencia, cinismo y falta de confianza en el proceso político, los políticos y las instituciones democráticas que genera un distanciamiento y alienación respecto a éstos, y una falta de interés en la política y los asuntos públicos, pero sin cuestionar el régimen democrático”.

Indican que México es uno de los países de América Latina donde existe mayor desafección política “(…) de acuerdo a los datos más recientes del Latinobarómetro, correspondientes al año 2016, el 57.9 por ciento de los mexicanos considera que la política y los políticos han perdido credibilidad y no parece que la puedan recuperar.

“Se observa, asimismo, un incremento de 24 puntos porcentuales de 2003 a 2016 entre las personas que consideran que la política y los políticos han perdido credibilidad y no parece que la puedan recuperar, al pasar de 34 a prácticamente 58 por ciento. (…)”.

En síntesis: los analistas cuestionaron el abandono de los partidos a la formación de ciudadanos, de liderazgos y de cuadros relevantes para el desempeño de cargos de carácter, incluso técnico, en los órganos de la administración pública o de representación popular, indispensables para el buen control del Estado.

Y consideran, sobre todo, una falta de respeto a la militancia de los propios partidos la selección de aspirantes improvisados.