La intervención presidencial en las elecciones

En la historia de los procesos electorales en México no faltan casos de injerencia del Estado, del Presidente de la República y del partido en el gobierno; intervenciones ilegales y atropellos a la legislación electoral.

Redacción

2021-01-17
Ciudad de México

Buzos aborda esta semana el tema candente de la campaña electoral que se desarrolla, cobrando mayor intensidad cada día, en todo el país; recoge las opiniones de especialistas acerca de acontecimientos muy recientes relacionados con este proceso, como la denuncia realizada por legisladores ante el Instituto Nacional Electoral (INE) en contra de la intervención del Presidente de la República, quien abusa de las ventajas de su investidura; nuestro Reporte Especial documenta la respuesta del INE, la contrarrespuesta del jefe del Ejecutivo y el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a favor del Presidente. Se habla de una intervención presidencial sin control; de las alianzas entre las fuerzas opositoras y las del partido en el poder; de las ventajas presupuestales de Morena y el debilitamiento de los órganos autónomos, entre ellos el INE.

En la historia de los procesos electorales en México no faltan casos de injerencia del Estado, del Presidente de la República y del partido en el gobierno; intervenciones ilegales y atropellos a la legislación electoral por parte de las más altas autoridades; pero difícilmente se encontrarán casos de más descarada intromisión que los denunciados en los últimos días por actores políticos ante la autoridad electoral en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por su abierto proselitismo en favor de su partido para influir en los próximos comicios.

Aprovechándose de su inmunidad presidencial, de las ventajas presupuestales del Estado y de la incondicionalidad de algunos medios de comunicación, el Presidente ha incurrido en el uso publicitario y electoral de sus “conferencias mañaneras” (politiquería, para usar sus propias palabras); con esta conducta se atropellan varios artículos de la legislación electoral y de la Constitución de la República.

Aparte de que se trata de actos de abuso de poder, es el enésimo aspecto en que el gobierno actual se asemeja a los del pasado, tan criticados por AMLO y su partido, que a cada paso bombardean a la opinión pública con una campaña mediática para que no vote por ningún otro partido más que por el suyo, porque “está transformando de raíz la situación social mexicana”.

Los analistas han caracterizado con tino al Presidente como un personaje que no tolera contrapesos; razón por la que éste enfila de inmediato sus ataques contra cualquier funcionario público, dependencia de gobierno o institución que se atreva a criticarlo, contradecirlo o simplemente no esté de acuerdo con la opinión o la directriz presidencial, en cuyo caso se le calificará como conservador, derechista, corrupto, contrario al proyecto de la “Cuarta Transformación” (4T) y se le someterá a una feroz campaña mediática.

Destacados intelectuales han caracterizado la animadversión de AMLO contra las instituciones autónomas creadas por el mismo Estado. Blanco de estos ataques han sido la autonomía universitaria, la CNDH, el Inai, el Inegi y, en estos últimos días, el INE, que ahora ha recibido hasta la amenaza presidencial de su desaparición.

Pero el INE no es una creación de la derecha o de los adversarios de la 4T, sino resultado de un largo proceso de luchas políticas que culminaron con su creación, en beneficio de la mayoría de la sociedad. Los ataques contra el INE son parte de una política general en contra de organismos autónomos que podrían regular deficiencias o excesos de la autoridad en el proceso electoral de 2021; con su debilitamiento, llegaríamos a los comicios en una situación muy peligrosa de desequilibrio de fuerzas y con grave riesgo de una elección de Estado.