La pandemia definirá condiciones económicas en 2021

El consumo resultó afectado debido a la contingencia sanitaria, las medidas de confinamiento y distanciamiento social, así como por la reducción del empleo.

Martín Morales

2021-01-03
Ciudad de México

El curso que siga la pandemia de Covid-19, una vez que se inicie y avance la vacunación, será un factor central de la economía en 2021, según los análisis de especialistas y agencias financieras nacionales y extranjeras.

Por ejemplo, la agencia Fitch Ratings afirmó, el siete de diciembre, que el lanzamiento y desarrollo de la vacunación infundirá confianza al sistema financiero y la producción podría mostrar un crecimiento a partir del segundo semestre de 2021.

En sus perspectivas para 2021, el Banco de México (Banxico) calculó una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 9.10 por ciento para finales de 2020, y estimó en 3.9 por ciento la recuperación a pesar de lo perdido.

En su informe del 1° de diciembre, apoyado por especialistas privados, Banxico reportó que, entre los factores que obstaculizarían el crecimiento económico, está la debilidad del mercado interno por el desplome del consumo y la incertidumbre generada por la conducción de la política interior.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) divulgó el 1° de diciembre un informe en el que señala que, al cierre de 2020, el descenso del PIB mexicano será del 9.2 por ciento, en tanto que la recuperación se ubicaría entre el tres y el 3.6 por ciento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó un desplome del nueve por ciento en el PIB mexicano y la agencia Fitch Ratings lo calculó en ocho por ciento.

Kristóbal Meléndez, del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria A.C. (CIEP), explicó a buzos que “la pandemia termina siendo el factor más importante para determinar cómo estará la situación el próximo año”, sobre todo lo relacionado con el crecimiento, la generación de empleo, las inversiones, exportaciones e importaciones y el precio del barril de petróleo, entre otros.

Meléndez sostuvo que los estados y municipios tendrán una reducción de sus ingresos por los recortes previstos en el presupuesto 2021, y sus administraciones necesitarán recursos para cubrir necesidades básicas, lo que hace más probable que recurran al endeudamiento para equilibrar sus finanzas.

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Explicó que además del endeudamiento, solo les queda la opción de la cobranza de nuevos impuestos, que consideró totalmente inviable por las circunstancias por las que transita la población mexicana.

Consultado por buzos, el doctor José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico A.C. (IDIC), refirió: “Lo que veremos es que México tendrá un crecimiento de entre 3.5 y cuatro por ciento que será impulsado por una recuperación durante el segundo y tercer trimestre.

“En segunda instancia me parece que lo que sí se debe mencionar es que esta recuperación no va a alcanzar a recuperar lo perdido; es decir, se va a quedar a la mitad de lo que se retrocedió en 2020.

“El cierre de empresas que se observó en 2020, en que el Inegi hasta ahora ha contabilizado un millón de empresas que cerraron durante la pandemia, a pesar de que se crearon otras 600 mil, fueron micronegocios de baja capacidad de inversión para generar crecimiento económico; entonces, en ese sentido, la inversión que se generará no alcanzará para recuperar lo que se retrocedió en 2020”, concluyó el doctor De la Cruz.

Gobierno minimiza riesgos

En su análisis sobre las perspectivas económicas para 2021, los analistas del Grupo Financiero Banorte advirtieron sobre los “riesgos relevantes sesgados a la baja”, es decir, ciertos problemas minimizados por el gobierno, y señalaron que esto se observa en los criterios de política económica de 2021, que resultan muy optimistas a pesar de la adversa realidad del entorno económico.

“No podemos descartar un deterioro adicional en las finanzas públicas, incluso en un escenario relativamente positivo en términos de la evolución global de la pandemia y el crecimiento en Estados Unidos (EE. UU.). En particular, los pronósticos del PIB para este año y 2021 se ubican por arriba del consenso de mercado.

“Los estimados de producción petrolera parecen enfrentar riesgos importantes, considerando los niveles actuales. Si se ubican debajo de lo esperado, los ingresos petroleros también serían afectados y llevarían a recortes más drásticos del gasto (…)”, indicó el analista.

En sus perspectivas sobre la política económica para 2021, los especialistas del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados prevén una caída en el consumo que afectará la operación del mercado interno nacional.

Aseguran que el consumo resultó afectado debido a la contingencia sanitaria, las medidas de confinamiento y distanciamiento social, así como por la reducción del empleo, todo lo cual generó un nivel de consumo menor al esperado (6.81 por ciento, al finalizar 2020).

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Sin embargo, el estudio afirma que el sector privado espera un repunte del consumo en 2021: “(…) El sector privado espera que repunte al anticipar un crecimiento de 2.74 por ciento para 2021 debido a la eliminación de las medidas de confinamiento a medida que se vaya conteniendo la pandemia, la mejoría en las cifras de empleo, la solidez mostrada por los salarios, la llegada de remesas familiares, mayor certidumbre sobre los desarrollos médicos alrededor del Covid-19 (…)”.

El doctor José Luis de la Cruz, del IDIC, explicó a buzos que en el corto plazo “no se aprecian elementos que permitan generar un gran crecimiento económico, lo que se va a tener es una cuestión inercial en el sentido de que el crecimiento del país será más impulsado, sí, en parte por el gasto de gobierno; pero que no tendrá un gran aumento y, sobre todo será, me parece, esta parte de inversión privada hacia la exportación, sobre todo las manufacturas, la recuperación industrial; entonces el sector exportador es el que tendrá en el corto plazo los efectos positivos más importantes”.

Sobre la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex) en 2021, el estudio del CEFP anticipa una menor producción para el nuevo año, considerando que la producción total de crudo al finalizar 2020, que sería de un millón 744 mil barriles diarios de petróleo (bdp), 10.61 por ciento menor a la calculada en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) de 2020, que fue de un millón 951 bdp.

En relación con los precios en el mercado petrolero internacional, el análisis del CEFP cita los CGPE-21, que acompañan al paquete presupuestal 2021, y estima un precio promedio de 34.6 dólares por barril (dpb) al cerrar 2020 y para 2021 de 42.1 dpb, cifra menor a la calculada para 2020, de 49 dpb.

Las estimaciones de especialistas privados son menores. En su análisis sobre 2021, el Grupo Financiero Scotiabank considera un precio para el barril de petróleo crudo mexicano de 28 dpb, cerrando 2020, y de 30 dpb en 2021. En cuanto a los ingresos por la venta de petróleo, la perspectiva para 2021 será de 936 mil 765.4 millones de pesos (mdp), cantidad menor en 50 mil 567.3 mdp a lo esperado para 2020.

El endeudamiento y sus efectos

En cuanto al control de la deuda en 2021, en el informe de la CEFP se indica que, en la Ley de Ingresos de la Federación 2021, se solicitó al Congreso un tope de endeudamiento interno del sector público hasta de 880 mil 870 mdp para las Empresas Productivas del Estado (EPE), es decir, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). “(…) Respecto al endeudamiento externo neto, se solicita uno de seis mil 700 millones de dólares (mdd), que equivalen a 148 mil 70 mdp. Del total solicitado, 77.6 por ciento será para el Gobierno Federal y el restante 22.4 por ciento para las EPE (…)”.

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Los analistas del CEFP calculan que en 2021 “(…) la deuda del Sector Público Federal se ubique en 13 billones 91.6 mmdp; esto es, un billón 67.2 mdp más que el nivel aprobado en los CGPE-20 y 713.1 mmdp adicionales a los estimados para el cierre de 2020 (…)”.

En su análisis México 2021, la firma Deloitte reporta los aspectos que sus expertos consideran incidirán en la situación económica 2021: una caída histórica del PIB de nueve por ciento al cierre de 2020. Un marcado cambio en los hábitos de consumo de la población; caída en la producción petrolera, con un descenso incluso al mínimo histórico de un millón 595 millones de bdp y la calificación de los títulos de Pemex como “bonos basura” por su complicada situación financiera.

También prevé la salida de inversión extranjera del país debido al descenso del 9.9 por ciento entre enero y septiembre de 2020, de la precarización del mercado laboral, el aumento de la subocupación del 30 por ciento en mayo, que estuvo por encima del 7.5 por ciento registrado en enero.

Los analistas han observado otro factor importante para el rumbo de la economía mexicana en 2021: el nuevo acuerdo comercial de México con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que podría tener ajustes en 2021 derivados de un cambio en la perspectiva de las relaciones comerciales con el nuevo presidente estadounidense Joe Biden y su partido (el Demócrata) en el Congreso de EE. UU.

Uno de los principales aspectos del T-MEC, destacados por los miembros del partido Demócrata, es la precariedad laboral en México. Aparentemente, fue por este reto que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) propuso un incremento del 15 por ciento al salario mínimo (SM) para 2021, porcentaje que al cierre de esta edición discutían los sectores patronal y sindical con el gobierno.

Previamente, el 11 de diciembre, el Senado aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo que establece la obligatoriedad de que el SM siempre sea mayor al porcentaje de inflación esperada; ya en 2020, el SM se fijó por encima de la inflación y fue de 123.22 pesos diarios y de 185.56 pesos diarios en el caso de la Zona Libre de la Frontera Norte.

Al presentar su informe anual de 2020, la titular de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, indicó, el siete de octubre, que, a pesar del probable rebote del crecimiento de México en 2021, una recuperación para devolver al país a las condiciones económicas de 2019, ocurriría hasta 2025. Sin embargo, afirmó que México podría beneficiarse del “jalón” esperado por el crecimiento de la economía estadounidense.

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A pesar de las anticipaciones sobre una caída en el crecimiento económico, principal generador de empleos de cualquier país, en su conferencia del 17 de octubre, el Presidente aseguró que, en marzo de 2021, se habrá recuperado el millón de empleos perdidos por la pandemia, que será un signo de la recuperación tras la crisis.

Condiciones necesarias para el desarrollo

El doctor José Luis de la Cruz, en el Análisis 244 del IDIC, publicado el 11 de diciembre, aseveró que la recuperación económica demanda un diálogo nacional en el que se contemplen cinco consideraciones objetivas sobre el entorno que enfrenta el país, y se hagan cinco propuestas para el desarrollo.

En estos 10 puntos estratégicos destacan la urgencia de impulsar, en 2021, la reconstrucción del sector industrial, revertir la quiebra de empresas, combatir el aumento de la pobreza laboral –ocasionado sobre todo por el cierre de empresas–, frenar la caída de la inversión productiva (la que genera empleo y regresó a niveles de 2005). Estos factores son equivalentes al 21 por ciento de PIB, mientras que en países como China alcanzan el 60 por ciento. “Ningún país puede crecer y generar bienestar sin un incremento sostenido de la inversión productiva”, sostiene el análisis.

El IDIC también propone apoyar lo producido en México, reforzando a las empresas nacionales: “México se encuentra en un entorno global altamente competitivo, en donde los países exitosos favorecen el desarrollo de sus empresas y los sectores productivos se consideran esenciales para su bienestar.

“Si México desea crear un Estado de Bienestar y al mismo tiempo competir exitosamente en el contexto global postcovid-19, debe incrementar la capacidad transformadora de las empresas mexicanas. Representa la única manera de generar empleo formal de forma sostenible frente a la competencia internacional”.

El ocho de septiembre, el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, entregó al Congreso el paquete económico 2021, integrado por los CGPE-2021, el proyecto de Presupuesto de Egresos (PEF) y la Ley de Ingresos (LIF).

El despacho Deloitte analizó el paquete económico 2021 en un documento titulado ¿Qué esperar?, en donde afirma que el presupuesto 2021 es “muy conservador”, coincidente con la denominada austeridad republicana y “no atiende tajantemente la situación por la que atraviesa el país, especialmente porque el gasto se continúa restringiendo”.

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Deloitte asegura que las pérdidas de puestos en el sector laboral provocarán una menor recaudación fiscal, “incluso menor a la esperada en la Secretaría de Hacienda. La capacidad de producción petrolera se mantendrá por debajo de los 1.8 mil bdp, por lo que Pemex demandará recursos federales”.

La bancada mayoritaria de Morena en el Congreso aprobó un presupuesto de 6.25 billones de pesos para 2021, cantidad menor en un tres por ciento a la de 2019, anticipando que el presupuesto del año próximo será deficitario y que se gastará 2.9 por ciento más de lo que representan los ingresos.

En los criterios de política económica se calcula un tipo de cambio de 22.1 pesos por unidad para el dólar y una tasa del tres por ciento durante todo 2021.

El Presidente ha descartado la posibilidad de solicitar préstamos internacionales para enfrentar la crítica situación financiera del país. Al cierre de esta edición, la deuda pública se ubicaba en un equivalente al 50 por ciento del PIB.

En el primer semestre de 2020, el PIB nacional era de 18 billones 139 mil 598 mdp; en tanto que la deuda del Gobierno Federal equivalía prácticamente a la mitad de eso; es decir, a nueve billones 312 mil pesos. Analistas advirtieron que, de cualquier modo, un desplome pronunciado del PIB del ocho al 10 por ciento en 2020, elevará la deuda pública a un 60 por ciento de este rubro.

Más allá de las urgencias nacionales, el presupuesto 2021 incluye recortes a las partidas presupuestales de estados y municipios, en los apoyos al campo y varias dependencias del gobierno; aunque considera prioritarias las magnas obras anunciadas por AMLO. Se destinan 36 mil 288 mdp para la construcción de cuatro tramos del Tren Maya; tres mil 509 mdp para el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec; 45 mil 500 mdp para la refinería de Dos Bocas, Tabasco; y para el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, 21 mil 315 mdp.