Segundo año de AMLO. México en picada

El Presidente ha proclamado, a los cuatro vientos, que ya cumplió con todo “lo prometido”. Sin embargo, una revisión detallada sobre el cumplimiento de sus 100 compromisos evidencia que es mentira.

Trinidad González

2020-11-29
Ciudad de México

Al cumplirse dos años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la economía nacional va en picada; los servicios básicos como salud, educación, seguridad pública e infraestructura urbana se hallan en franco deterioro bajo el gobierno de la autollamada “Cuarta Transformación” (4T).

El 1° de diciembre de 2018, en la toma de posesión de la Presidencia de la República, AMLO declaró ante legisladores, invitados especiales y medios de comunicación: “iniciamos hoy la Cuarta Transformación política”; y con esta proclama prometió que aplicaría un “nuevo” modelo económico, que el país crecería por encima del cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y acabaría con la corrupción que, según él, ha impedido el “renacimiento de México”.

Ninguno de esos tres compromisos se ha cumplido. La economía no solo no ha crecido, sino que, aun antes de la pandemia de Covid-19, descendía drásticamente y ahora decrecido nueve por ciento, según estimaciones del Banco de México (Banxico).

La corrupción, que en las conferencias mañaneras de Palacio Nacional es sacudida con su mágico trapo blanco, sigue activa; a pesar de las constantes denuncias, la Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, no ha hecho nada efectivo para expulsarla de alguna dependencia.

“Vamos a atender y a respetar a todos. Vamos a gobernar para todos. Pero le vamos a dar preferencia a los vulnerables y a los desposeídos. Por el bien de todos, primero los pobres”, arengó AMLO ese primero de diciembre de hace dos años; pero solo fueron palabras, pues hoy miles de tabasqueños pobres permanecen olvidados en sus casas y literalmente inundados hasta el cuello y quienes critican a su administración son perseguidos por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) o denostados por el propio Presidente desde sus conferencias matutinas.

Según el documento leído el pasado 28 de septiembre, AMLO había cumplido ya con 98 de los 100 compromisos que contrajo hace dos años, y solo quedaban pendientes la cancelación de los fideicomisos –la cual fue acordada por los diputados el pasado seis de octubre– y el esclarecimiento de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El Presidente ha proclamado, a los cuatro vientos, que ya cumplió con todo “lo prometido”. Sin embargo, una revisión detallada sobre el cumplimiento de sus 100 compromisos evidencia que es mentira, que el país “sigue secuestrado” por el neoliberalismo; que la corrupción como “principal inhibidor del crecimiento económico” se mantiene viva y que la honradez y la honestidad solo existen en el papel, donde está escrito el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

Irma

La mayoría de los indicadores estadísticos en torno a los resultados del gobierno muestra lo contrario. Los homicidios dolosos se incrementaron de enero a septiembre de este año en 3.2 por ciento, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), y mayo fue el mes más violento del actual gobierno, con dos mil 585 víctimas y un promedio de 83.4 muertos por día.

La información del SESNSP revela que en los primeros 23 meses del gobierno de AMLO hubo 68 mil 608 asesinatos; pero este hecho, lejos de conmoverlo, solamente lo indujo a recomendar a los delincuentes que “le bajaran”. “Ni siquiera porque tenemos esto del coronavirus se han calmado. Que no digan –los delincuentes– estamos entregando despensas, no, mejor bájenle, y piensen en sus familias”, declaró en abril pasado.

A los problemas extremos de violencia que muchas comunidades del país enfrentan cotidianamente, se suma la carencia de ingresos o la insuficiencia de éstos para adquirir productos de la canasta básica, que en la primera quincena de noviembre se incrementó a 414 pesos, según el estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El economista Gerardo Esquivel, integrante de la Junta de Gobierno de Banxico, publicó el análisis Los impactos económicos de la pandemia en México, en el que se advierte que la recuperación económica será lenta, que el ingreso de los trabajadores seguirá en deterioro, aumentará la pérdida del empleo y crecerán los niveles de pobreza.

“Tanto la contracción de la actividad económica como la consiguiente pérdida de empleos se han comenzado a traducir ya en una importante reducción de ingresos para amplios segmentos de la población. Una parte de esta pérdida de ingresos será sin duda temporal, pero otra tendrá un carácter permanente, en la medida en que la crisis se prolongue o que la recuperación sea más lenta de lo anticipado. Esta situación afectará, de manera importante, a los trabajadores de aquellos sectores caracterizados por un mayor contacto entre vendedores y consumidores (como el consumo de alimentos en restaurantes) o a los de sectores que tardarán más tiempo en regularizarse (como el turismo)”, detalló Esquivel.

El analista sostuvo que es altamente probable que la pobreza aumente en el país, como resultado de la pandemia y sus secuelas. A la fecha existen varias estimaciones en este sentido; pero a la vista de AMLO, la economía va bien y en recuperación: “Ya vamos saliendo de la crisis, de esta pesadilla, nuestra estrategia funcionó. En lo económico, lo mismo, nos ha ido mejor en cuanto a la estrategia, porque nos estamos recuperando, iba a ser una ‘V’. No fue en ‘L’ (Sic). Hay indicadores que estamos saliendo de la crisis económica con costos bajos. En otros países aplicaron la estrategia de endeudarse. Nosotros no nos endeudamos; el gobierno se apretó el cinturón. Liberamos fondos, se complementó con el apoyo de las remesas, que se enviaron como nunca en la historia”.

AMLO expresó lo anterior en septiembre pasado, durante una visita a Veracruz y luego de que su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, advirtiera que 2021 será el peor año para la economía desde 1932.

Otro de los supuestos compromisos cumplidos, según el Presidente, se da en los precios de la gasolina, el gas, el diésel y la luz eléctrica, cuya alza no ha sido mayor a la de la inflación. Sin embargo, este fenómeno económico se debe a factores externos y no al control económico.

También presume la entrega de apoyos monetarios directos a la población vulnerable a través de sus programas sociales, cuyo financiamiento, según él, procede de los “ahorros que se obtienen por no permitir la corrupción y gobernar con austeridad”, así como del combate al robo de combustible, la disminución de salarios de altos funcionarios y la venta de vehículos del Gobierno Federal, entre otras medidas, entre las que destacan la prohibición a la alta burocracia federal –Secretarios y subsecretarios, directores y subdirectores generales del gabinete presidencial y ampliado, etc.– de no recibir regalos cuyo valor exceda los cinco mil pesos; convivir en fiestas, comidas, juegos deportivos o viajes con contratistas o inversionistas privados; no remodelar oficinas ni comprar mobiliario de lujo y siempre tratar con amabilidad a los ciudadanos.

Herrera

Entre los “compromisos” de AMLO en proceso de cumplimiento, se hallan la construcción del Tren Maya, el corredor económico y comercial del Istmo de Tehuantepec, la refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto de Santa Lucía, el impulso de las energías no renovables, la cobertura universal en telecomunicaciones, la reubicación de las secretarías del Gobierno Federal en otras regiones de la República y la venta (no la rifa simulada que acarreara tantas críticas) del avión presidencial.

El México neoliberal

Una y otra vez, AMLO ha afirmado que entre sus compromisos cumplidos destaca la desaparición del modelo económico neoliberal, con los malos gobiernos que lo practicaron y los medios de información, nacionales e internacionales, que aún lo defienden.

A principios de octubre, el periódico británico The Financial Times criticó al gobierno de AMLO con este análisis: “Cuando pide un voto popular para enjuiciar a sus predecesores, lanza una andanada contra el organismo electoral independiente y avergüenza públicamente a quienes lo critican, hay buenas razones para sentir miedo”. En respuesta a este señalamiento, el Presidente acusó a dicho medio de “impulsar el modelo económico neoliberal”.

Sin embargo, su primer Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Carlos Urzúa, lo desmintió cuando, en un artículo periodístico y después en una entrevista, afirmó que su declaratoria sobre el fin del neoliberalismo había sido por “decreto” y que “su política económica lo convierte eminentemente en neoliberal”. “Podría competir al tú por tú hasta con el gobierno de Donald Trump”, escribió Urzúa en El Universal (insultos cuatroteístas, 1o de junio de 2020).

Pio

El exfuncionario afirma que los opositores a la actual administración son catalogados como “neoliberales” por el gobierno de la “Cuarta Transformación”. “Ni qué decirlo, el mayor insulto que los cuatroteístas pueden proferir a quienes no comulgan con su doctrina es que los impíos son neoliberales”. Urzúa aclaró que la economía de México, como en la mayoría de los países en el mundo, permanece neoliberal.

“Un buen número de tratados de libre comercio, destacando en particular el TLCAN, al convertirse pronto en el T-MEC, con Estados Unidos y Canadá, una insuficiente recaudación tributaria de acuerdo con estándares internacionales, la independencia del Banco de México como organismo autónomo y ejecutor de la política monetaria, un mínimo gasto en infraestructura pública y la libre flotación del peso. Otros factores que definen una economía neoliberal dentro de la actual administración: la escasa regulación económica de sectores con poder de mercado, sistemas públicos de pensiones actuarialmente inviables, el libre flujo de inversiones extranjeras de corto y mediano plazo, el nulo respaldo a la economía social y una marcada preferencia por el desarrollo de la economía fósil”, argumentó Urzúa.

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