La crisis migratoria que se vive en la frontera sur

La crisis migratoria que se vive en la frontera sur ha sacado a relucir ciertos fenómenos que siempre han estado ahí

Ehécatl Lázaro

2018-10-30
Ciudad de México

La crisis migratoria que se vive en la frontera sur ha sacado a relucir ciertos fenómenos que siempre han estado ahí, pero que son tan comunes que normalmente no los vemos.

El primero es la xenofobia que en estos días ha aflorado entre los mexicanos. Siempre quejándonos del trato humillante y racista que nos dan los estadounidenses, y más con el gobierno de Donald Trump, resulta asombroso que ahora seamos los mexicanos quienes demos el mismo trato inhumano a los centroamericanos. Las redes sociales se han llenado de comentarios contra la caravana migrante, basados, la mayoría de las veces, en estereotipos falsos de que todos son delincuentes; otros pocos basan sus ataques en el argumento de que “vienen a quitarnos nuestros empleos”. En realidad, los mexicanos no somos menos xenófobos que los estadounidenses. Clamamos por humanismo cuando somos víctimas, nunca cuando somos victimarios.

Otro fenómeno visibilizado es la clara subordinación de México a las órdenes de Estados Unidos. Los exabruptos de Trump, que literalmente dio indicaciones al gobierno mexicano de que no dejara pasar a la caravana migrante, y la obediencia de Enrique Peña Nieto al colocar un fuerte dispositivo de seguridad en los cruces migratorios con Guatemala, muestran el control que mantienen los vecinos del norte sobre nosotros. Para Estados Unidos, el territorio mexicano forma parte de su zona de seguridad nacional. Por eso, no extraña que elementos de agencias de seguridad estadounidenses se paseen por nuestro país como si fuera el suyo propio. El hecho de que también López Obrador, quien tanto cacarea la soberanía mexicana con respecto a Estados Unidos, también se someta a las órdenes de Trump, habla bien de nuestra sumisión.

Así está México: nos quejamos de lo que nosotros mismos hacemos, pero quien nos lo hace nos controla.