Primer lugar en mortalidad

Hoy, en México hay más de 100 mil víctimas mortales, lo que nos ubica en el cuarto lugar mundial y el primero por la tasa de mortalidad en América Latina y el Caribe.

Redacción

2020-11-22
Ciudad de México

Está por cumplirse un año de que muchos científicos lanzaran las primeras advertencias en el sentido de que el Covid-19 era una amenaza mundial; en ese lapso, como en una carrera de velocidad, México se destacó por el acelerado incremento en el número de contagios, muertes a causa de la pandemia y tasa de mortalidad (porcentaje de fallecimientos a causa del virus). La carrera fue tan veloz, que después de ocho meses de que las autoridades mexicanas dictaran las primeras medidas de combate contra la pandemia, nuestro país se había situado entre los primeros lugares de contagios y de muertes en el mundo. Hoy, en México hay más de 100 mil víctimas mortales, lo que nos ubica en el cuarto lugar mundial y el primero por la tasa de mortalidad en América Latina y el Caribe.

De este nada honroso lugar nos habla el Reporte Especial de esta semana, que nos trae a la memoria declaraciones y actitudes del Presidente de la República y de su encargado del combate a la pandemia, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, un funcionario poco profesional, incompetente, seguidor incondicional del jefe del Ejecutivo, hasta en sus peores decisiones. Este personaje defendió al Presidente cuando éste se negó a usar cubrebocas en sus conferencias y giras; declaró públicamente que el uso de la mascarilla no sirve para prevenir el Covid-19; acusó a la prensa internacional y a publicaciones científicas de gran prestigio mundial que criticaban la irresponsable política sanitaria de México, de difundir “francas mentiras”; y declaró, poco antes de que el país llegara a los 100 mil muertos, que la pandemia se había controlado.

Nuestro Reporte Especial también se refiere a estas críticas, a la censura internacional al gobierno mexicano y a los golpes que la realidad de la pandemia ha propinado a las autoridades sanitarias del país, que desdeñaron las voces de alarma lanzadas oportunamente por organismos internacionales como la OMS. López Obrador y López-Gatell no siguieron el ejemplo de los países más exitosos en el combate al Covid-19; y tampoco fortalecieron el sistema de salud, de por sí raquítico. En consecuencia, apenas hizo acto de presencia el virus, se extendió rápidamente por el territorio nacional.

Pero en medio de la tragedia nacional por los miles de muertos, el gobierno de la 4T, su primer mandatario y el encargado de combatir la pandemia ejecutaron medidas aún más reprobables: desprotegieron al Sistema de Salud, desapareciendo fondos y fideicomisos que lo beneficiaban; y hace unos días aplicaron recortes al presupuesto de las instituciones encargadas de la salud de los trabajadores, el ISSSTE y el IMSS. Todo esto cuando se estaba a punto de llegar a los 100 mil muertos por Covid-19, cifra que al cierre de esta edición se ha rebasado.