El 44% de niños del sur de México no superará nivel escolar de sus padres

Los esquemas de transferencias en efectivo a los estudiantes pueden resultar de ayuda, de ninguna manera resuelven el problema de calidad y cobertura del sistema público de educación.

Redacción

2020-11-19
Ciudad de México

El 44 por ciento de niños que nacen en familias del sur del país, no superará el grado escolar de sus padres debido, entre otras razones, a la pobreza, reveló el informe “Movilidad social educativa 2020. Una mirada a las diferencias regionales”, elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

En el sur de México, los niños reciben los niveles educativos más bajos, por lo que no superarán el nivel escolar que cursaron sus padres. En contraste, en el norte, esta cifra es de 26 por ciento. Lo que se traduce en una desventaja de casi 70 por ciento para la región sur con relación a la norte.

El CEEY presentó el reporte “Movilidad social educativa 2020. Una mirada a las diferencias regionales”, el cual expone las características regionales de la movilidad educativa, así como algunas implicaciones para la política pública.

La movilidad educativa en México es muy limitada: las oportunidades de avance en los años de escolaridad de las y los mexicanos con relación a sus padres resultan bajas y difiere por regiones y por tipo de sistema educativo (instituciones públicas o privadas), informó en un comunicado.

En lo que se refiere a las diferencias por género, las opciones de avance en logro educativo resultan todavía más limitadas para las mujeres que para los hombres, independientemente de su condición de origen educativo. Por ejemplo, 38 por ciento de las mexicanas que nacen en hogares con los niveles educativos más bajos, no logran superar la posición educativa de sus padres. Para los hombres en la misma condición, la cifra es del 34 por ciento.

Si bien es cierto que el sistema de educación pública no puede compensar completamente las desventajas de los hogares de origen de las y los estudiantes, su peso relativo en la oferta educativa lo convierte potencialmente en el principal vehículo de movilidad educativa en el país (de hecho, más del 97 por ciento de las posibilidades de que los hijos superen los logros educativos de sus padres descansa en dicho sistema).

 En este sentido, aunque los esquemas de transferencias en efectivo a las y los estudiantes pueden resultar de ayuda, de ninguna manera resuelven el problema de calidad y cobertura del sistema público de educación.

A pesar de lo anterior, el presupuesto para 2021 enviado al Legislativo por el Ejecutivo Federal presenta una disminución del gasto per cápita del 0.8 por ciento en educación. Además, el gasto en transferencias monetarias gana peso relativo (ejemplo de esto es el incremento presupuestal para el programa Jóvenes escribiendo el futuro), lo cual implica que la inversión dirigida a calidad y cobertura se ve disminuida. Ante esta situación, el CEEY exhorta a las autoridades a reconsiderar su estructura de prioridades en gasto educativo.