Las tres muertes de Marisela Escobedo

Es un filme que no se encierra en ese feminismo que solo busca destacar la lucha de las mujeres son víctimas de una sociedad que no ve, no escucha, no siente la violencia, y el brutal maltrato que sufren miles de mujeres.

Cousteau .

2020-11-16
Ciudad de México

La lucha reciente de las feministas mexicanas ha sido catalogada, por varios comentaristas y especialistas en el tema, como la que más dolores de cabeza le está produciendo al gobierno de López Obrador y su “Cuarta Transformación” (4T). Y esto es así porque muchas de las feministas que se manifiestan han sufrido no solo marginación y olvido, sino la muerte de seres queridos, la violación de hijos o familiares cercanos, etc., sin que las autoridades judiciales hayan hecho algo por aplicar con verdadero rigor ético y legal, la justicia. El feminismo mexicano es, por tanto, un estallido de inconformidad que se ha dado por la ya insoportable impunidad que ha campeado por décadas en México, pero que se ha cebado con mayor crueldad en las mujeres. Muchas feministas tuvieron la esperanza de que, con la llegada del gobierno de la 4T, por fin, un gobierno de “izquierda”, supuestamente humanista, haría justicia y escucharía sus reclamos. Pero las feministas se toparon con la dura realidad; se toparon con un gobierno omiso a sus peticiones, un gobierno demagógico, insensible e incapaz de hacer prevalecer el derecho y de aplicar la justicia.

Recientemente se estrenó en la plataforma streaming Netflix el documental Las tres muertes de Marisela Escobedo (2020) del realizador Carlos Pérez-Osorio. Este documental nos narra, con mucha claridad y realismo, la lucha de Marisela Escobedo, una madre de familia originaria de Coahuila, avecindada en Ciudad Juárez, Chihuahua, para que el aparato judicial de aquel estado castigara el asesinato de su hija, Marisol Rubí Frayre Escobedo, menor de edad, quien decidió irse con Sergio Rafael Barraza, nueve años mayor que ella. En 2008, Sergio asesinó a Marisol y quemó su cuerpo. Fue detenido y, a pesar de haber confesado su crimen, fue absuelto por el juez que llevaba el caso. Desde ese momento, Marisela decidió luchar para que se hiciera justicia. Sergio huyó a Fresnillo, Zacatecas, pero la madre de Marisol Rubí, contra todos los obstáculos puestos por las autoridades judiciales, investigó y logró dar con el paradero del asesino de su hija. Sin embargo, Sergio se hizo miembro de un grupo delictivo –de los más peligrosos que ha conocido la sociedad mexicana en las últimas décadas–. A pesar de ese peligro, Marisela siguió su lucha para que el gobierno del estado de Chihuahua castigase el crimen. El documental presenta una secuencia impecable de ese constante y continuo bregar de la activista feminista. La narración cronológica está basada en los expedientes penales, en los documentos, tanto escritos, como visuales y auditivos, lo cual le brinda una autenticidad incuestionable al documento fílmico. El 16 de diciembre de 2010, Marisela fue asesinada de un balazo en la cabeza mientras se encontraba en el plantón al que habían acudido a apoyarla otros activistas y familiares. El mismo hombre que asesinó a su hija logró acabar con la vida de Marisela. Posteriormente, Sergio Rafael fue abatido en un enfrentamiento con el ejército, pero la justicia nunca logró castigar sus crímenes y, lo más grave, nunca protegió a Marisela, a pesar de conocer el peligro que se cernía sobre la valiente mujer.

Marisela Escobedo –lo deja establecido el filme de Carlos Pérez-Osorio–, murió tres veces: cuando se enteró de la muerte de su hija, cuando absolvieron al asesino de Marisol Rubí y el día que el mismo criminal mandó que le dieran un balazo en la cabeza.

Las tres muertes de Marisela Escobedo es un filme que no se encierra en ese feminismo que solo busca destacar la lucha de las mujeres son víctimas de una sociedad que no ve, no escucha, no siente la violencia, y el brutal maltrato que sufren miles de mujeres. El feminismo de Marisela Escobedo tuvo el mérito de ser una valiente y descarnada denuncia del sistema judicial podrido que padecemos en México, un aparato incapaz de resguardar no solo la integridad de las mujeres, sino de proteger a cualquier mexicano, sea mujer, hombre, joven o adulto. El filme deja muy claro que actualmente las leyes permiten que México sea uno de los países con mayor impunidad del mundo;  y esta situación no ha cambiado en tiempos de la 4T.