Triunfos robados: personajes que ayudaron a otros a ganar un Premio Nobel y no fueron reconocidos.

A pesar de que personas con descubrimientos que han cambiado el mundo significativamente han sido premiadas por sus aportes, lamentablemente existen personajes que nunca recibieron el mérito que les correspondía.

Claudio Augusto Castañon Suárez

2020-11-16
Ciudad de México

Año tras año, se otorgan los Premios Nobel a personas que han hecho investigaciones, descubrimientos o aportaciones destacables para la humanidad. Éstos surgieron como la última voluntad de Alfred Nobel, químico sueco e inventor de la dinamita, y empezaron a entregarse desde el año 1901 en las categorías de física, química, fisiología o medicina, literatura, economía, matemáticas y paz. Hay ciertas condiciones para la entrega de premios, por ejemplo, la suma de dinero que se entrega a los ganadores no puede ser compartida entre más de tres personas, y tampoco pueden ganar un premio quienes han fallecido.

La gran mayoría de las personas que han recibido un Premio Nobel lo han logrado mediante grandes esfuerzos; entre los premiados más famosos figuran Albert Einstein, Martin Luther King Jr., James Watson y Francis Crick, incluso hay personas que han ganado más de una vez esta distinción, como en el caso de Marie Curie, Linus Pauling, John Bardeen y Frederick Sanger.

A pesar de que personas con descubrimientos que han cambiado el mundo significativamente han sido premiadas por sus aportes, lamentablemente existen personajes que nunca recibieron el mérito que les correspondía, ya sea porque fallecieron antes de ser nominados o porque hicieron un descubrimiento que, en su momento, no llamó demasiado la atención, pero que con el paso de los años fue la base para inventos revolucionarios que terminaron por opacar el descubrimiento original. En este artículo, mencionaremos el caso de tres personas que merecían un Premio Nobel y que no lo recibieron, quedando en las sombras sus aportes a la humanidad.

Probablemente uno de los casos más conocidos es el de Rosalind Franklin, científica francesa y experta en las técnicas de difracción por rayos X, los cuales ayudan a dilucidar o resolver las estructuras de toda clase de moléculas. Rosalind consiguió mejorar un aparato para obtener imágenes del ADN con una nitidez sin precedentes. En 1951, Franklin dio una charla para exponer sus resultados. Entre el público estaban Watson y Crick, también interesados por la estructura del ADN y desde entonces empezaron a seguir el trabajo de Rosalind Franklin y a utilizar sus datos. Un compañero de Rosalind, Maurice Wilkins, filtró fotografías tomadas por Rosalind, y se las mostró a Watson y Crick; estas imágenes ayudaron a que ellos propusieran su teoría sobre la estructura del ADN. Para 1951, estos científicos escribieron un artículo en la prestigiosa revista Nature con su propuesta de estructura para el ADN. En el último párrafo y entre otros, citaban a Rosalind Franklin y le agradecían especialmente por sus ideas y por sus resultados experimentales, no publicados. En 1962, Crick, Watson y Wilkins recibieron el Premio Nobel. Rosalind Franklin murió en 1958 y no pudo ser nominada, a pesar de que su trabajo fue fundamental para el desarrollo del modelo del ADN propuesto por Watson y Crick.

En 2014, tres científicos de origen japonés (Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura) ganaron el Premio Nobel de Física por inventar un nuevo tipo de diodo emisor de luz (LED) de color azul. Este LED revolucionó la tecnología, ya que a pesar de que ya existían los LEDs rojos y verdes, el azul era el color que faltaba para completar los colores básicos de la luz y, de esta forma, poder reproducir cualquier color con la luz. Su invención permitió la creación de las actuales pantallas planas, entre muchas aplicaciones más. Sin embargo, el inventor del primer LED  (de color rojo), el estadounidense Nick Holonyak, no fue nominado para recibir el premio Nobel, a pesar de que fue quien sentó las bases para el desarrollo de los diodos emisores de luz y que, sin sus hallazgos, no existiría el LED azul.

Por último, en este año (2020), el premio Nobel de química fue otorgado a la científica francesa Emmanuelle Charpentier y a la estadounidense Jennifer Doudna por desarrollar la tecnología CRISPR/Cas9, la cual permite llevar a cabo la edición genómica, es decir, remover secuencias del ADN de un ser vivo y cambiarlas por otras. Este maravilloso invento se logró gracias a un descubrimiento del científico español Juan Martínez Mojica, quien descubrió que ciertas secuencias en el genoma de bacterias les permitían tener un tipo de sistema inmune contra el ataque de ciertos virus que introducen su propio ADN en las bacterias, pero pueden ser reconocidas y cortadas. Mojica no podía imaginar que este sistema podría aplicarse a todo tipo de organismos para cambiar genes y reemplazarlos por otros. Lo que seguramente tampoco imaginó es que no fuera reconocido ni nominado para el último premio Nobel.