“El abogado del diablo” de Morris West

La novela se desarrolla en un pequeño poblado llamado Gemello Minore (en la región de Calabria), y busca retratar de manera clara y fiel la situación de pobreza en que viven todos los rincones más apartados del mundo.

Editorial Esténtor

2020-11-11
Ciudad de México

“Por eso estamos cincuenta años atrasados respecto del resto de Europa. No queremos organizarnos, no queremos disciplinarnos, nos negamos a cooperar. No se puede construir un mundo mejor con un plato de pasta y un balde de agua bendita.”

Ambientada a finales de la Segunda Guerra Mundial, la novela se desarrolla en un pequeño poblado llamado Gemello Minore (en la región de Calabria), y busca retratar de manera clara y fiel la situación de pobreza en que viven todos los rincones más apartados del mundo.

Tomando de pretexto la canonización de un hombre y el juicio que constituye la Iglesia para demostrar o refutar su calidad de santo, Morris West nos llevará en un recorrido por toda la región calabresa; pueblos olvidados, ignorantes y pobres que han sido cegados por la fe: todo lo dejan a disposición del Señor, su poco dinero es para el Señor y su buena o mala ventura es causa también de la venia del Señor; los habitantes “miran la pobreza y la ignorancia como cruces que es preciso soportar y no como injusticias por remediar, creyendo que mientras más sacerdotes, monjas y religiosos haya será mejor para el mundo”. Son felices en su ignorancia y quieren a Dios y viven por y para él.

Monseñor Blaise Meredith, un hombre que está al borde de la muerte debido al cáncer, es el abogado del diablo –apelativo con que se aludía al procurador fiscal en los antiguos juicios o procesos de canonización de la Iglesia católica–. Él tendrá que trasladarse de la cómoda Roma a la montañosa Valenta para comenzar su averiguación.

Por su trabajo dentro de la Iglesia, se ha formado como un hombre frío y sin sentimientos de amor, compasión o cariño hacia el prójimo. En el sur italiano, sin embargo, aprenderá lo que es el verdadero vivir a través de todas las lecciones que tome de las personas que conozca; ello generará en él, al final de su vida, un cambio y un camino de esperanza.

Los hombres con los que Blaise Meredith se topa tienen dos cosas en común: todos quieren sacar a Calabria de su atraso económico, social y político y, no obstante, ninguno lo ha logrado porque presentan en sí mismos contradicciones que les han impedido crear una región fructífera para sus habitantes.

Entre ellos se encuentra el Obispo de Valenta, considerado por la Iglesia romana como una persona demasiado liberal, que es enviado a Calabria para que no se vuelva un estorbo en Roma. Es educado, tiene visión de lo que debe hacerse para mejorar la región y posee los medios para llevarlo a cabo, pero no tiene el permiso de la Iglesia, sin el cual no puede actuar.

Cree fervientemente en Dios; sin embargo, es un crítico de la Iglesia romana y su forma de conducirse. Critica que se autoproclame como un alma caritativa, pero que no sea capaz de llevar educación y progreso a los rincones más apartados; que prefiera poner diez iglesias antes que una escuela o conseguir más padres antes que maestros; que no dé medicina arguyendo que sus feligreses deben aferrarse a los milagros como actos de fe. En boca del Obispo, West pondrá sus más intensas y mordaces críticas sobre los instrumentos que utiliza la Iglesia para mantener el status quo y tener sometidos a los hombres.

Meredith también conocerá al doctor Aldo Meyer, un judío que se autoexilió de Alemania. Desde su llegada a Gemello Minore, intentará educar, curar y ayudar a las familias que día con día viven una batalla campal contra el hambre; sin embargo, por su condición de judío en tierra de Cristo, nadie le hará caso y verán en él a la reencarnación del diablo que va queriendo hacer daño (con sus materiales quirúrgicos) en lugar de sanar. Aldo es un hombre progresista, que sabe que sólo organizando y educando a la gente puede haber verdadero desarrollo; pero, para todos, él es sólo un extranjero y, además, judío.

Por último, a través de los relatos que hagan de él, Meredith conocerá al hombre por el que ha llegado a Gemello Minore: Giacomo Nerone, militar inglés que durante la guerra decide escapar y logra refugiarse en esa región. Años después de su ejecución, la gente pide la canonización de Nerone aludiéndole milagros que se deben, más que nada, a que mientras vivió proporcionó alimentos, cobijas y medicinas a los habitantes. Sin embargo, él mismo no logro que las personas que lo alababan, lo defendieran en el momento en que se dictó su ejecución.

Una vez que Blaise Meredith se empapa de la vida en las montañas y comprende los vicios de las familias que ahí habitan, propios de gente que primero mira su panza y casi nunca la ajena porque así de dura es su vida, que no saben de letras, sino sólo de cruces y santos, intentará hacer un cambio, encomendándoselo al Obispo de Valenta, minutos antes de que sucumba al cáncer. Cambio que, hasta ahora, sigue pendiente en el mundo entero.