El relincho que México necesita

Si millones de rocinantes mexicanos encabritados eléctricamente relinchamos al unísono, podremos cambiar el rumbo del país para el bien.

Romeo Pérez Ortiz

2020-11-05
Ciudad de México

“Recuerda esto bien: ¿Cuándo la palabra ‘Justicia’ pronunciada por tu señor, (con aquel modo enfático y vesánico del caballero del delirio) cuándo, ¿cuándo por primera vez te encabrita eléctricamente y te hace relinchar hasta sacudir furiosamente el firmamento y hacer temblar las estrellas? ¿Cuándo relinchaste por primera vez como en el retrato de Picasso? ¿Cuándo fue cuando al conjuro solo de la palabra ‘Justicia’ que diste aquel rabioso relincho, Rocinante?”, así en su poesía El relincho, Felipe Camino de Galicia de la Rosa, mejor conocido como León Felipe, llama a los mexicanos a relinchar alto y fuerte la palabra justicia. Este gran poeta, que conoció el dolor y padeció injusticia, nos recuerda quién fue el que nos domó, cuándo fue que nos pusieron el freno y cómo es que aprendimos a obedecer, y nos incita a alzarnos contra la injusticia y los tiranos.

Así lo hemos hecho los antorchistas durante 46 años y como premio hemos recibido represión política. Hoy, con el gobierno de la Cuarta Transformación (4T), la persecusión política se ha vuelto más despiadada: desde linchamientos mediáticos, fabricación de delitos, congelamiento de las cuentas bancarias de los modestos y limpios negocios de nuestra organización hasta secuestros políticos, todos orquestados desde las más altas cúpulas de la 4T: Miguel Barbosa Huerta, por ejemplo, está al acecho de nuestros líderes para enviarlos al Tribunal del “Santo Oficio” poblano, juzgarlos por delitos que nunca cometieron, y posteriormente enviarlos a los calabozos y a las “hogueras” del Siglo XXI; o como el caso de los cuatro compañeros del estado de Veracruz, que recientemente sufrieron un secuestro político; o el caso también reciente de tres compañeros del municipio de Ecatepec de Morelos del Estado de México, que fueron encarcelados por denunciar al alcalde Fernando Vilchis Contreras por no dotar éste de obras y servicios básicos a las colonias populares de aquel muncipio; o como le está sucediendo a los inocentes campesinos de Santo Domingo Yosoñama, Oaxaca, que por defender su tierra, son acribillados por los sicarios de San Juan Mixtepec, sin que por parte del gobernador priísta, Alejandro Murat Hinojosa, y tampoco por parte del presidente de la República, haya preocupación e intención por resolver el problema agrario ya de muchos años. Ante toda esta injusticia es por lo que relinchamos los antorchistas. Pero hay más. No hace mucho el MAN rindió un homenaje a Manuel Serrano Vallejo, padre de nuestra queridísima compañera Maricela Serrano Hernández; homenaje en el que se exigió por enésima vez a la Fiscalía General de Justicia castigar a los asesinos físicos e intelectuales de don Manuel, porque después de siete años de aquel cobarde secuestro político la respuesta ha sido nula. O el mismo caso de Manuel Hernández Pasión, presidente antorchista de Huitzilan de Serdán, acribillado de las manos de los caciques de la Sierra Norte, que a tres años de aquel cobarde crimen político, la Fiscalía General del estado de Puebla no ha castigado a los autores intelectuales.

¿Por qué no se ha hecho justicia a los antorchistas? Porque somos el pueblo pobre, y estamos condenados a sufrir eternamente, en vida y también después de la muerte. Sin embargo, también está demostrado históricamente, que para este sufrimiento hay una salida: la organización y la educación del pueblo. Solamente un pueblo con estas características impondrá miedo en la clase opresora y asegurará la victoria del proletariado al lanzarse contra la tiranía y hacer justicia con su plebeya mano, así como Manelic que un día ya no pudo más, se alzó contra el tirano y le arrancó la vida.

 

Nikolái Ivánovich Bujarin, nos lo recuerda también en El ABC del Comunismo, pág. 36, que el Estado burgués bajo la amenza de la clase obrera se ve forzado a reducir la jornada de trabajo. O bien, como el Gobierno zarista que al sentirse atemorizado por las agitaciones obreras y las huelgas, implantó las leyes fabriles. O como en nuestro caso, que con marchas, mítines y denuncias en las redes sociales recuperamos a nuestros compañeros secuestrados en Veracruz. Así nuestra organización ha resuelto muchas demandas. Así hemos cimbrado al gobierno y al partido gobernante. Por lo tanto, si millones de rocinantes mexicanos encabritados eléctricamente relinchamos al unísono, podremos cambiar el rumbo del país para el bien.