Abuso sexual en el mundo de la gimnasia

En febrero pasado, los abogados de la Federación de Gimnasia Estadounidense (USAG) propusieron la entrega de 215 millones de dólares como compensación.

Armando Archundia

2020-11-01
Ciudad de México

Simone Biles, la mejor gimnasta de todos los tiempos en Estados Unidos (EE. UU.), la líder, la estrella y una de las deportistas más reconocidas en el mundo, decidió no callar más, y meses atrás presentó una demanda por abuso sexual contra el médico del equipo nacional de su país. Más de 140 gimnastas, entre ellas Madison Kocian, Aly Raisman, McKayla Maroney, Kyla Ross, Jordyn Wieber y Jamie Dantzscher, hicieron lo mismo y han solicitado que se investigue a profundidad a los directivos olímpicos actuales y anteriores de su país.

Demandan esto porque saben que Nassar no es el único responsable de los hechos; durante varios años, el médico las manoseó y les introdujo la mano por la vagina y el ano. Nassar fue condenado a 175 años de prisión, pero las deportistas quieren que los responsables del Comité Olímpico de EE. UU. (USOPC) admitan que fallaron, que no las protegieron y que sabiendo lo que ocurría, no hicieron nada para impedirlo. 

En febrero pasado, los abogados de la Federación de Gimnasia Estadounidense (USAG) propusieron la entrega de 215 millones de dólares como compensación; pero la oferta fue rechazada por las víctimas de Nassar porque el USOPC se libraba de cualquier reclamación futura y evitaba que sus directivos precedentes y actuales comparecieran ante las autoridades judiciales.

Nassar dejó el equipo de gimnasia por decisión personal, pero fue a trabajar en la Universidad de Michigan que, desde 1997, también encubrió y bloqueó denuncias de abuso sexual en su contra. Es decir, continuó abusando de niñas hasta que, en 2016, Rachael Denhollander, exgimnasta, a quien agredió sexualmente en 2000, vio un artículo en el Indianapolis Star y decidió no callarse más. Se puso en contacto con el diario a través de un correo electrónico para revelar que había sufrido abusos de parte de Nassar y que estaba dispuesta a revelar su nombre, apellidos y rostro.

En agosto de 2016 apareció su testimonio, con vídeo incluido, en un documental de Netflix: “Cuando tenía 15 años, no sabía mucho; pero sabía que a las víctimas de abuso sexual se las trata mal. Se burlan de ellas, se las cuestiona, se las culpa, se las avergüenza. Y eso es un daño increíble para el proceso de curación. Ojalá hubiera podido denunciarle hace 16 años, cuando me ocurrió; pero creo que no lo habría soportado”.

Tras haber escuchado los testimonios valientes de un número creciente de gimnastas en EE. UU., dos jóvenes atletas británicas decidieron denunciar públicamente sus experiencias y, de igual manera, en la gimnasia artística varonil se difundió recientemente el caso de un gimnasta de renombre mundial, el canadiense Thierry Pellerin, número siete del ranking  mundial, quien fue denunciado y detenido por delitos sexuales contra dos chicos de 10 y 12 años respectivamente.

El descubrimiento de las atrocidades cometidas contra estas chicas y chicos durante los entrenamientos de gimnasia evidencian que su salud física y mental tenía una importancia secundaria respecto a la eficacia de la cultura deportiva, lo cual hoy vemos como delictivo, además de inhumano.