Democracia imperialista

La soberbia del mandatario estadounidense nos enseña cómo el imperialismo usa el poder para influir y controlar los procesos electorales y dar lecciones a los Estados capitalistas bajo su férula.

Redacción

2020-10-18
Ciudad de México

Desde que fue aprobada la candidatura de Trump para reelegirse como presidente de Estados Unidos (EE, UU.), analistas políticos pronosticaron que la próxima elección presidencial sería la mas reñida en la historia de aquel país. Nuestro Reporte Especial informa esta semana que, cuando menos, se trata de una de las más espectaculares peleas entre los dos partidos que periódicamente representan la que podría llamarse “comedia democrática” en la vida política de un país, que en el mundo se presenta como el “modelo de democracia”. Los dos contrincantes se disputan ya los puntos clave para lograr el mayor número de sufragios: los estados de la Unión que pesan más en el Colegio Electoral y los sectores más numerosos de la población (sin dejar de tener en cuenta sus características raciales, en este “país de la democracia y la igualdad”).

La gestión de los gobiernos federal y estatales de EE. UU. fueran republicanos o demócratas, nunca favoreció los intereses de las clases trabajadoras, sino a los intereses del capital monopólico. Mantener a su país como primera potencia económica y militar es lo que importó siempre al partido triunfante y a su presidente electo. La historia demuestra que no existe diferencia esencial; cualquiera que sea el partido vencedor, los votantes eligen, invariablemente, a un representante de la clase en el poder.

Otro hecho que refuerza la definición del proceso electoral como una comedia es que el papel más importante y decisivo no lo juega la mayoría del electorado, sino un pequeño grupo de representantes, el Colegio Electoral. El pueblo estadounidense podrá preferir a un candidato, pero éste no tendrá asegurado el triunfo si no consigue el apoyo del Colegio Electoral. Este país, que presume ser el modelo de la democracia es, en realidad, el mejor ejemplo de la falta de participación democrática; aquí no importa el voto de los ciudadanos para elegir al presidente, la decisión está en manos de un grupo reducido, unas cuantas centenas, representan a una población superior a los 300 millones de habitantes, ¡paradojas de la democracia estadounidense!

El Reporte Especial, da a conocer la amenaza de Trump que, ante la ventaja de su contrincante en esta etapa, ha dicho que no aceptará la derrota y puede negarse a entregar el mando, en caso de perder; recoge los análisis y las conclusiones de importantes investigadores, politólogos y periodistas políticos, que enlistan las consecuencias, en el futuro inmediato, de cumplirse esta amenaza presidencial. La soberbia del mandatario estadounidense nos enseña cómo el imperialismo usa el poder para influir y controlar los procesos electorales y dar lecciones a los Estados capitalistas bajo su férula. ¡He ahí nuestro modelo de democracia!

También aborda lo que pueden esperar los países latinoamericanos, principalmente México, del resultado electoral en el vecino país, con cada uno de los candidatos y a quién favorecería, según su trayectoria y sus promesas de campaña.