La lucha por la expresión, de Fidelino de Figueiredo (I de II)

De Figueiredo dedica al pensamiento y a las palabras el mayor número de sus expresiones esclarecedoras.

Ángel Trejo

2020-10-11
Ciudad de México

Este autor nativo de Lisboa, Portugal (1888-1967), fue además profesor, historiador, ensayista, lingüista y crítico literario. En los años 20 vivió en el exilio debido a su oposición contra la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar y en algunos periodos cortos, residió en España, Brasil, México y Estados Unidos. Publicó una veintena de libros, entre los que destacan Los mejores sonetos de la lengua portuguesa (1907), La crítica literaria como ciencia (1912), Historia de la literatura realista (1914) y La lucha por la expresión: prolegómenos para una filosofía de la literatura (1944). Este último está integrado con los ensayos La enfermedad de la crítica, Omnipresencia de la palabra, Problemas de orígenes: el hecho literario; Especulación y conocimiento literario y Criteriología y conocimiento literario.

La erudición y la capacidad de síntesis de De Figueiredo son los aspectos más relevantes en estos textos. En el ensayo Omnisciencia de la palabra, por ejemplo, reseña, en unas cuantas líneas, los conocimientos de lingüística, historia y antropología que asimiló del célebre compendio del francés Enrique Berr En la evolución de la humanidad, donde se afirma que el hombre progresó infinitamente más que otras especies animales porque mientras trabajaba y modificaba la realidad física de su entorno, creó y guardó imágenes verbales (palabras) que lo indujeron a reflexionar. Las palabras “son como los símbolos en el cálculo matemático: vestigios de la reflexión”.

De Figueiredo dedica al pensamiento y a las palabras el mayor número de sus expresiones esclarecedoras, como es el caso de las siguientes: “No se piensa sin palabras ni números… El pensamiento es el artificio más penetrante que hay en el mundo… pensar y saber es querer decir y poder decir. Todo lo que el hombre siente y piensa lo incorpora al mundo de las palabras... pensar es hablar: el pensamiento culmina sus conquistas o corona su obra, cuando llega a la expresión... La palabra recorta o delimita la realidad, y denomina como parte de la observación, la experiencia, intuición, revelación, reflexión o pasión… No es posible guardar en una sola palabra todo el cúmulo de conocimientos”.

Del arte en general, y del literario en particular, De Figueiredo dice: “es siempre obra de intuición en la que la emoción cognoscente de poderes nuevos de penetración o adivinación, se dirige a la existencia humana y encierra juicios sintéticos a posteriori”. De los creadores de arte, en específico de los escritores, afirma que el “medio social” es el que crea a los autores, quienes reproducen a aquél mediante sus obras, que a su vez proponen a los lectores una realidad ideal o simplemente distinta… es así como surgieron, sostiene, grandes escritores como el español Miguel de Cervantes Saavedra, el portugués Luis Camões y el inglés Charles Dickens, sin duda su trilogía preferida no solo por razones de vecindad geográfica, sino también por su amplísimo conocimiento literario.