La controvertida extinción de los fideicomisos

Algunos investigadores sostienen que el planteamiento López Obrador es absurdo, que nunca fue posible quedarse con el dinero de los fideicomisos, que éstos tienen reglas tan estrictas para su operación.

Redacción

2020-10-11
Ciudad de México

El Congreso de la Unión aprobó la iniciativa del Ejecutivo Federal de extinguir 109 fideicomisos a través de los que distintas instituciones recibían recursos económicos para el desarrollo de sus actividades, entre ellas las académicas, de investigación científica, culturales y deportivas.

Antes de ser discutida y aprobada, la iniciativa presidencial había desatado inconformidades y protestas en los sectores sociales afectados, voces que contradicen los argumentos del Gobierno Federal y rechazan la medida.

La inconformidad se ha multiplicado a partir de la aprobación de la propuesta; las opiniones en contra arrecian; destacados académicos e investigadores analizan la medida, explican sus motivos ocultos, advierten sus consecuencias inmediatas y sospechan que, en realidad, se trata de recoger el dinero de los fideicomisos, reintegrarlos al PEF y aplicarlo en otros proyectos que aún no se revelan. No sería extraño que pronto aparezcan los 68 mil millones de pesos de los fideicomisos desaparecidos, engrosando la bolsa destinada a las transferencias monetarias directas, programa insignia del Presidente y que ha sido ampliamente cuestionado por constituir una estrategia electoral con miras a la perpetuación del partido en el poder.

El Reporte Especial de buzos recoge algunas de las más destacadas opiniones y muestra las contradicciones en que incurren los más altos representantes morenistas; y cómo algunos militantes de ese partido conservan la racionalidad, advierten la gravedad de esta maniobra de control presupuestal y se manifiestan contrarios a la misma.

Los planteamientos de los jerarcas morenistas no son coincidentes; el Presidente recurre a su cliché de la corrupción y declara que los recursos no se transferían a manos del pueblo y que ahora su gobierno los entregará directamente; sin embargo, algunos investigadores sostienen que el planteamiento López Obrador es absurdo, que nunca fue posible quedarse con el dinero de los fideicomisos, que éstos tienen reglas tan estrictas para su operación, que eliminan toda posibilidad de quedarse con ellos en vez de transferirlos. A lo anterior, podría añadirse que los beneficiarios siempre recibieron directamente los recursos de los fideicomisos, es decir del gobierno; y que es ahora cuando no queda clara la manera “diferente” en que se los hará llegar. Y acerca de la afirmación de que el gobierno se ha quedado con el dinero de los fideicomisos, hay que agregar que en los últimos dos años, es decir, ya en el sexenio actual, algunos beneficiarios se han quejado de los múltiples obstáculos para recibir estos recursos.

Y desde el Poder Legislativo, un impositivo Mario Delgado entiende que haya “destinos nobles” que la gente defienda, pero que en la coyuntura actual “no hay nada más importante que la salud”; el jefe de la bancada morenista se cuida de reconocer que para el gobierno de la 4T sí hay algo más importante que la salud: los megaproyectos del Presidente, que ni de broma se propone recortar en estos trágicos momentos, a pesar de las voces que recomiendan posponerlos y priorizar el combate a la pandemia. Muy tarde se acordó el morenista que “no hay nada más importante que la salud de los mexicanos”; especialmente si consideramos que las medidas tardías de este gobierno para combatir la pandemia de Covid-19 han provocado hasta hoy la muerte de casi 85 mil mexicanos, según las cifras oficiales.