Financieras fraudulentas arruinan a familias Tamaulipecas

Grupos delictivos aprovechan la crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19 para hacerse pasar por instituciones financieras conocidas para defraudar a pequeños y medianos empresarios de México.

Édgar Ramírez

2020-09-27
Ciudad de México

Grupos delictivos aprovechan la crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19 para hacerse pasar por instituciones financieras conocidas para defraudar a pequeños y medianos empresarios de México.

En la región noreste, específicamente en Tamaulipas, algunos estudios indican que seis de cada 10 personas que han solicitado créditos a estas financieras han caído en “la ruina total” a causa de las prácticas fraudulentas y de rapiña de estos grupos, aunque no hay cifras oficiales sobre el fenómeno.

Por ejemplo, en la ciudad fronteriza de Matamoros, la financiera Agro Afirme, S. A. de C. V., Sofom, E. N. R., fue suplantada por una supuesta “Agro Afirme” para engatusar y despojar de sus ahorros a un número indeterminado de pequeños empresarios.

Afectados por este fraude, Laura y su esposo vieron esfumarse, en julio pasado, el sueño de instalar una granja de pollos y borregos en engorda; para ello, el matrimonio trató de conseguir un crédito que, sumado a sus ahorros, completara el capital necesario para materializar este proyecto, pero nunca imaginaron que se convertirían en víctimas de un fraude financiero.

Ambos esposos se enteraron por una publicación de la existencia de la empresa Avanza Financiera o Financiera Avanza, que tenía “luz verde” del gobierno para ofrecer créditos a pequeños y medianos empresarios y enfrentar la crisis derivada de la pandemia.

Una vez en contacto con la “financiera”, el primer requisito que cubrieron fue la entrega de copias de sus credenciales de elector y un comprobante de su domicilio. No eran necesarios más documentos, les señaló Sofía Fuentes, una joven que parecía honesta, y quien les informó que la empresa tenía su casa matriz en Monterrey y sucursales en la Ciudad de México (CDMX) y Monclova, Coahuila. 

Sonia le indicó que el paso siguiente consistiría en investigar si el matrimonio era solvente. Un día después, la “ejecutiva” les advirtió que la empresa les prestaría un monto de 200 mil pesos y que, para la concesión de éste, era indispensable que abrieran una cuenta de ahorro por el 10 por ciento del monto que Avanza les prestaría, es decir, 20 mil pesos.

Este dinero les sería reembolsado con el crédito solicitado; pero el matrimonio solo pudo depositar 18 mil pesos en esa cuenta. A partir de ese momento siguió una serie de solicitudes de más dinero: 13 mil pesos para cubrir el monto por el Impuesto Sobre la Renta (ISR), es decir, el 6.5 por ciento por cada 100 mil pesos del crédito solicitado; tres mil 800 pesos de comisión bancaria y 10 mil pesos para el pago de una póliza de seguro.

La “ejecutiva” de la financiera, siempre apacible y confiable, les aseguró que una vez cumplidos estos pagos, sería liberado el crédito de 200 mil pesos. El matrimonio cumplió con todos los requisitos y Laura pensó que estaba a punto de abrir su pequeño negocio, con el cual sustentaría mejor a su familia.

“Al principio sentí más emoción, pues todo cambiaría. Ya habíamos programado el proceso de adquisición de los pollos y los borregos, y las adecuaciones de lo que serían los corrales”, contó a buzos. Pero después de que pagó los 35 mil pesos, la financiera empezó a darles largas a la entrega del crédito de 200 mil pesos mediante un sinnúmero de pretextos.

“Ese dinero era el ahorro para mis nenas. Y el plan de trabajo que teníamos era pensando en ellas. Pero mire, ahora, estamos sin nada. Vendimos un comedor, una sala, un rotoplás para completar con los pagos y no hemos visto nada. Espero en Dios que les caiga la justicia divina a esa gente, que anda robando y disponiendo de lo ajeno”, lamentó Laura.

Este tipo de fraudes se han realizado al amparo de la pandemia del Covid-19 y de la crisis económica derivada de la cuarentena, que ha provocado el cierre de miles de empresas y el consiguiente desempleo de millones de personas.

Ante esta avalancha de fraudes, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ha denunciado la existencia de empresas financieras ficticias que, a través de las redes sociales y publicaciones, ofrecen créditos “rápidos” y “baratos” con el propósito de defraudar a la gente.  

Ha advertido que las personas engañadas pagan y pierden cantidades que van de mil a 100 mil pesos y que, por lo mismo, han tenido que recurrir ante el Ministerio Público para presentar las denuncias correspondientes.

En la misma situación se vio la financiera Agro Firme, S.A. de C.V., SOFOM, E.N.R.,  que está debidamente inscrita en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (Sipres), cuando denunció ante la Condusef el uso fraudulento y la suplantación de su nombre comercial.  

Las autoridades sin hacer nada

El modus operandi de las empresas falsas es el siguiente: utilizan como su “razón social” la imagen corporativa (logotipos) de entidades financieras debidamente registradas y supervisadas para hacerse pasar por ellas, pero no sus direcciones ni teléfonos reales.

Ofertan créditos inmediatos y con pocos requisitos; pero solicitan anticipos de dinero con la finalidad de gestionar el crédito y garantizarlo; los montos de tales “anticipos” equivalen generalmente al 10 por ciento del préstamo solicitado. Una vez que han logrado engatusar a sus víctimas, recaban vía WhatsApp o Facebook información personal de éstas, poniéndolas en riesgo.

Por ello, la Condusef recomienda a las personas que tomen precauciones antes de solicitar algún tipo de crédito ante empresas que exijan la entrega de anticipos o pagos. También les advierte que no deben entregar copias de sus documentos personales y números de tarjetas de crédito o débito; no realizar operaciones a través de Facebook, WhatsApp o cualquier otra red social, y verificar que la entidad financiera ofertante esté registrada en el Sipres, que administra la Condusef.

El especialista Héctor Sosa, quien en los últimos años ha seguido de cerca la forma de trabajar de las financieras, afirma que aunque estas empresas se publicitan en medios impresos, digitales o en la televisión, no significa que sean legales.

“Son una plaga. No se entiende por qué las autoridades no toman cartas en el asunto; pero hay una proliferación de supuestas financieras que prestan dinero a una tasa muy baja, ridículamente baja, por ejemplo 10 por ciento anual, sin aval, sin consulta de buró, o aunque tengas broncas en el buró te prestan y, pues lo único que te piden para hacer esto es que les des un anticipo de alguna especie.

“Normalmente te piden algo chiquito, como para paquetería para mandarte el contrato; posteriormente, te piden unos mil 500 para un seguro de vida; después te piden unos dos mil 500 para x o y, o para trámites. Y así te traen; te están inventando cada vez más anticipos o gastos que debes generar con ellos, o pagos que debes hacerles para que según te vayan a prestar. Y así te tienen, y eso es lo que se conocen como estafas ‘nigerianas’, donde te tienen poquito a poquito, y te piden más, hasta que tú te das cuenta que no puedes darles más dinero; porque ya les diste el 30 por ciento del monto que quieres que te presten”, explicó a buzos.  

Es decir, que cuando la persona advierte que no tiene ningún sentido que se le pida el dinero que necesita prestado, se sabe que es una estafa. Estas empresas fantasmas, precisó, son mafias que operan de diversas formas y cambian constantemente de domicilio, crean nuevos dominios, nuevas razones sociales y páginas web que sean más o menos convincentes y parezcan legales.

Sosa ha logrado integrar una lista de empresas “financieras” fraudulentas en México, entre las que citó las siguientes: Active Economy (Eonomíactiva), Bienestar Social, Capital de Banca Latina, Efec-tivo, Financiera Hidalfin, Financiera Impulsa, Gestión de Créditos, Global Funds Company, Presta-net, Préstamos Crea, Préstamos Seguros, Pro-Alianza, Proyecta Capital, Rescate Financiero, Respaldo Económico, Sociedad de Bienestar Familiar, SOFIN Sociedad Financiera Internacional y Tu Futuro Económico.

El investigador, quien durante 10 años trabajó en instituciones de créditos reales, sostiene: “No creo que estos ladrones sean estúpidos o flojos; inventarse un esquema fraudulento que funcione requiere de tiempo, dedicación y esfuerzo. Sin embargo, quien comete un fraude, en realidad está robando, por lo que es un delito que se debería perseguir y castigar”.

Por ello sugiere a las personas que requieren créditos, jamás dar dinero a ninguna institución financiera que pida anticipos o la apertura de cuentas de ahorro. También recomienda que no se dejen amedrentar con amenazas de demandas judiciales, ya que la mayoría de las empresas fantasmas intentan intimidar a la gente con actitudes como la siguiente: “si no me das este dinero, te voy a cancelar y además te vamos a demandar para que me pagues”.

“Esto no tiene lógica. O sea ¿cómo te van a demandar ellos por no dejarte estafar? No tiene ningún sentido. No se dejen amedrentar, no pasa nada, simplemente amenácelos a ellos de que los van a demandar y con eso los van a dejar de molestar”, explicó.

Sosa advirtió que para acabar con este tipo de robos velados, la gente debe demandar a estos pillos ante el Ministerio Público correspondiente en su municipio para que las autoridades sepan dónde están ubicados y dónde seguramente habrá más gente que enfrenta el mismo problema y puede juntarse para reclamar su dinero.  

“He sabido de algunos lectores que lo han hecho. Han hecho escándalos en sus oficinas, llevan a la policía y, en ese momento, mágicamente de la nada, siempre si se les puede regresar su dinero. Entonces si van con todas las de la ley y les exigen su dinero, es muy probable que se pague, sobre todo si las autoridades cooperan. Hago énfasis en este tema de los préstamos, porque es algo muy grande, han proliferado muchos y seguirán proliferando mientras las autoridades no hagan nada al respecto”.