Cuando el tirano celebra el Grito de Independencia de México

El gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) no ha dudado en utilizar tal simbolismo para manipular al pueblo; y organizará una ceremonia, aun en plena pandemia, para emular a los próceres de la Patria.

Capitán Nemo

2020-09-13
Ciudad de México

El tirano Porfirio Díaz celebró el centenario de la independencia de México en 1910. Las fiestas incluyeron la inauguración de edificios y monumentos, la fastuosidad de Palacio Nacional y las lágrimas de cocodrilo del patriarca dictador. Los festejos buscaban crear la imagen de prosperidad de un México moderno, pero detrás de éste se ocultaban el despojo de tierra a los campesinos por las grandes trasnacionales, la degradante esclavitud del peón en las haciendas, las masacres de los obreros en las fábricas, la injusticia y falta de libertades. Para ocultar la tragedia en la que mantienen a los pueblos, los tiranos han utilizado el pan y el circo y la creación de un mundo de fantasías. Pero éstas terminan nublándoles los sentidos y llegan a creerse sus propias mentiras, como la de que el pueblo se encuentra “feliz, feliz, feliz”. Hace más de un siglo, Porfirio Díaz, el tirano, se asumía como un padre para los mexicanos, y lejos estaba de inferir que las contradicciones sociales habían llegado a tal punto que dos meses después de los festejos su régimen volaría en pedazos… iniciaba la Revolución Mexicana.

Con el transcurso de los años, la gesta heroica del pueblo mexicano con que se liberó del yugo español, pasó a manos de sus verdugos de clase, quienes se aprovecharon de ella para distorsionar su hazaña y lograr que su esencia permaneciera en el olvido. Por eso, hoy, la ceremonia del Grito de Dolores se promueve como el jolgorio de una fiesta comercial y una tremenda borrachera por parte del gobierno y los grupos empresariales, traicionando la sangre derramada. El gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) no ha dudado en utilizar tal simbolismo para manipular al pueblo; y organizará una ceremonia, aun en plena pandemia, para emular a los próceres de la Patria y vanagloriarse de que impulsa una verdadera transformación en la vida nacional. El Presidente no deja de insistir en que debemos de sentirnos afortunados por estar tan bien representados por él, y así lo refrendó en su reciente informe de gobierno: “el mejor gobierno en el peor momento”. Al igual que Díaz, Andrés Manuel López Obrador peca de soberbio y miente descaradamente sobre la situación atroz en la que se hunde el país como consecuencia de su ignorancia e ineptitud para gobernar. Le han bastado dos años para destrozarlo y, ¡oh paradoja de la vida!, el que una vez declaró que “primero los pobres”, ha incrementado y acentuado la pobreza hasta niveles nunca vistos, ni siquiera en los gobiernos “neoliberales” anteriores. El Presidente gobierna con base en mentiras, mientras la economía retrocede más del 10 por ciento; cada día más gente se queda sin trabajo; los ingresos de las familias bajan espantosamente y, por si fuera poco, el secretario de Hacienda declara que ya se acabaron los “guardaditos” y que no habrá recursos para el próximo año. Qué mal que un gobierno que se asume como el más austero y transparente, presumiendo de poseer ahorros, declare que ya no tiene dinero sin que haya invertido un solo peso adicional para atender la pandemia, comprar medicamentos, adquirir equipos médico, construir nuevos hospitales, apoyar a los negocios y evitar que quiebren para que las familias más pobres coman durante el confinamiento o dar a estudiantes y maestros las herramientas y los recursos indispensables para sostener el ciclo escolar. ¿Dónde está el dinero? Es una pena que por su “austeridad” haya 200 mil muertos reales por el Covid-19 y la cifra aumente, porque al actual gobierno le tiene sin cuidado la vida de los mexicanos. La otra tragedia se halla en la inseguridad pública con sus 100 muertos diarios y la delincuencia actuando a la libre y a mansalva, asesinado lo mismo a personas de los niveles de las clases más acomodadas, que humildes trabajadores que hacen uso cotidiano del transporte público. Además, México es percibido, a nivel internacional, como uno de los países más corruptos del mundo y donde más se tuerce la ley, por lo que si sumamos todos los desatinos arriba enumerados del gobierno de la 4T, podemos afirmar que es un tremendo fracaso.

Pero aun así, el tirano festeja, se regocija en sus crímenes y disfruta el poder. Sin embargo, la historia demuestra que cuando se siente más seguro, un pueblo oprimido se levanta y da una vuelta más a la rueda. Para la 4T, esto sucederá muy pronto.