Barbosa: La simulación corrupción

El último golpe a la credibilidad, austeridad y honestidad de que presume Barbosa se lo dio Emilio Lozoya, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), quien denunció que en su época como senador recibió sobornos millonarios.

Karen Santos

2020-09-13
Ciudad de México

Luis Miguel Barbosa Huerta llegó a la gubernatura poblana tras el accidente aéreo en el que muriera Martha Erika Alonso, quien previamente le había ganado en las urnas y en los tribunales. Cuando asumió el cargo, prometió hacer un gobierno de reconciliación; pero al cumplirse ya un año en Puebla, se ha dedicado a promover pleitos, lanzar amenazas y encabeza la peor administración estatal en todo el país.

Aun antes de convertirse en gobernador, Barbosa estuvo en el ojo de la opinión pública; pues para muchos analistas, la muerte de los Moreno Valle pesó considerablemente sobre él, y ésa fue la causa principal para que solo el 33 por ciento de los electores votara en los comicios extraordinarios, que además de reportar uno de los índices de abstencionismo más altos en la historia de Puebla, contrastó con el 67.64 de participación del año anterior.

Cuando rindió su protesta, el morenista prometió “ser aliado de la iniciativa privada, impulsor de la productividad, respetuoso de la libre empresa y vigilante de que la creación de riqueza sea por mecanismos lícitos… resolver ese problema que afecta las finanzas del Estado… acabar con la frivolidad, la fantochería, la prepotencia y el derroche de recursos”. Y remató: “cuidando a todos, por el bien de todos, primero los pobres. Arranca la Cuarta Trasformación en Puebla”.

Sin embargo, después de un año, Puebla no ha visto ninguna “transformación” y el número de los pobres, que debían ser los “primeros” en atención por el gobierno de Barbosa, está creciendo debido a los efectos económicos de la pandemia del Covid-19. De acuerdo con estudios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el actual 38.4 por ciento de la población pobre de Puebla se ha elevado al 50.4 por ciento y la pobreza por ingresos crecerá del 65 al 72.5 por ciento.

En otras palabras, el número de pobres aumenta de más de 4.1 a 4.4 millones de poblanos. Obviamente, entre éstos no se halla Barbosa quien, en alguna ocasión, se ha proclamado “pobre”, pese que en sus declaraciones 3 de 3 de 2018 –exigidas a la clase política por la sociedad civil– reportó un ingreso anual de 1.8 millones de pesos (mdp) y la propiedad de varias casas y vehículos de lujo, cuyo valor asciende a 12 mdp, según diversas investigaciones.

El mandatario posee, con su esposa María del Rosario Orozco, seis propiedades inmobiliarias: cuatro en Tehuacán, Puebla y dos más en la Ciudad de México (CDMX). En años anteriores, la pareja adquirió otros inmuebles, que después cedieron a sus hijos, quienes actualmente son los propietarios. Una de esas residencias fue adquirida en 2013 por 10 mdp –supuestamente a través de dos créditos– está ubicada en la alcaldía Coyoacán de la CDMX, tiene 374 m2 de construcción y 358 m2 de terreno, y perteneció al expresidente Miguel de la Madrid Hurtado.

Otras propiedades destacan porque tienen un avalúo mayor al que el mandatario informó en su 3 de 3; tal es el caso del inmueble ubicado en la calle 1 Poniente de Tehuacán, que dispone de 116 m2 de terreno y 209 m2 de construcción, que en la escritura pública está valuada en 46 mil 200 pesos; pero en el documento de donación a sus hijos se aclara que su valor en usufructo era de 425 mil 156 pesos.

Barbosa justificó esta disparidad con el argumento de que si bien los inmuebles estaban a nombre de sus hijos –porque así lo decidió–, “un buen día decidimos que nos tenían que devolver el usufructo y así lo hicieron. Cuando te donan el usufructo, el valor de éste no es un valor de compraventa, sino un valor de obtención del usufructo”.

Varias investigaciones periodísticas publicadas en 2018 por medios nacionales, revelaron que, durante su periodo como senador de la República, gastó un millón 600 mil pesos cuando realizó unos viajes al exterior, entre ellos una gira de cuatro meses en 2015, durante la cual visitó París, Roma, Corea, Beijing, Londres y Tokio.

El último golpe a la credibilidad, austeridad y honestidad de que presume Barbosa se lo dio Emilio Lozoya, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), quien denunció que en su época como senador recibió sobornos millonarios –al igual que otros seis legisladores y funcionarios públicos– a cambio de aprobar la reforma energética promovida por el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto.

Lozoya denunció también que el morenista le pidió que trasladara a su hermano, trabajador de Pemex, de una terminal de almacenamiento en Guerrero a las oficinas centrales de la CDMX. Este hecho y la presunta entrega de 100 mil dólares se suscitaron cuando Barbosa era legislador militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Ofendido por estas denuncias, el hoy gobernador poblano anunció que prepara una demanda contra Lozoya por “daño moral”.

Funcionarios de Barbosa investigados

Pero las finanzas personales del mandatario no han sido las únicas expuestas al escrutinio público: su gobierno también ha sido cuestionado, pues sus hechos contradicen el discurso demagógico del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien prometió acabar con “el derroche de recursos”, la opacidad y la corrupción en la administración pública.

La asociación civil Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad, dirigida por el excandidato a gobernador Enrique Cárdenas, denunció, en una investigación, que Miguel Barbosa Huerta no “ha hecho nada para desmontar los mecanismos que implican el uso discrecional del dinero público, la opacidad de los procesos relacionados con obras públicas e inversiones, y el sometimiento de los poderes e instituciones. Estamos frente al riesgo de que nuevos abusos ocurran, tales como el aumento de la deuda pública, el sometimiento del Poder Legislativo y de instituciones que deberían ser autónomas, como la Comisión de Derechos Humanos del Estado y el Instituto de Acceso a la Información Pública”.

Entre los temas cuestionados al morenista destaca, por ejemplo, que desde el inicio de la crisis por la pandemia en marzo, el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública (ITAIP) suspendió su atención a las solicitudes de información y la actualización de los portales de transparencia. En junio, tras reclamos de diversos organismos, Barbosa anunció la creación del portal http://transparenciacovid19.puebla.gob.mx/, que mostraría a los interesados los gastos en el combate al Covid-19. Sin embargo, el sitio web está lejos de brindar esa información, pues solo ofrece los boletines de prensa del gobierno y cifras sin documentos probatorios en torno a los gastos, tales como contratos, facturas o acuerdos administrativos. Hasta el pasado cinco de junio, su gobierno había gastado mil 145 millones de pesos.

La transparencia no es el fuerte del gobierno de Barbosa. En 2019 gastó 131.5 mdp solo en publicidad oficial; sin embargo, hasta ahora, únicamente se ha publicado un contrato por 600 mil pesos y facturas por 27.3 mdp de la Coordinación de Comunicación Social, pagados a 32 empresas periodísticas a partir de agosto de 2019, entre las que destacan, por los montos, Cinco Radio (5.9 mdp), Status (2.4), Televisa (2.0), Imagen Puebla, Intolerancia, La Jornada de Oriente y Grupo Oro (cada una con 1.9 mdp).

En los primeros cinco meses de este año, el mandatario ha gastado 73.9 mdp pesos a través de Comunicación Social y la Agenda Digital, que encabeza Verónica Vélez. No obstante, la popularidad y aprobación de Barbosa van a la baja: cuando el morenista asumió la gubernatura, la encuesta de septiembre de El Financiero lo situó en el lugar 15 de 32, con una aprobación del 48 por ciento y 10 meses después, en julio de este año, se situó como el tercer gobernador peor evaluado con 33 puntos por México Elige, y la encuestadora Mitofsky lo ubicó en el lugar 28 de 31.

Cuando estalló “el escándalo Lozoya”, los estrategas de comunicación de Barbosa se movilizaron rápidamente y crearon una pauta publicitaria gubernamental, cuyo costo fue de 19.8 millones de pesos, cifra equivalente al 25 por ciento del presupuesto anual de Coordinación de Comunicación y Agenda Digital del estado, que fue “destinado a ocho empresas que prestan servicios de comunicación y que se encargan ahora de administrar la crisis”, de acuerdo con información del columnista Darío Celis, de El Financiero.

Esta campaña para rescatar el “prestigio” del gobernador se realizó mediante el envío masivo del video titulado Barbosa votó en contra de la Reforma Energética: Checa el video que lo prueba. NO te dejes engañar. A pesar de este esfuerzo mediático-financiero, los poblanos exigieron en redes sociales #QueInvestiguenABarbosa.

Barbosa: misógino e indolente

Sus frases “ocurrentes”, que rayan en la misoginia, insensibilidad y prepotencia, han convertido a Barbosa en una figura nacional y hasta mundial. Sus dichos han provocado que legisladores, políticos de oposición, periodistas, organismos ciudadanos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) lo hayan recriminado por agraviar, dividir e incitar a la violencia.

Pese a que Puebla ocupa el cuarto lugar nacional en feminicidios, entre sus dichos más criticados y condenados destacan los siguientes: “se ha encontrado a las personas desaparecidas, pues con su novio por ejemplo… muchas veces las mujeres, no todas, buscan un entorno que les es riesgoso y como son un grupo vulnerable, acaban sufriendo las consecuencias”. En alguna ocasión aseguró que el índice de desaparecidos en Puebla “no es tan alto”, aunque la entidad ocupa el noveno lugar en desapariciones.

Respecto a los feminicidios, la diputada federal Martha Tagle, de la bancada de Movimiento Ciudadano, comentó a través de Twitter: “No @MBarbosaMX, las mujeres no buscamos un entorno riesgoso, tampoco somos un ‘grupo’ vulnerable, y no tenemos que sufrir las consecuencias. Las mujeres no somos responsables de las violencias que atentan contra nuestra vida, dignidad y libertad. #EstadoMachista”.

Una de las agresiones verbales que más críticas le han acarreado tuvo lugar frente al Palacio Municipal, mientras hacía una guardia de honor en la ceremonia conmemorativa al CLVII Aniversario de la Heroica Defensa del Sitio de la Ciudad de Puebla, cuando ordenó a una periodista: “Tómale una foto… a eso se dedican nada más… pinche vieja loca”.

Otras de sus expresiones más indolentes, groseras, incluso absurdas, fue aquella en la que, al recordar la muerte en un accidente aéreo de la exgobernadora Martha Erika Alonso y su esposo el entonces senador Rafael Moreno Valle, declaró: “Nos querían extinguir, no podían detenernos […]; todos los que ganamos el 1° de julio del 2018, porque yo gané, me la robaron, pero los castigó Dios”.

Fue así como recordó a Moreno Valle, a quien siendo gobernador de Puebla, juró siempre “ser su aliado” durante una ceremonia pública, cuando fueron inauguradas obras hospitalarias y educativas por 88 millones de pesos en Tehuacán, de cuya alcaldía era el titular.

Su propio modelo actual de incongruencias, ocurrencias y tonterías debe conservarse en su memoria: lo que Barbosa afirmó de sí mismo en 2015, cuando era senador del PRD y aquel precandidato presidencial en campaña, ya que lo acusó por pretender fragmentar a la izquierda: “La soberbia de Andrés Manuel López Obrador es infinita. Repito, la soberbia de Andrés López Obrador parece infinita (...) El PRD nunca será cabuz de nadie”.

Dos años después estaba apoyando la candidatura a la Presidencia de aquel “soberbio infinito”: “he tomado una decisión de apoyar a López Obrador rumbo a 2018, ésa es una decisión que ya tomé, no estoy pensando en incorporarme a Morena”… ese mismo año salió del PRD y cambió de chaqueta: “me uno a Morena por mi interés de ayudar a la transformación del país, ningún interés personal, ni aspiración política personal”, advirtió, para luego agregar: “es un honor luchar por una causa justa y correcta como la que abandera López Obrador”.

Pero la frase que lo llevó al “estrellato mundial” fue: “si ustedes son ricos tienen el riesgo, si ustedes son pobres, no; los pobres estamos inmunes”; esto mientras comenzaba la pandemia del Covid-19 –que hasta la semana anterior había contagiado a 26 mil 791 poblanos y matado a más de cuatro mil, casi el mismo número que en China, país de origen, que sumó cuatro mil 634–; con estas palabras, insensible, se burlaba de la indefensión de los pobres ante la enfermedad.

Esta ocurrencia no le bastó; días después, Barbosa Huerta se burlaba de nuevo, esta vez recomendando otra receta para combatir el Covid-19: un “caldo de pollo con su cebollita y su chile bien picoso y ajo”; y una vacuna: “La vacuna contra el coronavirus es un plato de mole de guajolote”.

Recientemente, el periodista Pablo Hiriart lo invitó a un foro con más gobernadores, donde Barbosa demostró cuán rápido se exalta. El periodista cuestionó al mandatario si ya había notado que “el coronavirus no solo le pega a los ricos y no a los pobres” y que no se cura con mole de guajolote”. A lo que el gobernador respondió:

“Cuando lo expresé fue en una condición de mitin popular. No tienes por qué decírmelo, ni en tu forma de ser irónica, te lo reprocho, ¿de acuerdo? Porque me invitaste al foro, no para querer exhibirme con ese tipo de graciosadas… o la dije en su momento; pero la has repetido tú innumerables veces y si quieres que me retire del foro me retiro, ¿de acuerdo?, porque ya te conozco cómo eres”.

Y mientras Barbosa sigue “metiendo la pata”, Puebla sufre las consecuencias de tener al peor gobernador de todo México.