Morena vs planificación política

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) recibió un país con problemas graves, los cuales hoy no solo no han disminuido, sino que se han intensificado y multiplicado.

Anaximandro Pérez

2020-07-26
Ciudad de México

Para realizar acciones positivas de gobierno en una provincia o un país, el pensamiento estratégico más elemental aconseja como necesario partir de un examen puntual de las condiciones concretas en que se desarrollarán aquéllas. Este análisis implica esforzarse en conocer, con la mayor certeza posible, la situación de la economía, la sociedad y las fuerzas que actúan dentro del país, así como la influencia directa o relativa que las fuerzas externas tienen sobre lo que ocurre localmente. Planificar de esta manera garantiza un buen gobierno en tiempos normales y eventualmente puede afianzar la paz y el bienestar social. La planeación administrativa a partir del conocimiento de la realidad disminuye, asimismo, el impacto de contingencias extraordinarias como el que el Covid-19 tiene ahora sobre la población.

Sin embargo, no todos los gobiernos se hallan en las mismas condiciones. En los países desarrollados, con independencia y autosuficiencia económica gracias a sus luchas históricas, hay un alto nivel de vida de sus ciudadanos. Aquí, los planes nacionales de gobierno no encuentran la salida a los problemas de subdesarrollo e inestabilidad social y cuando aplican medidas erróneas, no las enderezan de inmediato, porque no las reconocen y porque desconocen que en momentos de emergencia es posible cubrir los huecos provocados por la crisis con recursos estatales durante un tiempo relativamente prolongado.

Un ejemplo de lo que sucede en las naciones desarrolladas lo ofrece Francia. El gobierno de Emmanuel Macron no consideró seriamente el peligro de la pandemia en 2019 y los primeros meses de 2020. Al no plantear una estrategia efectiva de protección a la población desde los primeros brotes del Covid-19, como hizo el gobierno de China, Francia ha sido un país muy afectado, pues además de sus más de 30 mil decesos, solo en el primer trimestre de 2020, la economía francesa se contrajo en alrededor del seis por ciento y la actividad económica se redujo en 36 por ciento respecto a los tiempos normales. No obstante, las condiciones óptimas del fisco francés han permitido revirar, energizar su sector salud y pagar más del 70 por ciento del salario a los trabajadores que, obligados a confinarse, no tenían posibilidad de trabajar a distancia. Hoy, el gobierno de Macron no escatima medidas contra el Covid-19; apoya con suficiencia a una parte significativa de los desempleados y a los negocios que quedaron en bancarrota por la inactividad económica.

En los países con larga historia de subdesarrollo económico, injusta distribución de la riqueza y enorme dependencia hacia las economías avanzadas, la planificación resulta sumamente difícil, pues deben partir de circunstancias muy desfavorables. Para salvar estos obstáculos, es imperativo que el estratega político fundamente sus propuestas en las características específicas de su comunidad nacional y hacer el uso más ventajoso posible de los pocos elementos que tiene a la mano para revertir la adversidad. México pertenece a este grupo.

En vísperas de la pandemia, pero desde mucho antes del arribo del morenismo al poder, las condiciones nacionales eran negativas. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) recibió un país con problemas graves, los cuales hoy no solo no han disminuido, sino que se han intensificado y multiplicado. A éstos se sumó la pandemia del Covid-19. En esta emergencia, la situación socioeconómica negativa invitaba al análisis crítico y a la planeación adecuada con base en la aplicación de medidas serias para enfrentar la crisis. Pero el gobierno de AMLO, peleado con cualquier propuesta científica para resolver ésta, ha fomentado irresponsablemente la expansión del Covid-19. Ha propiciado su avance mediante la negativa a habilitar un programa nacional para distribuir víveres entre los mexicanos pobres y confinados; con la no aplicación oportuna de las medidas de prevención antivirus recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS); con el destino insuficiente de recursos financieros para abastecer al Sector Salud; con la no exigencia a la gente de que use mascarillas en lugares públicos y con la falta de pruebas médicas para detectar el Covid-19. Además de todo esto, justo en el momento en que hay mayor mortandad en el país, el Presidente ha retomado su invitación de marzo pasado: que la gente salga a la calle como si no estuviera pasando nada. Los mexicanos estamos a la deriva. La total ausencia de planificación muestra una vez más que el gobierno del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) nunca fue, no es, ni será una esperanza para México.