#NiCensuraNiCandados: por la libertad en Internet

Es necesario “pensar a Internet de otro modo, en donde las leyes favorezcan a los creadores y no los inhiban".

Luis Josué Lugo

2020-07-12
Ciudad de México

Recientemente, organizaciones, movimientos y ciudadanos impulsaron el hashtag #NiCensuraNiCandados como respuesta a la iniciativa del senador morenista Ricardo Monreal para regular contenidos en Internet. ¿Los afectados? Sobre todo creadores, gente ligada a la academia, emprendedores, artistas, periodistas, movimientos sociales, etcétera.

En palabras de RedMx, organización especializada en derecho a la información en Internet, el “Congreso aprobó reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor y al Código Penal Federal para adecuar la legislación mexicana al capítulo de propiedad intelectual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Estas reformas representan una amenaza grave a los derechos humanos”.

Se trata de una reforma que censura y atenta contra la libertad de expresión y el derecho a la información (consignados en los artículos 6° y 7° de la Constitución), cuando se precisa garantizarlos para afrontar, entre otras cosas, la “infodemia” donde se encuentra el país, así como para garantizar el diálogo entre puntos de vista diferentes sin que haya censura a periodistas críticos y creadores independientes.

Es cierto que detrás de la propuesta hay un fuerte apoyo a la industria de los medios digitales hegemónicos y que parece no entender que, en la Internet, muchas actividades se realizan sin ánimo de lucro, impulsadas por grupos o movimientos de la sociedad civil.

En la nueva ley, si una persona alega que un contenido le pertenece, los proveedores deben bajarlo sin dar ocasión a que los ciudadanos ejerzan su derecho a réplica. (¿Cuál sería el resultado de la aplicación política de esta iniciativa contra los opositores y medios de comunicación “incómodos”?).

Si un usuario repara su propio equipo tecnológico (infringiendo las normas de fabricación del mismo) o algún profesor escanea un libro, puede hacerse acreedor a una multa por 1.7 millones de pesos y a sanciones hasta de seis años de cárcel.

Pensemos en un estudiante que necesita una obra musical para un video o escanear un texto de uso escolar (tarea o prueba final); con esta ley, tendrá que pagarlo forzosamente o, de lo contrario, podría ir a la cárcel ¿Quiénes ganan? Una vez más: las grandes industrias y cadenas “culturales”.

Por ello RedMx insiste en las consecuencias nefastas de esta legislación: “Si una persona alega que un contenido o publicación viola sus derechos de autor, los proveedores de servicios de Internet deberán removerlo, sin necesidad de aportar pruebas sobre la infracción y sin la orden de una autoridad judicial”.

A propósito de esto, en una entrevista hecha hace algunos años a David Bravo –defensor del acceso libre a la cultura y al conocimiento por Internet y, según la revista Expansión, uno de los líderes más influyentes en este ámbito– comentó: “a la industria le da miedo Internet, teme a estos pequeños creadores. Y es que se prefiere que los gustos estén concentrados. Lo que no quieren son grupos dispersos. Y ante ello Internet llega y rompe con eso en el propio mercado de la industria”.

Pero no solo la industria teme, sino también varios políticos, pues saben que se trata de una disputa de carácter colectivo y solidario, inherente a la red, que las nuevas generaciones llevan en su ADN frente al viejo modelo de restricción de contenidos impuesto por los intereses lucrativos y políticos de la clase en el poder.

Sin duda es conveniente que la población piense en alternativas digitales como los programas de uso libre (por ejemplo los productos hechos con Creative Commons) y las propuestas culturales alternativas.

Pero el Estado también debe hacer su labor. El propio David Bravo se mofa de los funcionarios públicos que con estas medidas legales intentan “controlar” servicios digitales que nacieron precisamente para ser compartidos.

Finalmente: si el lector ha advertido algún otro punto negativo en esta ley y desea interponer una acción de inconstitucionalidad ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), puede hacerlo a través del siguiente enlace: https://r3d.mx/tmec.

Es necesario “pensar a Internet de otro modo, en donde las leyes favorezcan a los creadores y no los inhiban (...) Las leyes de propiedad obstaculizan la innovación. Los autores tienen miedo y no pueden crear por esas leyes que les pueden censurar”, sostiene David Bravo.

Por ello, es importante sumarse a esta postura crítica.