El móvil del encuentro bilateral

En ambos países se despliega actualmente una campaña electoral. Trump y su partido tratan de obtener la reelección; AMLO y Morena luchan por conservar su amplia mayoría en el Congreso de la Unión y repetir su triunfo en 2024.

Redacción

2020-07-12
Ciudad de México

Nuestro Reporte Especial de esta semana se ocupa del tema que atrajo la atención de todos los grupos y sectores interesados en la vida política del país: el encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos; reunión que ha conseguido el beneplácito de los admiradores incondicionales del gobierno morenista y provocado agudas críticas entre los opositores, cuya amplia gama va desde quienes tildan de indigna la presencia de AMLO en ese encuentro, hasta quienes afirman que su actitud es contraria a los intereses de la nación. La polémica empezó antes de la partida del Presidente a Washington y al cierre de esta edición seguía siendo la comidilla política.

buzos expone el verdadero móvil del encuentro, que no es otro sino fortalecer la campaña política de Trump para su reelección, asegurando los votos de millones de mexicanos que radican en Estados Unidos y de todos los que simpatizan con México y verían con agrado una política favorable a nuestro país.

Ante las críticas, AMLO justificó su obediente asistencia a la cita como una medida política, de buena relación para estrechar lazos con un país vecino que siempre ha apoyado a México en sus graves problemas; el Presidente parece haber olvidado la agresividad, los insultos, las amenazas en asuntos de comercio exterior y el ultimátum para que frenara el paso de los migrantes centroamericanos.

El encuentro bilateral entre miembros del T-MEC no es un asunto de buena o mala educación o de respeto a la invitación de un buen vecino; es una decisión política, en este caso sin más alternativa que aceptar la “invitación”. Quienes critican la asistencia de AMLO a la reunión bilateral olvidan dos cosas: en primer lugar, que él encabeza un gobierno de un país dependiente casi en forma absoluta de esa gran potencia económica y no tiene otra alternativa que acudir dócilmente a la llamada; de lo contrario, habría graves consecuencias para su gobierno y para el país. En segundo lugar, no es criticando las relaciones diplomáticas del gobierno mexicano con otros países o exigiendo al Presidente una conducta “más digna”, lo que puede mejorar la situación social y económica de las mayorías, sino una lucha por cambiar la correlación de fuerzas políticas e incluso el gobierno del país.

En ambos países se despliega actualmente una campaña electoral. Trump y su partido tratan de obtener la reelección; AMLO y Morena luchan por conservar su amplia mayoría en el Congreso de la Unión y repetir su triunfo en 2024. El encuentro, sin embargo, no favorece por igual a los dos presidentes y sus respectivas campañas; es obvio que el más beneficiado es el republicano; su campaña electoral culminará este mismo año, antes de que la lucha morenista por conservar la mayoría legislativa comience en México. El número de votantes puede variar a favor de Trump gracias a su hábil maniobra, al uso de la reunión para obtener votos; no se puede decir lo mismo de AMLO, si tomamos como indicador los comentarios en diversos sectores sociales sobre la actitud sumisa ante el llamado de la Casa Blanca.