Frutas y verduras que cambiaron a lo largo de la historia

La selección artificial es una herramienta que la humanidad ha empleado para que algunas plantas y animales adquieran las características actuales.

Claudio Augusto Castañon Suárez

2020-07-05
Ciudad de México

En nuestros días es común hablar sobre la capacidad del hombre para manipular especies de plantas y animales mediante complejas técnicas de ingeniería genética que dan como resultado su modificación orgánica. Esta capacidad, sin embargo, existe desde hace milenios.

La selección artificial es una herramienta que la humanidad ha empleado para que algunas plantas y animales adquieran las características que le han permitido mayor provecho o que le han resultado más atractivas. Esta práctica consiste en reproducir, mediante la cruza, los rasgos deseados de una especie en otra y la descendencia se vigila de generación en generación hasta que el cambio genético se fija de manera permanente. El número de razas de plantas y animales modificados es enorme.

El maíz expresa uno de los mejores ejemplos. Por muchos años, su origen fue un misterio, ya que los científicos no encontraban otras especies de cereal que se le parecieran. Esto se debe a que la planta que lo originó es el teocintle, que produce una espiga delgada con pocos granos y es muy diferente a las mazorcas del maíz actual. Hay evidencias científicas de que, desde hace más de nueve mil años, el teocintle fue cultivado selectivamente hasta convertirlo en el cereal que hoy conocemos.

Las zanahorias silvestres son muy distintas a las que hoy consumimos. Estas raíces se cultivaban en Persia desde el Siglo X y eran de color blanco, amarillo, anaranjado y morado. Eran pequeñas, delgadas y su sabor era amargo. Sus semillas llegaron a Europa, donde fueron cultivadas y modificadas para reducir su sabor amargo, hacerlo dulce y aumentar su tamaño. La zanahoria anaranjada proviene de Holanda.

El plátano silvestre es muy diferente al que solemos consumir. Originalmente, su cáscara era dura, su pulpa tenía semillas grandes y duras como balines que la hacían incomestible. Se cree que los primeros plátanos se empezaron a cultivar en Papúa, Nueva Guinea, hace nueve mil años; el plátano que conocemos actualmente en todo el mundo es un híbrido estéril sin semillas formado a partir de dos especies silvestres. Lamentablemente, esta fruta presenta poca diversidad genética y solo se reproduce de forma asexual, por lo que es susceptible de desaparecer a nivel mundial por futuras plagas.

La sandía es una fruta que originalmente se cultivó en África desde hace más de cinco mil años y ha tenido grandes cambios. La sandía silvestre medía apenas cinco centímetros de diámetro y tenía sabor amargo. En el Siglo VII de nuestra era, las sandías domesticadas ya tenían una forma y un tamaño similares a las actuales, pero su pulpa tenía un color más pálido y eran más huecas. Su selección artificial las ha dotado con más agua, azúcar y un color rojo vibrante, además de que cada vez se vuelven más populares las variedades sin semillas.

Las fresas silvestres, originarias de Norteamérica y Europa, apenas tenían un centímetro de diámetro, pero su sabor era muy dulce. Fue en la década de 1750 cuando en Francia se modificó la fresa como la conocemos hoy, por la cruza de fresa salvaje de Virginia, Estados Unidos, con una fresa de Chile, la cual tenía gran tamaño, pero era de escaso sabor y color blanco. Las fresas híbridas ganaron popularidad debido a su gran tamaño y color rojo, a pesar de que perdieron su original sabor dulce.

Las especies vegetales de mayor importancia económica tienen como principales atractivos su sabor, apariencia física y contenido nutricional, pero casi todas han sido producto de la manipulación humana, y su reproducción es inviable de manera natural porque dependen del hombre.