El llamado de la selva y Colmillo blanco, de Jack London

El llamado de la selva y Colmillo blanco comparten personajes, paisajes, oficios y pasiones vulgares y ejemplares.

Ángel Trejo

2020-06-28
Ciudad de México

John Griffith London nació en 1876 en San Francisco, California, Estados Unidos (EE. UU.) y murió a los 40 años como el afamado escritor Jack London. Fue niño obrero, marinero, pescador de ostras, vagabundo y gambusino de la fiebre de oro. Estos oficios lo dotaron de los muchos conocimientos prácticos que hay en sus obras, donde predomina una concepción filosófica, socioeconómica y política en extremo moderna. Desde los 20 años hasta su muerte en 1916 fue militante socialista. Sus novelas más conocidas son Tifón (1894), El llamado de la selva (1903), Colmillo blanco (1907), El talón de hierro (1907), Martín Edén (1909) y El mexicano (1911); escribió unos 200 cuentos y los ensayos políticos Guerra de clases y Revolución.

El llamado de la selva y Colmillo blanco comparten personajes, paisajes, oficios y pasiones vulgares y ejemplares. En ambas novelas, los actores centrales son perros y hombres, especies animales asociadas desde hace 16 mil o 30 mil años que expresan la codicia y la ferocidad, la herencia instintiva que heredaron de sus respectivos ancestros: el troglodita y el lobo. En los dos textos de London es manifiesta esta intención alegórica, así como la constante alusión a los instintos como “memoria de los antepasados” y hábitos o conocimientos naturales o asimilados tanto en el hombre como en los perros.

En El llamado de la selva cuenta la historia de Buck, cruzado de San Bernardo y ovejero, que es robado en Santa Clara, California y llevado a Klondike, Alaska y a Dawson, Canadá. Su drástico cambio de mascota de hogar cálido y fraterno a las labores de tracción de un trineo en el Ártico lo obligan a someterse al látigo y el hambre (“ley del garrote y el colmillo”) y a aprender oficios, disciplinas, horarios y distracciones, entre ellas la escucha nocturna de una oscura pero libertaria voz que lo invita a volver a los bosques, a la que finalmente Buck se entrega renunciando a la civilización humana. 

Colmillo blanco, hijo de lobo y madre mestiza de pastor alemán (Kiche), tiene dos terceras partes de salvaje, piel gris, nace en el bosque, sobrevive a los ataques de un lince y un halcón y crece en la tribu de Nutria Gris entre los ríos Mackenzie (Canadá) y Yukón (Alaska). Ya adulto es vendido a Bello Smith, apostador brutal que lo golpea y exhibe en peleas con perros y en una jaula. Con las poderosas mandíbulas de Cherokee, bulldog que le inflige su único revés, es rescatado por Weedon Scott, ingeniero de minas, quien lo domestica, adopta y lleva a Santa Clara.

En California, Colmillo blanco realiza una gran hazaña: salva de la muerte al juez Scott –padre de Weedon– quien iba a ser asesinado por un presidiario que escapa de la cárcel de San Quintin para vengarse de una injusta condena de 50 años. Colmillo blanco supera varias fracturas y tres disparos, se “casa” con Collie, una pastor alemán, procrea cinco cachorros y la novela tiene un final feliz, según el estilo literario comercial que predominaba en EE. UU. a principios del Siglo XX.