Una gira sin sana distancia para AMLO

Es decir, donde vaya, el presidente López Obrador no podrá tomar sana distancia del clima de ingobernabilidad que está generando y afecta ya las capas populares.

Francis Martínez

2020-06-17
Ciudad de México

En una operación que se presentó como avalado por las autoridades sanitarias para que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, retome una segunda gira por estados de la República Mexicana, el mandatario no ha querido quedarse en casa, pero en su nueva gira tampoco podrá tomar sana distancia. Y no precisamente para evitar el contagio por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que mantiene todavía al país en focos rojos, sino por la oleada de inconformidad social con la que está siendo recibido en los lugares a los que arriba, una vez que no hay resultados de gobierno ni estatales ni federales.

En Veracruz, el mandatario, fue abrumado por la presencia de víctimas por la inseguridad, que le reclamaron justicia para sus familiares desaparecidos, personal médico y hasta antorchistas que le exigieron apoyos alimentarios y denunciaron carencia de empleo para regresar a una nueva normalidad. La crisis de seguridad que vive Veracruz, es para endosárselo con creces a uno de los gobernadores más grises de Movimiento de Regeneración Nacional, Cuitláhuac García, quien a todas luces buscó capitalizar la llegada del tabasqueño a tierras jarochas, no para pedir más apoyo a la entidad, sino congraciándose con el mandamás luego del embate de mandatarios albiazules el fin de semana pasado.

En Tlaxcala, con el gobernador del PRI, Marco Mena, no pudo marcar sana distancia de la polarización con los gobernadores, ni siquiera en el uso de cubrebocas, aspecto que el titular del ejecutivo ha desdeñado casi desde el inicio de la pandemia. La llegada del mandatario a Tlaxcala coincidió con la confrontación por un semáforo naranja que el sub secretario Hugo López Gattel ha negado a la entidad, según acusa el propio Mena. El gobernador argumenta que una vez que la entidad no está en rojo en la "tendencia de Hospitalizados", la autoridad sanitaria federal ya debió aplicar el semáforo naranja.

En Puebla, vaya que no podrá tomar sana distancia de un gobernador que llegó en medio de un ruinoso capital político que se ha venido a menos con cada día que pasa al frente de Casa Aguayo, confirmando los peores pronósticos al interior de Morena para 2021, en distritos electorales claves para la Cuarta Transformación. Miguel Barbosa Huerta no podrá sacarse la foto con el morenista mayor, porque no hay obra pública que se pueda presumir como otrora lo hiciera el morenovalllismo, no hay programa social que se precie de exitoso y menos puede presentarse como modelo de interlocución política cuando Barbosa también ha abandonado a su suerte a los poblanos, abierto flancos de ataque por el tema educativo e incluso entre los propios morenistas que reconocen a AMLO, pero rechazan a Barbosa.

Es decir, donde vaya, el presidente López Obrador no podrá tomar sana distancia del clima de ingobernabilidad que esta generando y afecta ya las capas populares, al grado de que, en el círculo rojo del ocupante de Palacio Nacional, hay preocupación sobre si el centro sur se puede convertir  en el terreno minado para un López Obrador cuya aprobación sigue a la baja, que urge de oxígeno y que no puede tener ni siquiera en lo que él presenta como su fortaleza: escuchando al pueblo, a ras de tierra. Las profundas carencias de millones de mexicanos, ya tocan los cristales del formidable vehículo que sustituyó al modesto jetta, y parece que viene en cascada. Solo que ahora, ya no es candidato, para conformarse con el saludo y la reverencia.