Invadiendo el mundo (I de III)

Invadiendo el mundo, es una cinta que exhibe con nitidez escenas racistas sobresalientes como la que provocó la muerte del afroamericano George Floyd en Minneapolis.

Cousteau .

2020-06-14
Ciudad de México

Las exacerbadas manifestaciones en contra del racismo en Estados Unidos (EE. UU.) y otras partes del mundo, ponen en entredicho una vez más al sistema socioeconómico que impera en la superpotencia. El reconocido cineasta estadounidense Michael Moore filmó, en 2015, un documental en tono satírico sobre cómo su país “saquea” a Europa mediante su vieja imagen de invencibilidad, pese a que después de la Segunda Guerra Mundial “no ha ganado claramente ninguna guerra en las que ha intervenido” –no ganó en Corea, en Vietnam, en Líbano, en Irak, en Afganistán, “a pesar de haber gastado billones de dólares”– ya que, en realidad, éstas fueron invasiones o agresiones militares contra Estados que no se habían “alineado” a sus intereses imperiales. Estas intervenciones, aclara Moore, derivaron en guerras como las de Siria, Libia, Yemen, etc., de donde el imperialismo no ha conseguido el petróleo que prometió a los estadounidenses y solo ha creado organizaciones como el Estado Islámico (ISIS) cuya perniciosa existencia tiene como finalidad desestabilizar a regímenes “no controlados” y alterar la vida de sus sociedades. Este singular filme es Invadiendo al mundo.

Me parece necesario detenerme con cierta acuciosidad en la narrativa de Moore –como lo he hecho en otras de mis colaboraciones– para insistir en que, aunque la cinta tiene un tono de comedia, su contenido sociológico y político no solo es muy abundante, sino que, además, aporta elementos que nos permiten entender lo que realmente está pasando en la superpotencia. Es por eso que decidí hacer la reseña crítica de Invadiendo el mundo, cinta que exhibe con nitidez escenas racistas sobresalientes como la que provocó la muerte del afroamericano George Floyd en Minneapolis, cuya chispa incendió la seca pradera social de EE. UU. Pero el filme de Moore no solo denuncia el racismo que existe en el país más poderoso de la Tierra, sino que al comparar su capitalismo salvaje con el que prevalece en varios países de Europa y uno del norte de África, nos muestra descarnadamente cómo es y cómo funciona el modelo neoliberal en su máxima y más paradigmática expresión socioeconómica. 

En tono jocoso, Michael Moore revela que ante el fracaso de las más recientes incursiones bélicas de EE. UU. en  otras naciones, los integrantes del Pentágono –la cúpula guerrerista de su país– “abrumados” por la dura realidad, “avergonzados”, “humillados”, le “pidieron consejo… y yo les dije: “deben dar una tregua… nuestras tropas necesitan un merecido descanso…en el futuro inmediato no habrá consejeros militares, ni drones que se cuelen en las bodas (imagen que alude el asesinato de decenas de civiles inocentes en Yemen por cuenta de uno de estos aparatos)… les sugerí que me mandaran a mí a invadir países de población blanca… para que me pueda llevar de esos países lo que ellos tienen, pues tenemos problemas que ningún ejército puede resolver… pues los terroristas nunca dejan de pensar en nuevas formas de dañar a nuestra gente”.

En su documental-comedia Moore incluye una escena de brutalidad policial casi idéntica a la que terminó con la vida de George Floyd en Minneapolis, pues el verdugo blanco también aprieta su rodilla en el cuello de un joven negro y éste grita: “¡No puedo respirar!”.