Racismo y violencia en el futbol

El problema global del racismo en 2020 no destaca por un alto número de casos, sino por la escasa o nula respuesta que las denuncias reciben de las autoridades.

Armando Archundia

2020-06-14
Ciudad de México

El problema del racismo y la violencia en el deporte no es reciente pese a que, en todas sus disciplinas, los valores fundamentales son el juego limpio, la rivalidad amistosa, el respeto mutuo y la tolerancia. El deporte desempeña un papel muy importante en la educación y la socialización ciudadana, razón por la que la defensa de los derechos humanos resulta imprescindible en cada una de sus prácticas y en sus recintos.

En el futbol, el deporte más popular del mundo, es frecuente la discriminación racial, de manera más regular en Europa. Hace poco, en un partido entre los clubes Cagliari y Juventus, las gradas se llenaron con gritos y cantos racistas que en el minuto 85 silenciaron momentáneamente cuando Moise Kean, italiano de tez negra de 19 años e hijo de padres marfileños, festejó su gol con los brazos en cruz frente al público; pero los aficionados reaccionaron con mayor ferocidad haciendo “sonidos de mono” e insultándolo de palabra.

Otro ejemplo deleznable de este tipo de actitudes ocurrió en Portugal, durante el juego entre el Vitoria de Guimaraes y el Oporto. En el minuto 69, harto de lo que tuvo que oír desde el calentamiento, el delantero visitante Moussa Marega, de 28 años, francomaliense, decidió marcharse del campo. Todo lo que sucedió en los minutos siguientes empeoró más la situación.

Pero nuestro país no ha estado exento de actos racistas, y los hemos visto en varios equipos de primera división como el América y los Rayados de Monterrey. En 2006, Felipe Baloy quien fuera jugador de los Rayados, en el antiguo estadio Corona del club Santos Laguna, escuchó sonidos de mono y la frase “chango come-plátano” emitidos por los aficionados del equipo local.

En 2014, Carlos Manuel Treviño, exsecretario de Desarrollo Social de Querétaro, llamó “simio” a Ronaldinho en un texto publicado a través de su cuenta de Facebook donde también indicó que detestaba al futbol porque, según él, es un espectáculo “idiotizante”.

En 2016, el exjugador de Monarcas Jefferson Cuero sufrió la discriminación de los aficionados de las Chivas de Guadalajara en la jornada 12 del torneo Apertura 2016. El caso provocó tal estruendo que la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) abrió una carpeta de investigación.

Pero no solamente los jugadores han sido víctimas de tan reprochables actitudes. En 2018, Adalid Maganda quien fuera árbitro central de la Liga MX, denunció que había sido discriminado por el color de su piel, que a éste debió los pocos partidos que le daban y que sus quejas finalmente provocaron su despido.

El problema global del racismo en 2020 no destaca por un alto número de casos, sino por la escasa o nula respuesta que las denuncias reciben de las autoridades.