“Nueva normalidad”, trabajar con mayor peligro

No existe ninguna “nueva normalidad”; ésta fue simplemente un llamado para que los trabajadores volvieran al peligro del que ya se habían alejado; lo único nuevo en el momento actual es que el peligro es mucho mayor.

Redacción

2020-05-31
Ciudad de México

Aún no transcurría una semana después de la fecha programada por el Gobierno Federal para que las empresas consideradas “esenciales” iniciaran la “nueva normalidad”, y ya las manifestaciones de descontento se habían desatado en diversas entidades federativas ante la violación por parte de las empresas de las normas establecidas para el periodo de emergencia sanitaria; los trabajadores, sus organizaciones sindicales y sus representantes legales denunciaron la situación y se declararon dispuestos a defender sus derechos; las protestas arrecian día con día y aumenta el número de trabajadores que exigen la intervención del Presidente para que se garantice el cumplimiento de la ley y se obligue a los patrones a brindarles seguridad, pagarles el 100 por ciento de sus salarios y esperar el momento más conveniente para la reapertura de las actividades. Estas denuncias sacaron a flote el creciente número de contagios y defunciones por causa de la pandemia del Covid-19 y el maquillaje de las cifras oficiales que se ha difundido por tantos medios.

En su edición de esta semana, buzos acude al sector de la industria maquiladora y recoge la opinión de obreros en lucha contra la violación a sus derechos por parte de empresas extranjeras situadas a lo largo de la frontera con Estados Unidos, desde Tamaulipas hasta Baja California. Los líderes informan del resultado infructuoso de su protesta y de su decisión de continuar hasta que el Presidente se digne recibirlos y atender sus demandas.

Este movimiento solo es la intensificación del descontento y la decisión de lucha que surgieron desde el inicio de la pandemia; los obreros han sido testigos desde entonces de la velocidad con que ésta se extendió, del número de contagios y defunciones; de ahí su rechazo a volver al peligro, a la inseguridad, a la muerte. Nuestro Reporte Especial demuestra que es falso que los trabajadores estuvieran desesperados por volver a sus labores; la verdad es que siempre existió la presión de los patrones para que regresaran al trabajo y la amenaza del despido fue y seguirá siendo una espada pendiente sobre sus cabezas.

Una vez más, la clase empresarial ha sabido burlar las normas que afectan sus intereses y sus ganancias; sus maniobras para no pagar el salario íntegro a su personal, mientras éste permanecía confinado en sus hogares dieron el resultado que esperaba.

Las empresas no esenciales no debieron sumarse a las esenciales y reanudar la actividad laboral. No existe ninguna “nueva normalidad”; ésta fue simplemente un llamado para que los trabajadores volvieran al peligro del que ya se habían alejado; lo único nuevo en el momento actual es que el peligro es mucho mayor.