Chiconcuautla: morir por la pandemia o bebiendo caña adulterada

El virus afortunadamente no ha cobrado vidas en el municipio, “pero quien sabe si la gente no se muera de hambre, es mucho tiempo aguantar esta situación”.

Erik Daniel Negrete

2020-05-22
Huauchinango, Puebla

A dos horas de camino de Huauchinango, principal centro económico y entrada a la Sierra Norte, se encuentra la cabecera municipal de Chiconcuautla, Puebla. Este empobrecido municipio hoy vive una tragedia más. Está de luto. La muerte de 25 de sus habitantes de siete localidades por la ingesta de una bebida conocida como “caña” o “refino” preparada con alcohol adulterado. Esa caña ha dejado más muertos que todos los que ha habido en la Sierra Norte por Covid 19. Pero la pobreza milenaria también deja muertos. Y con la pandemia, todo empeora.

A media hora de la cabecera municipal de Chiconcuautla, recorriendo caminos sinuosos de terracería, se encuentra la localidad de Itlantixcalli, que apenas alcanza los 100 habitantes. Todos hablan náhuatl. Las casas en su mayoría son de madera, cubiertas con láminas de cartón. Ahí vive don Víctor Miranda y doña Natividad Aparicio, que son originarios de ese lugar, quienes son padres de cinco hijos que no rebasan la mayoría de edad y que se encuentran estudiando el nivel básico.

Camino a su vivienda, nos encontramos a tres de sus hijos, quienes se encontraban sacando “chacales” de un riachuelo, que son una especie de crustáceos decápodos de agua dulce.

-¿Qué son? -les preguntamos a los niños.

-Penosos, frente a la cámara, nos contestan: “son para cenar”. Agrega que los cuecen en la sartén y “saben rico”.

Al llegar a su vivienda, nos dimos cuenta que es de madera con techo de cartón, de apenas dos cuartos: uno está habilitado como cocina con fogón de leña y el otro como dormitorio para toda la familia, al hablar sobre los servicios públicos de la localidad, comentan que solo cuentan con el servicio de energía eléctrica; drenaje y agua no hay, para lo cual tienen que ingeniárselas para cubrir esas necesidades básicas.

casa

Don Víctor nos cuenta que, debido a la contingencia por el Coronavirus, desde hace dos meses lo despidieron en su último trabajo, en la ciudad de Pachuca, en Hidalgo, donde se dedicaba a armar carpas para eventos masivos. Además dice que el despido se dio sin goce de sueldo.

Inmediatamente después de que “lo descansaron”, se regresó a su localidad con el poco dinero que le pagaron para intentar sembrar algo y así poder aguantar la contingencia; sin embargo, al poco tiempo de sembrar observó que las tierras ya no producen como antes, ya que el clima se ha modificado sustancialmente en los últimos años y lo que siembra ya no resisten al calor que se planta sobre los cerros de su localidad.

Con más confianza después de haber conversado unos minutos, nos confiesa que el poco dinero que tenía ahorrado, fruto de trabajar fuera de la localidad sin ver a su familia por varios días, ya se le está acabando, y que no sabe que hará para sobresalir de esta situación, que ya que escuchó en la radio que la contingencia se va a alargar más tiempo y dice que “esta canijo estar así, sin apoyo del gobierno”.

En la plática interviene su esposa, doña Natividad, quien se queja de la ya famosa medida, “quédate en casa”, implementada por las autoridades sanitarias a nivel federal, ya que comenta y  pregunta, “si nos vamos a quedar en casa, ¿quién nos va a mantener?”, continua diciendo: “el gobierno federal debe de ver que no tenemos recursos para estar en casa descansando, tenemos que salir a trabajar”.

Don Víctor vuelve a hablar, sumándose al reclamo, agregando que el virus afortunadamente no ha cobrado vidas en el municipio, “pero quien sabe si la gente no se muera de hambre, es mucho tiempo aguantar esta situación”.

Aprovecha para enviar un llamado al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, diciendo que no han recibido apoyo de su gobierno, y que es necesario que voltee a mirar la situación precaria en la que viven miles de poblanos indígenas, olvidados por los gobiernos en turno, quienes como siempre; aprovechan para politizar los raquíticos apoyos que envían de cara a las nuevas elecciones a celebrarse en el 2021.