Jornaleros agrícolas, inermes frente a la pandemia

La situación de este sector es una de las más graves, expuesto al contagio, sin ninguna protección ni medida de “sana distancia”; y para colmo se le han retirado los apoyos que en sexenios anteriores recibían.

Redacción

2020-05-17
Ciudad de México

Esta semana, el Reporte Especial de buzos aborda el tema de los jornaleros que emigran desde las entidades más pobres hacia las zonas agrícolas más desarrolladas, principalmente las del Noroeste de la República, víctimas de la sobreexplotación capitalista, sin respeto de sus derechos y sin la mínima protección del gobierno mexicano.

La inhumana explotación de los jornaleros agrícolas, como tantos otros problemas inherentes al capitalismo, no es efecto de la actual pandemia, pero evidencia dos características: la primera es el abandono oficial en que se encuentran amplios sectores de la clase trabajadora desde hace muchas décadas y que ahora mismo persiste bajo un gobierno que llegó al poder después de una prolongada campaña, en la que ofreció transformar radicalmente las condiciones de vida de las clases populares; la segunda es la incapacidad para solucionar la crisis económica por la que atraviesa actualmente México y las graves deficiencias en el sistema nacional de salud pública, que tampoco llegaron con el Covid-19, pues éste solo aceleró un proceso largamente incubado por la incorrecta política del Gobierno Federal, que propició el desabasto de medicamentos, equipo y personal médico y que culminó con el desmantelamiento del Seguro Popular, ocurrido durante el primer año de gobierno de la 4T. Es verdad que los problemas económicos y sociales vienen de atrás y se gestaron durante los sexenios anteriores; pero es indiscutible que la crisis se agudizó durante lo que va del gobierno en turno.

La llegada del Covid-19 no solo agudizó las críticas condiciones económicas y sanitarias existentes en nuestro país, también ha evidenciado la incapacidad de este gobierno para hacer frente a las adversidades, tanto aquellas que se enfrentaron en sexenios anteriores como las nuevas, por ejemplo, las presiones políticas del gobierno estadounidense, la expansión de la pandemia por todo México o los efectos de las medidas aplicadas tardíamente por el gobierno morenista.

En este periodo, cuando se han agudizado los problemas económicos y sanitarios a causa de la pandemia de Covid-19, la situación de este sector es una de las más graves, expuesto al contagio, sin ninguna protección ni medida de “sana distancia”; y para colmo se le han retirado los apoyos que en sexenios anteriores recibían y que por sospechas de corrupción se eliminaron: no solo se “persigue” la corrupción en los programas de la 4T, también se eliminan los apoyos.